SUR DE INGLATERRA (COSTA JURÁSICA) E IRLANDA

 

  INGLATERRA (COSTA JURÁSICA),

IRLANDA, SKELLIG MICHAEL ISLAND. 2019.

  Este viaje ha sido espectacular, nuevamente, con un guiño especial a mis hijos, a los que les encantan los fósiles y son auténticos fans de Star Wars... seguid leyendo y veréis por qué...

  DÍA 1

  CAZORLA – BURDEOS

  10h39´ (1.033 km)

  Camino de Calais, hacemos parada de nuevo en el camping Chez Tayzac, pasado Burdeos, súper tranquilo, limpio, básico, con aseos portátiles. Este año costaba 22 euros los 4, con el coche y la caravana.

  DÍA 2

  BURDEOS- CALAIS

Llegamos a Calais por la tarde, había un ferry a las 23:30, nos salía por 269 euros, los 4, el coche y la caravana, pero como el de las 7:45 de la mañana siguiente costaba 175, decidimos quedarnos a dormir en el parking del puerto, no es caro, pero además, la barrera estaba abierta y no tuvimos ni que pagar.

Estábamos tan a gusto ya cenados disponiéndonos a descansar cuando descubrimos con horror que la lanza tenía un grieta. Me puse a buscar rápidamente talleres de reparación de caravanas, incluso caravanas nuevas (pero en Inglaterra todas las caravanas son XXL, algo que no va con nosotros...) encontré un taller con buena pinta una vez que atracáramos en Dover...

  DÍA 3

  CALAIS-DOVER-COSTA JURÁSICA

  La travesía en el ferry dura 1h.30´, cuando te das cuenta, has llegado y puedes admirar los acantilados de Dover que son muy bonitos.

 


 
  Como íbamos con el “problemilla” de la pértiga, fuimos en busca del taller, el que habíamos encontrado por internet que parecía tener buena pinta, resultó ser fantasma, llegamos donde nos mandaba la ubicación y allí no había nada, le preguntamos a un señor y tampoco nos supo indicar, así que nos quedaba la segunda opción, un soldador que nos pillaba de camino y al que le daban buena puntuación en las reseñas de google. Se cumplió el refrán de que las apariencias engañan, el taller tenía una pinta algo desastrosa, el hombre, con la mitad de sus dientes y su cigarro en la boca...nos dijo que tenía mucho trabajo y nos podría atender al día siguiente, cuando le explicamos que veníamos de viaje desde España, y que teníamos el camping de esa noche ya reservado y nos quedaba un buen trecho hasta llegar...lo dejó todo y se puso a arreglar nuestra pértiga dejándola de maravilla.


   
Por fin llegamos al Charmouth camping and Caravaning Club Site (2 noches), está muy bien, muy limpio, amplio, familiar. Los baños nuevos y limpísimos, las recepcionistas muy amables. En recepción venden algunos productos básicos, pero pocos.


  Después de descansar esa noche nos dedicamos a conocer la Costa Jurásica. Visitamos la playa de amonitas Monmouth Beach, los niños disfrutaron muchísimo y les dieron la opción de comprar una amonita que ellos mismos limpiaban, lijaban y después se la pulían.



  El pueblecito donde se encuentra la playa es muy bonito y animado, merece la pena dar un paseo por la costa, las playas van cambiando estando unas junto a otras, es muy curioso, pasas de una con arena, a otra con piedras grandes, la siguiente con piedras pequeñas...



  A continuación fuimos a Durdle Door para ver la roca en la que se ha formado un arco natural, la zona es muy bonita.


  A continuación visitamos Lulworth Cove, tiene una ensenada preciosa, parece como si la playa la hubiesen trazado con un compás.


  Para terminar el día paramos en Chesil Beach, una impresionante playa de guijarros de 29 km de longitud, es alucinante. Había gente pescando y disfrutamos de un atardecer maravilloso.



   DÍA 5

  COSTA JURÁSICA-CARDIFF

  Salimos hacia Cardiff con mucha lluvia, el Cardiff Caravan and Camping Park está en un entorno chulísimo, rodeado de un bosque, los árboles llenos de ardillas correteando a tu lado. Llegas al centro de la ciudad paseando por un precioso camino junto al río en 20 minutos.



El castillo de Cardiff es muy bonito. Se trata de un castillo medieval y palacio gótico con unos interiores de estilo victoriano impresionantes. Está en el centro de la ciudad. 


