PORTUGAL

 

SEMANA SANTA 2018

PORTUGAL

OPORTO, GUIMARAES, COÍMBRA, LISBOA,

SINTRA, CASCAIS, ÓBIDOS

2.172´3 km

1.409´88 euros (Gasoil, peajes, camping, transportes, entradas, comidas, meriendas y cenas fuera de la caravana, parking, comprillas)

Gasoil: 343´38

Camping: 268´65

Peajes: 77´40

Monumentos: 140´25

Comidas: 425´35

Transportes: 88´20

Parking: 8´75

Comprillas: 57´90

  En Portugal hay determinadas carreteras que tienen peaje sin barreras. Cuando entras en ellas, tienes que parar en un área de servicio, comprar una tarjeta de peajes (te lo explican amablemente en la gasolinera) en la aplicación metes tu matrícula, y según vas viajando y las cámaras van captando tu matrícula se te va descontando de la tarjeta los distintos peajes por los que vayas pasando

DÍA 1

CAZORLA- OPORTO 812 Km

Camping Orbitur Canidelo. 3 noches 109´65 euros. Está en Vilanova de Gaia, al lado de Oporto.

En primera línea de playa. Los servicios algo antiguos pero limpios, normal, teniendo en cuenta que estaba casi vacío. En Semana Santa el bar estaba cerrado y no había tienda (venden 4 cosas en recepción). Tiene un carril bici por todo el paseo marítimo. Cenamos al lado del camping, en Casarao, muy bien, raciones enormes, nos tuvimos que llevar el bacalao para la cena del día siguiente, todo buenísimo.

  DÍA 2.

  OPORTO-GUIMARAES 57km

  Subimos en el teleférico a la Montaña da Penha (merece la pena) ida y vuelta 17´50 euros (los precios son por los 4)



  No hay que perderse el casco viejo, la plaza de Santiago y la plaza de Largo da Oliveira.

 El castillo (gratis) y el Palacio ducal (5 euros) no pudimos verlos porque cerraban pronto, pero merece la pena verlos por fuera porque el entorno es muy bonito.



  Comimos genial en el restaurante Mumadona.

  DÍA 3.

  OPORTO

  Visitamos la Rua Santa Catalina (calle peatonal y comercial por excelencia) En ella está la Capilla de las Almas, curiosa iglesia de azulejos azules.



   El Mercado del Bolhao, es curioso de ver. Angelillo no había desayunado y se tomó una francesinha buenísima en restaurante Vaccarum, los demás nos tomamos más tarde unas croquetas de bacalao en Casa portuguesa do pastel de bacalhau (te traes tu bandejita de recuerdo pero las croquetas te las cobran bien)  está en un entorno precioso. Justo al lado, hay una típica tienda donde venden patés y latas de sardinas con las curiosidades ocurridas cada año. Merece la pena asomarse.



En este mismo lugar se encuentra la Iglesia y Torre de los Clérigos. Recomiendo subir sus 240 escalones para disfrutar de las vistas que ofrece.


  Entramos en la librería La lello (donde se cree que J. K. Rolling se inspiró para escribir los libros de Harry Potter) Cobran por entrar (16 EUROS LOS 4) y si compras algo, te hacen un descuento. Es espectacular, si te gustan las librerías, no te defraudará, había cola para entrar.


   La Catedral de Oporto (La sé) está construida en el barrio de Batalha, en la parte más alta de la ciudad. . Comenzó a construirse en el S. XII según el estilo románico que imperaba en Europa en aquella época, aunque como las obras se ampliaron hasta el S.XIII, se incorporaron algunos elementos góticos, como el claustro o la Capilla de S. Juan Evangelista.. Finalmente, y debido a las sucesivas reconstrucciones, se añadieron muchos elementos propios del Barroco, como la portada, las cúpulas o el Altar Mayor. Tiene unas vistas espectaculares de la Ribeira de Oporto y está declarada Monumento Nacional.


  La línea 1 del tranvía sale muy cerca de los jardines Do Infante Don Henrique, donde está el Palacio da Bolsa, recorre toda la bahía del Duero hasta los Jardines do Passeio Alegre. Merece la pena el paseo en tranvía por 24 euros (el precio se refiere siempre a las 4) y ver a la vuelta la puesta de sol desde el Puente Luis I.


  DÍA 4.

  OPORTO-LISBOA (PARADA EN COÍMBRA)

  En Coímbra hay un sitio estupendo para dejar un rato la caravana, con muchas autocaravanas y gente haciendo picnic, junto al río. Es curioso que estaban jugando en el río al piragüa-cesto (baloncesto desde las piragüas)

  Entramos en Portugal dos pequenitos (26´75 euros), una ciudad con casitas y castillos en miniatura en los que puedes entrar, es curiosa y a los niños les gustó mucho.


  Merece la pena dar un paseo por el jardín botánico de la Universidad, es muy bonito y tranquilo. Camino de la Universidad nos pedimos unas hamburguesas.


Llegada a Lisboa.

