VERANO 2021. PORTUGAL (II), GALICIA, ASTURIAS, CANTABRIA, ANDORRA
VERANO 2021
PORTUGAL (II), GALICIA, ASTURIAS, CANTABRIA, ANDORRA
CAMPING 1489 euros
PEAJES 146´83 euros
GASOIL 858´74 euros
DÍA 1. CAZORLA-ALGARVE, PORTUGAL (598km)
Nos pusimos rumbo a PORTUGAL, entrando por Huelva. El peaje al llegar es electrónico, nos pidieron la tarjeta de crédito para vincularla a la matrícula del coche y así, según vas pasando, las cámaras captan tu matrícula y te van cobrando.
De camino al Algarve, paramos en TAVIRA. Al llegar, hay un puente azul, al otro lado de éste, hay dos parking grandes donde pudimos dejar el coche con la caravana (nos lo indicó una señora muy amable que nos vio con cara de buscar aparcamiento)
Si en Tavira visitáis en primer lugar la Cámara Oscura, el guía, que es muy agradable y se defiende con nuestro idioma, os informará muy bien de los sitios que se pueden visitar.
La Cámara Oscura se encuentra en la parte superior de una antigua torre de agua, donde en una habitación oscura, equipada con espejos y lentes, con un funcionamiento similar a un periscopio, permite visualizar en una pantalla y en tiempo real, lo que ocurre en los lugares más significativos de la ciudad.
Tavira se encuentra a la orilla del río Gilao, hay que pasear por su puente romano, sus calles adoquinadas, su centro histórico con reminiscencias árabes, destacando la Plaza de la República, con su anfiteatro al aire libre donde se celebran distintos eventos, admirar sus casas adornadas con azulejos...
Tiene muchas iglesias, como la de Santa María do Castelo, donde destaca la Torre del reloj, la Iglesia da Misericordia, del S. XVI, catalogada como uno de los edificios renacentistas más importantes del Algarve.
Hay que visitar también el Castelo de Tavira, tiene unas vistas excelentes, un precioso jardín botánico y una gran historia a sus espaldas. Se cree que su estructura tiene su origen en el neolítico, perteneciendo muchos años después a los fenicios y también a los árabes.
Por 3 euros puedes comprar el ticket combinado para visitar el Museo Municipal y el Museo Islámico, con numerosos restos de la época árabe de la ciudad.
Llegamos al camping Yellow Village Turiscampo. (3 noches 188 euros) Está bien, los aseos modernos y muy limpios, por poner un pero, las duchas son bajitas y de las que hay que estar dándole al botón cada poco tiempo. Tiene 2 zonas de piscinas, una, al aire libre, y otra con cubierta, que suele estar semi-abierta, con demasiada gente, jacuzzi y piscina infantil. La tienda es pequeñita, con lo básico y tiene animación nocturna, normalita, espectáculo de baile al son de canciones de ABBA, noche disco, música latina... El restaurante no lo probamos pero tenía buena pinta.
DÍA 2. FARO - LAGOS
Al día siguiente nos fuimos a visitar FARO. Aparcamos junto a la Capilla de los huesos, que por pocos minutos, no pudimos visitar, nos dijo el señor de la taquilla que ya cerraban. Mi hijo mayor se decepcionó un poco, pero lo animé diciendo que visitaríamos la de Évora que también cuenta con una interesante Capilla de los Huesos.
Nos dio la impresión de que la ciudad en general, estaba un poquito dejada: falta de pintura, solares abandonados, edificios descuidados...hubo zonas que nos gustaron más, como el puerto, el arco, las callejuelas peatonales que tenían mucho encanto...comimos en una de ellas, en el restaurante À do Pinto: cataplana de pescado, arroz de pulpo y arroz de marisco, estaba todo espectacular y abundante, por 78´10 euros.
La ciudad es tranquila y con poco ruido, algo que hizo el paseo mucho más agradable.