  Sacamos el bono del bus turístico, pero ¡cuidado! La última salida es a las 17 horas, demasiado temprano para las costumbres españolas, así que cuando bajamos en la parada del Museo de Historia Natural, nos encontramos que ya estaba cerrado y que no pasaban más autobuses. Oh, oh. Menos mal que el bono era para dos días... Al menos aprovechamos esa tarde para dar un paseo por el Centro (Castle Quarter y Morgan Quarter) Tienen unas galerías de tipo eduardino con tiendas y cafés.


  A la mañana siguiente había que dejar el camping a las 10:30, pero pudimos aparcar el coche con la caravana en un parking junto al estadio, muy cerca del Castillo. Por fín pudimos hacer la ruta completa del bus turístico, bonita e interesante y muy recomendable cuando tienes poco tiempo.



  DÍA 6

  CARDIFF-COTSWOLDS


Los Cotswolds nos dejaron absolutamente enamorados, a cada cual más bonito, tienen un encanto especial, y para mí, unos de los lugares más mágicos de Inglaterra.

  Camino del camping de Wichcombe paramos en uno de los pueblos más bonitos de los Cotswolds: Castle Combe, es considerada la joya de la corona de los Cotswolds, muchas veces elegido uno de los pueblos más bonitos de Inglaterra. Antes de llegar dispone de un parking estupendo donde pudimos dejar la caravana sin problema. El pueblo verdaderamente es precioso, muy pequeñito, con unas casitas típicas inglesas que no te puedes perder, se respira una paz y una tranquilidad absoluta, todo limpio, cuidado...En una de las casitas tenían en la puerta unas estanterías muy bonitas con distintos tipos de dulces y bizcochos, con su precio puesto y un cestito para que te llevases lo que quisieras y dejaras el dinero, nos encantó y al mismo tiempo me dio mucha pena que queden pocos sitios donde se pueda hacer esto.


  Comimos en The Castle Inn, en el mismo centro del pueblo, está genial, un sitio precioso y la comida muy rica, bien servida y el precio razonable.


  De camino al camping pasamos por Tetbury, es bonito y animado.



  El camping de Wichcombe está muy bien, es amplio, tranquilo, con césped. Está bien ubicado para explorar los Cotswolds, tiene una amplia zona de juegos y conejos correteando por los alrededores. Aquí nos quedamos dos noches.


  A la mañana siguiente, de camino a Broadway, paramos en Stanton que tiene unas casas preciosas, es muy pequeñito y encantador.

  Broadway es considerado otra joya de la corona de los Cotswolds.


  Es precioso, más grande que los anteriores, animado, con tiendas con mucho encanto (de la de chocolates es difícil salir)

Merece la pena darse un paseo por su calle principal y no hay que perderse la Torre y el Búnker.

Para llegar, fuimos en coche, hay un parking que vale 5 libras, pero si compras la entrada a la Torre, es gratis.

  Aunque es conocida como una torre, en realidad es un castillo, diseñado por el arquitecto James Wyatt, que llevó a cabo su construcción en lo alto de una colina de la campiña inglesa. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue un punto estratégico de vigilancia para la prevención y alerta en caso de ataques aéreos contra Inglaterra.

  
Las vistas son muy bonitas y la visita al búnker muy original Hacía un viento que nos volábamos y agradecimos mucho meternos en él. Una vez dentro te explican la historia del búnker, desde el que detectaban los misiles y daban la alarma al ver aviones enemigos. A los niños les llamó mucho la atención la visita.



  Comimos bien en el restaurante café que hay en el parking de la Torre y a un precio razonable (49 libras los 4 y de postre helado hecho con la leche de sus propias vacas)

De camino a Stratford upon avon pasamos con el coche por Chipping Campden que tiene unas casas preciosas.

  Stratford upon avon es más grande, muy bonito, con el río Avon y sus barquitas, todo muy limpio y cuidado, con flores. Visitamos la casa natal de Shakespeare.



  Pusimos rumbo a Bourton on the water. Es precioso, tiene un canal con patos, puentecitos, las casas preciosas, todo súper cuidado. Hay un Museo del Motor con un llamativo Mini en la entrada cubierto de vegetación.


  Tiene un supermercado grande que aprovechamos para comprar provisiones.

  Por último en este día tan bien aprovechado nos dirijimos a Bibury, también muy bonito, hicimos una breve parada en el puente para hacer un par de fotos porque no paraba de llover.