  DÍA 5

  LISBOA

  Camping Lisboa 159 euros 4 noches (nos regalaban otra, pero no podíamos quedarnos) El camping está bien, con muchos árboles y sombras, los servicios regular, se atrancaba el agua en la ducha y salía por debajo de la puerta, espero que lo hayan solucionado. En la puerta hay un bus (14´80 ida y vuelta) que te deja en el centro de Lisboa, y de  allí, llegas en metro al Monasterio de los Jerónimos. Justo donde te deja el metro, está la famosa pastelería con el toldo azul donde venden los famosos Pasteis de Belem, bueníiiiiiisimos.

Lisboa tiene muchísimas cosas que ver, como la Torre de Belem, el Monumento a los Descubrimientos (las vistas desde arriba son muy chulas).


  El paseo en el tranvía 28 nos costó  (23´20 euros), te da una vuelta por las zonas más populares.



   No hay que perderse el Castillo de S. Jorge, barrio de Alfama y de la Baixa.

  Nos faltó subir en el elevador de Santa Justa y ver arriba las ruinas de la Iglesia do Carmo, derruida en el gran terremoto, porque había una cola tremenda.



  Hay que ir al Cristo Rey, temprano, porque cierra pronto. Para llegar hay que atravesar el famoso Puente 25 de Abril, con sus 2277 metros, es el puente más largo de Europa. Tiene dos alturas, la de arriba para automóviles, y la inferior (añadida años después de su construcción) para trenes. Por su parecido, y por haber sido fabricado por la misma empresa, se le ha comparado en ocasiones con el Golden Gate  de S. Francisco.



   DÍA 6

  SINTRA-CASCAIS

  Sintra no hay que perdérsela por nada del mundo. Por la mañana estuvimos en el Castelo dos Mouros (26 euros). Durante la época árabe, este castillo defendía toda la región. Se alza a gran altura sobre Sintra, lo que proporcionaba a los árabes vistas estratégicas a lo largo de la costa y tierras que lo rodean. Los cruzados cristianos asaltaron el castillo en 1147 y en su posterior reinado permitieron que quedase en ruinas. El entorno natural en el que se encuentra, animó al rey Fernando II a restaurar parte de las almenas transformándolo en la pieza central de los terrenos de su fabuloso Palacio de Pena.


  El Palacio da Pena es otra de las maravillas de Sintra, muy cerquita del Castillo; la entrada a los jardines nos costó 26 euros y merecen mucho la pena. Puedes encontrar senderos ocultos, ornamentos místicos y unas vistas espectaculares. Esa entrada te permite asomarte a las almenas multicolor. El Palacio es un perfecto ejemplo del estilo romántico de la arquitectura del s. XIX. Pintado en brillantes colores que destacan entre la espesa vegetación en la que se encuentra, el bosque del parque de Pena.


Comimos fenomenal el pollo pili-pili en Churrasquería somos um regalo.

  Por la tarde estuvimos en la Quinta da Regaleira (18 euros), se necesitan por lo menos 2 horas, es espectacular, con unos jardines con laberintos que nos encantaron, los niños disfrutaron un montón, hay pasadizos secretos, escaleras en espiral ocultas que conducen a pozos y muchísimos detalles propios del simbolismo místico. El dueño de la Quinta da Regaleira era un rico propietario de minas en Brasil al que le encantaban las órdenes religiosas secretas de los caballeros  templarios y los masones, lo que le inspiró para construir su maravillosa villa.


  A la vuelta dimos un pequeño paseo por Cascais. Es una población pesquera con mucho encanto, donde solía veranear la nobleza portuguesa. Su centro histórico tiene calles empedradas con lujosas y elegantes mansiones. Es un lugar muy animado y con mucho turismo. A lo largo del paseo marítimo se encuentra el puerto pesquero, el pueblo deportivo y la fortaleza restaurada dentro de la cual hay un centro de artesanía. Si vais con tiempo, podéis visitar los acantilados de Boca do Inferno y la bonita población de Estoril, ambas conectadas por preciosos senderos costeros.

  Antes de irnos nos tomamos un helado en la famosa y más antigua heladería Santini (yo un café porque hacía un frío que pelaba), está llena de fotografías con todos los personajes ilustres que han pasado por ella.


  DÍA 7

  ÓBIDOS 84 km

  Óbidos es un pequeño pueblecito declarado Patrimonio Nacional. Se ve en un ratito, dando un paseo por su muralla que rodea todo el pueblo, su castillo, la iglesia de Santa María, San Tiago y Misericordia y su calle principal (Rua Direita) que conduce hasta la plaza central. Es conocido por su chocolate, de hecho, se celebra un festival internacional de chocolate allí. Hay multitud de tiendecitas con productos típicos, vasitos de chocolate con licor, etc.


  Comimos estupendamente en Jamón, Jamón, muy rico y muy barato, lo lleva una familia que te ofrece varios platos del día y postres caseros. Hay que ir pronto porque se llena enseguida.


Por la tarde, vuelta a Lisboa.

  DÍA 8

  LISBOA-CAZORLA 681´1 km


                Portugal, país maravilloso y gastronomía espectacular

                                  ¡Volveremos! 







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