De vuelta al camping, paramos en Praia de Rocha (Portimao). Parte de la carretera para llegar es muy estrecha ¡menos mal que íbamos sin caravana! La playa es muy bonita, muy grande y animada, de arena fina y agua helada, sólo para valientes como mi hijo pequeño.
De allí nos fuimos a LAGOS. Al llegar, tiene una bajada con unas vistas espectaculares. Aparcamos en el Paseo Marítimo, es zona hora, pero es un sitio estupendo para dar un paseo y ver los puestecillos que hay, el estuario del puerto y el puerto deportivo.
Cuenta entre otras cosas, con antiguas murallas árabes, una fortaleza del S. XVII y la extravagante Iglesia de Santo Antonio.
Esa noche, contratamos para el día siguiente, a través de get your guide, la excursión en lancha que incluía la visita a la cueva de Benagil y el avistamiento de delfines. (104 euros) Elegimos esa empresa porque era la única que ofrecía de forma conjunta la visita a la cueva y el avistamiento de delfines, las demás lo ofrecían como excursiones diferentes y, por tanto, había que pagar como dos excursiones distintas.
DÍA 3. AVISTAMIENTO DELFINES Y CUEVA BENAGIL
Por la mañana disfrutamos de la piscina y el jacuzzi del camping y comimos temprano para ir con tiempo a la Marina de Albufeira, de donde salía la lancha que nos llevaría a la excursión para visitar la cueva de Benagil con el avistamiento de delfines.
El patrón y el acompañante de la lancha (Cristiano y Angelo) eran muy simpáticos, conducían la lancha a toda velocidad y nos iban avisando y parando para que pudiésemos ver a los delfines de cerca. Fue una experiencia realmente maravillosa, vimos varios delfines, una madre con su cría que, según nos dijo Cristiano, no debía de tener más de una semana.
A la vuelta paramos en SILVES, aparcamos en un parking muy grande que hay frente al lidl (caben caravanas y autocaravanas sin problema, aunque nosotros íbamos sólo con el coche).
Silves es una preciosa ciudad medieval que fue fundada por los romanos, pero que fue durante el dominio árabe cuando alcanzó su máximo esplendor. Durante la época árabe, fue una importante fortaleza y centro de comercio. Desde el castillo de ladrillo rojo, los árabes lograban defender toda la región, y desde el puerto zarpaban barcos bajando por el río Arade para comerciar con el Norte de África.
Hoy en día es una ciudad tranquila y relajada por la que da gusto pasear por sus calles empedradas, sus cafés al aire libre, sus bellos paisajes...
La catedral, Sé, de estilo gótico, se construyó en el lugar en el que había una mezquita árabe y fue seriamente dañada por el terremoto de 1755.
También visitamos Las Portas da Cidade, las puertas fortificadas que conducen al centro histórico de Silves, en la preciosa plaza Largo de Municipio.
Nos pareció muy bonito el Castillo, desde el que los árabes dominaban todo el Algarve. Se alza en el punto más alto de la colina sobre la que se asienta Silves. Es uno de los castillos mejor conservados de todo el Algarve y desde su interior ofrece unas vistas panorámicas preciosas.
Cenamos en un burguer que había en el parking, junto al río, rodeado de césped, en un lugar muy tranquilo.
DÍA 4 ALGARVE – LISBOA (298 km)
Llegamos al camping Lisboa (4 noches 230´80 euros), ya lo conocíamos de nuestra anterior visita a Portugal. Tuvieron un detalle, que fue decirme que al hacer el pago por internet, había pagado por algo que estaba incluido en la parcela y me devolvieron el dinero, un 10 en honradez. Para entrar, si no tenías certificado de vacunación, tenías que hacerte un test de antígenos. Para conocer la ciudad está muy bien situado, la zona de parcelas es muy tranquila, hay sitio de sobra, con bastantes árboles y sombras. Lo que no nos gustó, fue que dejaban entrar a campamentos y los niños y monitores invadían la zona de la piscina, de tal forma que optamos por no utilizarla, estaba masificada. Un punto a favor del camping es que puedes dejarlo a las 16h. Los servicios estaban tranquilos y limpios, aunque viejecillos.