  La idea que nos llevamos de los Cotswolds es que son todos preciosos y merecen mucho una visita.

  DÍA 8

  COTSWOLDS-HOLYHEAD-DUBLÍN

  Nos fuimos hacia el puerto de Holyhead (el ferry desde allí nos salía más barato que desde Liverpool)

  El barco (Ulysses), de Iris Ferries era muy grande y muy chulo, impresionante la cantidad de vehículos que transportaba. Dimos una vuelta por él y como no tenía microondas, dejamos la comida en la caravana y comimos en uno de los restaurantes del barco. La comida estaba bien, el precio fue razonable y cogimos una mesa con vistas al mar. La travesía dura 3h15´.


  Una vez en Dublín nos fuimos al camping Camac Valley (2 noches) Las parcelas están muy bien, son muy amplias, rodeadas de setos, lo que te da mucha intimidad. La nuestra, además, tenía una gran mesa de madera con dos bancos por lo que no tuvimos ni que sacar nuestra mesa y sillas.

Los fregaderos eran curiosos, si estaban llenos, salía muy poca cantidad de agua; lo mejor es que había una gran mesa y dos microondas para el que quisiera comer ahí mismo, es muy cómodo para las personas que viajan en tienda de campaña.

Los servicios son lo más mejorable. Te cobran por todo, por ducharte, por usar el secador...

Hay una zona de juegos para niños al aire libre.

En la misma puerta está la parada de autobús que te deja en el centro de Dublín en una media hora (9´20 euros por trayecto los 4). Los horarios son muy amplios.



  Dublín es una ciudad muy bonita y ambientada. Fuimos en primer lugar al Trinity College para ver su impresionante biblioteca y su famoso libro de Kells, escrito y decorado por monjes celtas en el S. IX y contiene los cuatro evangelios del Nuevo Testamento. La Biblioteca es impresionante, y tiene un olor maravilloso a libros antiguos.


  Es muy curiosa la vitrina que contiene rocas naturales para que veas cómo conseguían los colores con los que decoraron el libro.



  A continuación callejeamos por Temple Bar, uno de los barrios más antiguos, clásicos y con más ambiente.

Comimos en el pub O´Neills, junto a la estatua de Molly Malone. Está genial, es enorme, tiene un montón de comedores y rincones a diferentes alturas, parece un laberinto, es súper chulo y típico, abajo pedimos la comida mientras los niños se sentaron en una mesa en un rinconcillo muy agradable, cerca de un mostrador con infinidad de tipos de cervezas.


  Después de comer paseamos por una de las calles más famosas: Grafton Street (donde los niños disfrutaron de lo lindo acariciando a unos Huskys Siberianos de una asociación protectora que pedía ayuda y familias adoptivas) y donde está el centro comercial más grande de Irlanda. Justo al final de esa calle está el parque de Saint Stephen´s Green. Es precioso, con flores muy bonitas, limpio, cuidado, con un lago lleno de patos y gaviotas; es maravilloso un parque así en pleno centro de la ciudad.


  De allí nos fuimos a la Catedral de San Patricio (patrón de Dublín), tanto la Catedral como sus jardines son muy bonitos.


  Pasamos por la Catedral Christ Church (o de la Santísima Trinidad). Es preciosa, con un puentecito que pasa por enciman de una calle. La construyó un rey vikingo en el año 1038 y con el tiempo se ha ido reformando y ampliando.


  El último paseo lo dedicamos a O´Connell Street, una de las calles más anchas de Europa. Está muy animada, en ella te encuentras un montón de esculturas o estatuas de distintas personalidades, tiendas conocidas, así como The Spire, una aguja de 120 metros de altura.


  DÍA 10

  DUBLÍN-BELFAST

  El camping de Belfast (por llamarlo de alguna forma) es súper curioso, pero la verdad es que está muy bien. Por decirlo de alguna forma es como “yo me lo guiso, yo me lo como”.

Se llama Loughshore Caravan Park, lo pagas por internet y te envían las instrucciones a tu correo electrónico y tu código para entrar. Nos tocaron unos vecinos con una autocaravana espectacular, con garage para el coche incluido.


  Reservamos 2 noches. El entorno es muy bonito, con muchas zonas verdes y una especie de playa con rocas y algas (no tiene arena), un carril de bici y paseo, una noria y un parque infantil. Justo a la entrada hay una cafetería (no entramos) pero tenía buena pinta. Los servicios estaban muy limpios, el agua de la lucha salía genial de abundante y caliente. Hay una persona durante algunas horas por si necesitas algo. Le preguntamos por el bus para ir al centro de la ciudad, pero al final optamos por ir en coche y dejarlo en un parking que nos costó 14 libras. Lo sacamos sobre las 19:30, el parking cerraba a las 20h.