Nos fuimos al Cristo Rey, es espectacular, precioso, con unas vistas al Tajo y a la ciudad de Lisboa impresionantes, merece mucho la pena subir hasta arriba (no lo dejes para última hora de la tarde porque cierra pronto)
Y terminamos el día comiéndonos unos pasteis de Belem calentitos y recién hechos, en la famosa pastelería de toldos azules, junto al Monasterio de los Jerónimos, que los fabrica con su receta secreta desde 1837. Hay que comerlos allí, si te llevas para casa, no están igual ni mucho menos.
DÍA 5. ÉVORA.
Pasamos el día en ÉVORA, una ciudad preciosa.
Aparcamos junto al acueducto de Agua de Prata. En la ciudad se pueden admirar los restos de la muralla antigua, las termas romanas del S. III; el centro histórico está declarado Patrimonio Mundial de la Unesco. Allí se encuentra la Catedral, uno de los monumentos más importantes de la ciudad. En la plaza de Giraldo se encuentra la oficina de turismo, así como tiendas y restaurantes.
En la Plaza Conde Vilaflor están las ruinas del templo romano, uno de los más grandiosos y mejor conservados de la Península Ibérica.
Hay también varios palacios, que sólo se pueden ver por fuera.
Lo que más nos llamó la atención fue la Capilla de los huesos en la Iglesia de S. Francisco. Es absolutamente impactante desde que encuentras el letrero que da la bienvenida, “Os ossos que aquí estamos, pelos vossos esperamos” (Los huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos).
Las paredes de la capilla y los ocho pilares que la constituyen están recubiertos con huesos y cráneos humanos, cuidadosamente colocados, unidos por cemento. Se calcula que son cerca de 5000 las calaveras humanas que allí se encuentran, entre muchos huesos, provenientes de las sepulturas de la iglesia del convento y de otras iglesias y cementerios de Évora.
Otro de los atractivos de Évora es su gastronomía. Comimos estupendamente en un pequeño restaurante escondido en una callejuela que se llamaba O Templo. El dueño es muy gracioso y te dice lo que tienes que comer. En nuestro caso nos recomendó conejo al estilo de la abuela, solomillo, migas alentejanas, tabla de embutidos ibéricos, y carrilleras en salsa, acompañados de ensalada y patatas muy buenas, estaba todo exquisito y tan abundante, que no pudimos ni cenar.
DÍA 6. NAZARÉ.
Llegamos a NAZARÉ, cerca de la playa hay un parking gratuito, alucinamos cuando apareció un gorrilla y nos pidió ¡¡10 euros!! por dejar el coche allí. Con las mismas nos fuimos por el paseo marítimo hasta el final y en una callejuela a la izquierda, junto al restaurante Pangea, aparcamos sin problema.
Comimos en “Cantinho do Elevador”, un bar muy pequeñito y sencillo, con poca variedad, pero donde estaba todo exquisito: percebes, almejas, berberechos ¡todo sin un grano de arena!, gambas... y la tradicional bifana, es como un montadito de carne de cerdo (le quité uno de los lados del pan y lo utilicé para mojar sopas en las almejas, un auténtico manjar de dioses). El precio, asombroso. La copa de vino de Oporto...1´50, la ración de berberechos...7 euros. Eso sí, sólo hay un baño y es minúsculo y viejo, pero, si volvemos a Nazaré, comeremos de nuevo allí sin duda.
Nazaré es espectacular, había deportistas de varios países para participar en algunos torneos. Está considerado un santuario para los amantes del surf durante los meses de invierno, cuando la Praia do Norte construye auténticos rascacielos de agua.
Merece mucho la pena subir en el funicular, la zona de arriba (Promontorio del Sítio) es muy bonita, con unas vistas espectaculares desde el mirador de Suberco, , ubicado en el Sítio de Nazaré. Junto al mirador se levanta un pequeño monolito con una cruz en la que se recuerda que Vasco de Gama acudió a rezar ante Nuestra Señora de Nazaré antes de realizar su primer viaje a la India.
En la plaza que hay delante de la fachada de la Iglesia de Nossa Senhora de Nazaré, encuentras señoras y señores vestidos con trajes típicos, vendiendo galletitas, frutos secos y cosas típicas en carritos ambulantes.
La Iglesia es de estilo barroco y data del S: XVII. La entrada es gratuita y en su interior, se encuentra la imagen de la Virgen de Nazaré, que aseguran que fue tallada por el mismísimo S. José de Nazaret. Hasta la construcción del santuario de Fátima, esta Iglesia recibía cada año miles de devotos.
A la Virgen de Nazaré se le atribuye un carácter milagroso por una leyenda que data de 1182. Dom Fuas, un noble de la zona, estaba persiguiendo, montado en su caballo, a un ciervo que acabó cayendo por el precipicio del Sítio hasta el océano. En su alocada carrera, Dom Fuas, estuvo a punto de caer también, pero en ese momento, pidió ayuda a la Virgen, que entonces se veneraba en una cueva cercana, y, de forma milagrosa, el caballo se detuvo al borde del abismo. El noble mandó construir la pequeña capilla que vemos junto al mirador de Suberco para que allí se venerara a la Virgen y posteriormente se levantó la Iglesia de Nossa Senhora de Nazaré. Desde esta zona, las vistas son increíbles.
De vuelta abajo, nos dirijimos andando hacia el Fuerte de S. Miguel. Es conveniente llevar sudadera, hacía muchísimo viento y la agradecimos (mejor con gorro para taparte los oídos) En el paseo, nos encontramos al ciervo de la leyenda (equipado con una tabla de surf) con el que nos hicimos unas fotos.
En el interior del fuerte de S. Miguel hay expuestas decenas de tablas donadas por mitos del surf. Nazaré se convirtió en la meca surfera cuando una leyenda de este deporte, el hawaiano Garret McNamara, presenció aquí, en la Playa do Norte, una ola de casi 24 metros de altura el 1 de noviembre de 2011. El fenómeno de las olas gigantes se debe al cañón de Nazaré, un valle submarino de una profundidad de unos 5000 metros y una extensión de 230km, que, con su forma de embudo, estrechándose en la playa do Norte, provoca estas enormes olas.
En el fuerte de S. Miguel se encuentra el Faro de Nazaré.
DÍA 7. LISBOA.
Para comenzar bien el día, nos fuimos a desayunar patelitos de Belem, estaban impresionantes, como siempre. Aparcamos el coche muy bien (y gratis) en el barrio donde están las embajadas, en Belem, muy cerca de nuestra pastelería favorita.
Después de desayunar, cogimos el tranvía (moderno) 15E que por 12 euros, nos dejó en la plaza más cercana al Elevador de Santa Justa.
Debido al COVID, no funcionaba, pero por las callejuelas de atrás se llega rápidamente a la Iglesia do Carmo y Museo arqueológico. La entrada conjunta nos costó 14 euros, a los 4. Nos gustó mucho. Son los restos (tras el terremoto de 1755 que asoló la ciudad), de lo que fue la iglesia gótica más grandiosa de Lisboa.
A día de hoy, el convento, que no sufrió tantos daños como la Iglesia, alberga el Museo arqueológico do Carmo, con piezas pertenecientes a la historia de Lisboa desde la prehistoria a la edad media. El convento tiene unas vistas muy bonitas al Castillo de S. Jorge.
A medio día nos fuimos a comer a la caravana y descansar un ratito. Una vez recuperadas las fuerzas, nos pusimos rumbo a Cabo de Roca, el punto más occidental de Europa. Tuvimos mucha suerte, casi no hacía viento y la temperatura era excelente. En todas las reseñas recomendaban ir abrigado, incluso en verano, pero no nos hizo falta. El paseo es muy bonito, con su faro y sus vistas espectaculares.
De allí nos fuimos a CASCAIS. Nada más entrar, mis frikis del motor, alucinaron con una tienda de cochazos en la que tenían en el escaparate un Ferrari SF90 Stradale.