  El centro comercial donde dejamos el coche era muy grande y animado, pero a la vuelta estaba cerrado (cerraba a las 18h) Las tiendas cierran muy pronto en Belfast, así que si necesitas algo debes comprarlo pronto.

  Fuimos a coger el bus turístico y pagamos la novatada, en lugar de subir al “oficial” subimos a otro en el que no había auriculares, un guía en directo iba contando las cosas con un micrófono y con un acento difícil de entender.

  Nos bajamos en el Museo del Titanic, en los astilleros Harland and Wolf, donde se construyó el impresionante barco . El Museo merece un buen rato, tiene mucho que ver, tiene una atracción que te lleva dando un paseo por el astillero, explicándote muchas cosas sobre la construcción del buque. Hay recreaciones de los camarotes de las distintas clases, vídeos en 3D, muchos documentos, anécdotas, objetos recuperados, cartas, ropa, maletas...un lugar especial para los amantes del Titanic.


  En la parte de fuera
puedes caminar por las cubiertas del último barco White Star que queda, el SS Nomadic


  Cerca del Museo, de camino al centro hay una gran tienda de lego que les encantó a los niños, se hicieron fotos con figuras de lego como Yoda, Harry Potter, Indiana Jones...


  Pasamos por el Albert Memorial Clock, uno de los monumentos más famosos de la ciudad y de allí nos fuimos al Ayuntamiento, es muy grande y bonito con una cúpula verde y jardines.



  El resto de cosas decidimos visitarlas con el coche pues había que sacarlo del parking y a partir de las 18h la zona hora es gratuita. Nos acercamos a la Catedral de Santa Ana que es muy bonita, de estilo romanesco, fue diseñada por el arquitecto irlandés Sit Thomas Drew. Su primera piedra fue colocada en 1899 y en 1904 fue consagrada. En su interior destacan las vidrieras de colores y como curiosidad, aún le falta la torre.


  Pasamos por el edificio de la
Gran Ópera House, que lo habíamos visto en internet pero, la verdad, no nos llamó mucho la atención, hay otros edificios mucho más bonitos.

  La Queen´s University Belfast, es preciosa y muy grande con un gigantesco y perfecto césped delante y cuidadas flores.


  Por último subimos al Castillo, está en la colina Cave Hill  y tiene unos jardines y unas vistas espectaculares. Se construyó en 1870 diseñado por Charles Lanyon, un arquitecto e ingeniero que influyó mucho en la ciudad. Actualmente pertenece al ayuntamiento y la visita es gratuita.



  De vuelta al camping cenamos en un McDonalds que nos pillaba de camino y estaba junto a un enorme supermercado que nos vino muy bien para reponer víveres.

  Al día siguiente fuimos de excursión a dos de los lugares más espectaculares del norte de Irlanda: el puente colgante Carrick-A-Rede Rope Bridge, un lugar increíble, debo confesar que debido a mi vértigo me quedé junto al puente haciendo fotos del momento (temía las bromitas de mis hijos balanceándose mientras cruzáramos) pero mis chicos fueron unos valientes y cruzaron tan felices mientras yo los grababa. Tiene unos 20 metros de longitud y una altura de 30 metros sobre el mar. Se llega perfectamente con el coche y hay un gran parking para aparcar sin problema.



  De allí nos fuimos a la famosa Calzada de los gigantes (Giants Causeway) Es un área que contiene unas 40.000 columnas de basalto la mayoría de forma hexagonal, que descienden escalonadamente hacia el mar, provenientes del enfriamiento relativamente rápido de la lava en un cráter o caldera volcánica que ocurrió hace unos 60 millones de años.

La leyenda cuenta que surgió de la lucha entre dos gigantes, el irlandés Finn McCool y el escocés Bennadoner, que continuamente se lanzaban rocas, tantas, que acabó formándose un camino de piedras sobre el agua.

A 3 km del pueblo de Bushmills está el Centro de Visitantes e interpretación de la Calzada. Dejamos el coche un poquito antes y comenzamos el paseo.




  DÍA 12

  BELFAST-GALWAY

  Camino del camping de Galway pasamos por el Monasterio de ClonMacnoise. Cuando nos bajamos del coche estaba diluviando y había un viento terrorífico, los niños no quisieron ni bajarse. Nosotros entramos para preguntar por los aseos y lo curioso fue que cuando accedes a ellos, estás dentro del Monasterio, por lo que vimos muchas de las ruinas. El tiempo era tan desagradable que nos refugiamos en la caravana para comer. La zona es muy bonita, con tranquilas vacas que te miran sin inmutarse.


  Después de comer y viendo que el tiempo no acompañaba nos pusimos en marcha al camping al que acabábamos de llamar y nos dijeron que nos guardaban sitio: O´Hallorans Caravan Park donde reservamos dos noches.


  Dedicamos esa tarde a descansar, el entorno era muy bonito, pero el viento, el frío y la lluvia no invitaba a salir de la caravana, que buena idea tuvimos de traer el radiador.

Los baños y las duchas estaban bien, había un solo fregadero.

A la mañana siguiente, sin que la lluvia nos diera tregua en todo el camino, nos pusimos rumbo a la Abadía de Kylemore. El camino es precioso, está como a hora y media del camping. Al llegar comimos estupendamente en el restaurante que hay allí.

La Abadía es espectacular y el entorno impresionante.


  Su construcción se debió a una historia de amor, la del matrimonio Henry

En 1867, Mitchell Henry y su mujer Margaret, visitaron el Parque Nacional de Connemara. Mitchell era político y había ganado mucho dinero como comerciante en Manchester.

Margaret quedó prendada de aquel entorno y su marido decidió construirle allí esta maravillosa mansión. Además, plantó árboles y contrató a jardineros que construyeron el espectacular jardín victoriano.



  Pasaron años muy felices junto a sus nueve hijos, hasta que, desgraciadamente, Margaret enfermó durante un viaje a Egipto y falleció en 1874. Poco después, falleció su hija pequeña, que era la favorita de Mitchell. No pudiendo superar su pena, la familia decide marcharse de Connemara. Vendieron el Castillo, el jardín y todas sus pertenencias a los Duques de Manchester.

  Los Duques no eran como el matrimonio Henry. Hicieron multitud de fiestas y descuidaron el jardín y los bosques de los alrededores. Poco después perdieron el Castillo jugándose la propiedad en una partida de cartas.

  El Castillo estaba abandonado cuando las monjas benedictinas que huyeron de Bélgica en la Primera Guerra Mundial, lo compraron por un precio simbólico a los habitantes de Connemara, medio siglo después de que fuese construido. Ellas lo arreglaron y lo convirtieron en una Abadía y un colegio internacional para niñas que cerró en 2010. También construyeron la pequeña iglesia de estilo gótico que se encuentra en los alrededores de la Abadía. En la actualidad, todo el terreno sigue perteneciendo a las monjas benedictinas y está destinado al turismo.

El paseo desde la Abadía hasta los jardines victorianos dura unos 20´, nosotros cogimos el autobús lanzadera que hace el recorrido constantemente y te lleva en un momento.

Los jardines son espectaculares, había al menos 5 jardineros cuidando de ellos. La antigua casa del jardinero mayor es preciosa, con unas vistas maravillosas.


  La visita a la Abadía también merece la pena, las distintas estancias y vistas al lago son espectaculares y te explica un poco la vida de la familia, la mesa estaba puesta, daba la sensación de que podían volver de un momento a otro.


  Por último visitamos la reproducción en miniatura de la Catedral de Norwich, que Mitchell hizo construir en recuerdo de su mujer. Actualmente ambos están enterrados en un pequeño mausoleo cerca de la Iglesia de la Abadía.


  Como estamos un poco locos, pusimos rumbo a los acantilados de Moher (a tres horillas) Visto el tamaño del parking, hay que ir o muy temprano o muy tarde (como hicimos nosotros). En google maps sale indicada una casa (particular) con un pequeño parking, si les echas 3 euros en el buzón 
puedes aparcar en su casa. Desde allí, hay un paseo de unos 800 metros hasta los acantilados ,rodeado de vacas pastando. Los acantilados son impresionantes, merecen la pena, me recordaron a los de nuestro querido mar Cantábrico. Hay que ir con precaución porque hay partes que resbalan y suele hacer viento.


  DÍA 14

  GALWAY - VALENTIA ISLAND - SKELLIG MICHAEL

  Planeamos el viaje hasta Valentia Island con un recorrido por el famoso anillo de Kerry y algunas de sus joyas: Killorglin, Kenmare y Sneem.

Camino de nuestro destino paramos a repostar y nos encontramos que la gasolinera Garvey´s Central Newcastle West co Limerick tenía una enorme tienda y comida calentita y rica para llevar, así que compramos y al llegar a Killorglin aparcamos en el parking (muy amplio, con sitio de sobra para la carvana si no vas en los días más festivos, este año las fiestas fueron del 10 al 12 de agosto) sacamos la mesa y las sillas y comimos junto al río. El pueblo se ve en un pequeño paseo, la iglesia, el río, casitas típicas irlandesas.. son famosas sus fiestas en las que una cabra es coronada y es la reina de esos días.


  Kenmare es un pueblecito pequeño con casitas y tiendas de colores y muchas flores, todo muy bien cuidado, si continuas y pasas por la Iglesia, llegas al puerto que es pequeñito y tiene barquitas pequeñas, aquí había sitio para parar con el coche y la caravana. Tiene mucho encanto.


  El siguiente pueblecillo, Sneem, ha sido considerado varias veces el pueblo más hermoso de Irlanda, aunque en Irlanda hay tantos pueblos bonitos que no sabríamos por cual decidirnos. Es muy pequeñito, lo atraviesa un río con un puentecito de piedra. Hay un sitio específico para las camper junto al río, nosotros aparcamos el coche con la caravana en el parking que hay junto a la Iglesia. Hay algunos monumentos por el pueblo dedicados a personajes ilustres que han pasado por allí, pirámides de piedra.....



  Llegamos sobre las 21h a Valentia Island, donde teníamos el alojamiento. La empresa que habíamos contratado la excursión a Skellig Michael era Skelligs Rock, es muy difícil conseguir la excursión con aterrizaje en la isla porque se agotan enseguida, hay un número limitado de visitas, es un lugar muy protegido. Esta empresa es la única que nos encontró un pasaje, pero debía ser el pack de excursión más acomodación (pernoctar en una casa). La reserva a Skellig Michael debe hacerse con meses de antelación.

  Nos costó encontrar la casa (Seashore Lodge. Reenglass, Valentia Island V23D668 Co Kerry. Phone 0877146421 / 0876176882) pero una señora súper amable que pasaba con su coche, llamó a la casera e incluso dio la vuelta para que la siguiéramos y nos llevó hasta ella. La casa era impresionante, preciosa, con un jardín por delante y otro por detrás, con amplio espacio para dejar la caravana. Las habitaciones espectaculares, con unos ventanales enormes que daban al jardín. No me importaría nada volver.


  Los siguientes días aquí estuvimos en el Valentia Island Caravan & Camping, es muy tranquilo y agradable (como todo en esta isla), tiene una pequeña habitación de juegos para los niños, zona infantil al aire libre, césped y los servicios estaban limpios.

  A la mañana siguiente, nos fuimos hacia el puerto de Portmagee para comenzar la aventura a Skellig Michaell. Esta isla se ha hecho mundialmente famosa para los seguidores de Star Wars porque fue donde rodaron imágenes de Star Wars: El despertar de la fuerza y Episodio VIII: Los últimos Jedi. También es famosa por albergar un antiguo monasterio cristiano declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

El paseo en barco fue muy emocionante y tanto el patrón como su acompañante eran muy simpáticos, nos reímos mucho con ellos, algo de agradecer porque el barco subía y bajaba con las olas y daba “cosilla”, hubo quien se mareó. Es muy recomendable llevar chicles de biodramina. Fueron muy amables y nos dejaron hasta llevar el barco, cosa que los niños agradecieron infinitamente.



Desde el barco te enseñan primero una islita que hay justo antes, absolutamente plagada de aves, es espectacular verlas. Las Skellig Michael son conocidas por sus poblaciones de frailecillos y alcatraces.



La llegada a Skellig Michael es impresionante, te preguntas cómo a aquellos monjes les dio por irse allí, pero una vez que estás y ves la magia de aquel lugar, puedes llegar a entenderlo.


  Al llegar, un guía te espera para darte las indicaciones pertinentes para la subida (en varios idiomas), nos tocó Eimon “banjoman” muy simpático. Nos contó muchas anécdotas e insistió mucho en que fuésemos muy prudentes. Nos contó que en estos años habían muerto dos personas: una que haciendo una foto resbaló y cayó al vacío y otra mujer a la que le dio un ataque de pánico y cayó. Nos recomendó que si en algún momento no te encuentras bien o te da vértigo, te sientes en el suelo y esperes a que se te pase.

  La subida es bastante peligrosa, no apta para vertiginosos (a mí me ayudó que al llegar había niebla, y no se veía el fondo), en la bajada ya estaba despejado, pero estábamos tan maravillados que ya no pensaba en el vértigo. Eso sí, la precaución debe ser absoluta. Es resbaladizo y tiene zonas estrechas junto al precipicio, nuestros hijos lo hicieron muy bien, con 14 y 9 años, el pequeño iba de la mano en las zonas más complicadas. Para niños más pequeños no lo veo muy recomendable.


  La isla está plagada de aves que van junto a tí de vez en cuando (sobre todo si se te cae una patata al suelo :-)



  Los frailecillos que viven en la isla no estaban ahora porque a mediados de verano emigran. Nos contó Eimon que cuando están los frailecillos puedes volver lleno de cacas de la cantidad tan grande que hay. (Por cierto, Eimon nos contó que tiene un local de música en vivo en Viena “The green room), apuntado queda.

En la cima de la isla está el antiguo monasterio que en la película de Star Wars era la casa de Luke Skywalker. Junto al monasterio hay otro guía que explica anécdotas de la vida de los monjes allí.

  Visitar la isla ha sido  una experiencia 1nolvidable.



  A la vuelta, el patrón nos recomendó comer en Fisherman, menudo acierto, estaba todo exquisito, pedimos un surtido de pescados de la zona y cangrejo gratinado, estaba todo delicioso, acompañado de patatas y ensalada.

  A la mañana siguiente, nos acercamos a Derrynane House, la casa se convirtió en museo dedicado a Daniel O´Connell, abogado y político irlandés. Los jardines son espectaculares.

  De allí nos fuimos a la playa de Derrynane que está en un parque natural, hay un parking para dejar el coche e ir caminando desde allí. La playa es muy bonita y grande, en la primera zona está prohibido el baño, porque hay fuertes corrientes. Sigues caminando por la playa hasta llegar a la zona donde está permitido el baño (para los valientes porque el agua está helada y la temperatura ambiente es de 17º y el airecillo que acompañaba no hacía muy apetecible el baño, aunque mis chicos con sus neoprenos, se metieron)



  A la vuelta paramos en Waterville, el pueblo donde Charles Chaplin pasaba las vacaciones con su familia. En el hotel donde se alojaba podías leer la anécdota de que la primera vez que el actor llegó, el recepcionista le dijo que no quedaban habitaciones libres, cuando el dueño del hotel se enteró de que Charles Chaplin había intentado alojarse en su hotel, salió a buscarlo con el coche para pedirle disculpas y prepararle una magnífica acomodación. Todo el pueblo está dedicado a él, con esculturas, carteles, etc. El paseo Charles Chaplin es muy bonito, con un enorme césped verde junto al mar. En uno de los lados hay una enorme playa y en el otro bonitas casas de colores. Compramos unos paninis calentitos en un supermercado que estaban muy ricos y nos los tomamos durante el paseo.



 La Iglesia, de piedra, es muy bonita, con el cementerio al lado, merece la pena asomarse dentro, la mezcla de piedra, madera y vidrieras de colores, nos gustó mucho.



De allí nos fuimos a los acantilados de Fogher. El parking cuesta 6 euros, pero merece la pena, las vistas son espectaculares (cuidado con los mosquitos, es el único lugar del viaje donde nos han molestado) El hombre que te atiende en el parking es encantador y explica todo muy amablemente. 


  También nos asomamos a The Grotto, una gruta natural donde está la Vírgen de Fátima.


  Al día siguiente, antes de irnos del camping paramos en Valentia Island Candles, un taller de velas aromáticas absolutamente maravilloso, nada más salir del coche huele maravillosamente. Nos sorprendió que no se podía entrar con el teléfono y después nos explicó el hombre que es para no romper la magia de aquel lugar, no pudimos estar más de acuerdo con él. Desde la paz que se repira, los olores, las maravillosas vistas, disfrutas cada segundo de los que estás allí. Los niños pudieron fabricar su propia vela y quedaron encantados. Por cierto, el hombre que regenta el taller habla muy bien español y fue un placer charlar con él. Las vistas  de la zona son espectaculares.

  Una vez enganchada la caravana y antes de abandonar la isla nos tomamos un helado en Valentia Ice Cream Parlour and Farmhouse Dairy, fabrican el helado con la leche de sus propias vacas, están muy ricos (puedes acompañarlos de gofres) y pudimos dejar al lado el coche con la caravana sin problema.

  Realmente nos dio pena irnos de Valentia Island porque es un lugar muy especial. Una de las cosas que más me maravilló, aparte del paisaje, fue ver sus preciosas casas, con grandes ventanales acristalados a pie de calle y jardines abiertos, dice mucho de la seguridad y el respeto de aquel lugar. (Nos había comentado el señor que fabricaba las velas aromáticos que se extrañó mucho cuando viajó a España de que en las ventanas hubiese rejas)


  DÍA 17

  VALENTIA ISLAND – CORK

  Despúés de tomar el helado nos pusimos rumbo a Cork, nuestro destino estaba a dos horas y media.

El camping Blarney Caravan and Camping Park está muy bien (70 euros las dos noches), las parcelas son de gravilla y césped, las duchas son gratuitas y los baños decentes. Nos gustó mucho que tienen una gran habitación de uso libre con microondas, tostadora, frigorífico, fregaderos...con muchas mesas con manteles de hule donde puedes comer tranquilamente y después fregar. El camping está a unos 15 minutos del centro de Cork.


  A partir de las 18:30 se puede aparcar en Cork (antes necesitas un “sello” que observamos que llevaban todos los coches) Dimos un paseo junto al río Lee (donde aparcamos), con sus casitas de colores, el barrio de Chandon, típico, con muchas cuestas.



  A la Torre de la Iglesia de Santa Ana (The Shandon) la llaman la mentirosa de cuatro caras, porque cuando miras el reloj desde abajo, parece que cada lado muestra una hora distinta.



 También vimos la Catedral de St Mary y St Anne, que llama la atención desde casi cualquier rincón de la ciudad por su altísima torre y su impresionante fachada.

  La Catedral de Saint Fin Barre, del año 650, es muy bonita, de estilo gótico francés. San Fin Barre fue su fundador y es el patrón de Cork. Fundó un Monasterio en el siglo VII que en los años siguientes atrajo a los vikingos que venían a robar en la ciudad y terminaron quedándose y formando una colonia allí.



Al día siguiente paseamos por Saint Patrick Street, la principal calle comercial y animada de Cork, allí vimos la estatua del padre Mathew (cura capuchino del s. IX conocido por sus esfuerzos por aliviar el sufrimiento durante una epidemia de cólera y la Gran Hambruna)



Comimos en el English Market, el típico mercado en el que encuentras puestecillos de todo: fruta, verdura, pescado, embutidos, dulces, chocolates...nos tomamos una especie de hamburguesa de salmón que estaba buenísima, y los niños en un puesto japonés tomaron rollitos de sushi y sopa de mijo que también estaba muy rica.


  Después de comer nos fuimos al
Castillo de Blarney que estaba muy cerca del camping. Es precioso, con unos jardines espectaculares, bosques, cascadas, plantas venenosas...realmente podrías llevarte la comida y pasar el día entero allí, merece la pena. 


  En lo alto del castillo se encuentra la Piedra de la elocuencia, la leyenda dice que si besas la piedra, (para lo que tienes que tumbarte bocarriba, echar la cabeza hacia atrás por un agujero que tiene una altura considerable, agarrarte a los barrotes de hierro y ser ayudado por la persona que se encarga de ello), recibirás el don de la elocuencia. Hay diversas teorías que intentan explicar el origen de esta piedra.


  DÍA 19

  CORK – SANTANDER

  Por la mañana llegamos sin problema al puerto de Cork (a unos 35/40 minutos desde el camping. El embarque es muy fácil y sencillo. El barco, (Connemara) es mucho más pequeño que el de la ruta Inglaterra-Santander (Pont Aven), no tiene piscina, tiene un restaurante, una minúscula tienda y poco más. El camarote era muy cómodo, algo más amplio que el del Pont Aven y merece la pena que sea exterior porque es menos agobiante, las vistas son estupendas, y reservando con tiempo no hay mucha diferencia de precio. La travesía Cork-Santander dura 27 horas.



  DÍA 20

  SANTANDER-CAZORLA

  De vuelta a España, queda el último empujón, volvemos con maravillosas experiencias, lugares mágicos, olores, sabores, personas...que nunca olvidaremos. Y como siempre, nos ponemos manos a la obra con la siguiente aventura...









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