Aparcamos sin problema junto al telepizza que hay en el paseo que va hacia la Boca do Inferno.
El paseo es precioso, la puesta de sol, espectacular. Los pescadores entre las rocas, el mar estaba muy tranquilo. Debe ser increíble verlo agitado.
DÍA 8. LISBOA – AVEIRO (254km)
Salimos hacia AVEIRO, conocida como la Venecia portuguesa, rumbo al camping Orbitur Vagueira. (1 noche, 40´70 euros) No teníamos reserva, pero había sitio de sobra. Si no tenías certificado de vacunación, tenías que hacerte test de antígenos para poder entrar (costaba 2 euros cada uno)
El camping está bien, había caravanas, tiendas, mobilhome...todo muy tranquilo, con árboles grandes. Los baños estaban limpios, tiene piscina y muchos árboles. Las parcelas no están delimitadas, así que llegas, y te colocas donde quieres. El check out puede hacerse hasta las 14h.
Antes de ir a visitar Aveiro, nos dimos un baño en la piscina porque hacía mucho calor.
Llegando a nuestro destino alucinamos por la cantidad de flamencos que allí se encontraban, tranquilos en el agua, buscando su alimento. Fue realmente precioso.
A la entrada de Aveiro hay un parking gratuito para coches y otro para caravanas y autocaravanas.
Lo primero que hicimos fue dar un paseo en Moliceiro, los barcos que circulan en la Ría, con la empresa Aveiro No Coracao. Nos gustó mucho. El guía fue explicando todo perfectamente y enseñándonos fotos antiguas para que viésemos cómo ha cambiado todo. El patrón, muy amablemente, nos dejó a todos llevar un ratito la barca.
A continuación nos acercamos con el coche a la playa principal (Costa Nova), es muy grande, de arena fina y agua helada. La zona es muy bonita, en uno de los lados está el faro y hay vistosas casitas con rayas de colores.
Volvimos a Aveiro para ver la Plaza de la República, en la que se encuentra la Iglesia de la Misericordia, y a continuación fuimos a la Catedral, conocida como la Iglesia de Sao Domingos de Aveiro. Se encuentra en el centro histórico de la ciudad.
Fuimos a cenar a las callecitas que hay alrededor del canal del que partió nuestro moliceiro, estaban muy animadas.
Cenamos en el restaurante Plaza grill. Las sardinas y el bacalao estaban muy buenos. Álvaro se pidió pollo a la parrilla, y la parte de la pechuga estaba un poco seca; y Ángel junior se pidió una fransesiha que no estaba mal, pero nos gustó mucho más la de Oporto que estuvo espectacular. Nos pareció barato, 38 euros los 4 con las bebidas.
Nos fuimos de Aveiro contentos de haber ido, es una ciudad pequeña, animada, bonita y con gente amable.
DÍA 9. AVEIRO – BAIONA (213 km)
Desayunamos tranquilamente y recogimos para ponernos rumbo a Baiona. En el camino, Ángel Junior recibió la noticia de que había aprobado su examen de Cambridge del B2 de inglés, así que nos pusimos contentísimos y decidimos celebrarlo con una mariscada.
El camping Baiona Playa (466´20 euros una semana, aunque al final pagamos399´60 porque nos fuimos un día antes) está en un sitio espectacular. Ubicado como en una lengua de tierra, en la que a un lado tienes la ría, y al otro, el mar. Tuvimos que reservar la semana completa porque en verano no te reservan por menos días (aunque finalmente nos dejaron salir un día antes)
Nos tocó la parcela del final, al lado de una de las puertas que da acceso directo a la playa. La parcela estaba bien, era amplia.
Los baños muy nuevos y limpios, De la animación no podemos opinar mucho porque sólo nos acercamos un día que pusieron una película, aunque empezó a dar fallos y no terminamos de verla.
La piscina tiene unas vistas a la playa espectaculares y un tobogán con curvas que está muy bien. El problema es que el recinto donde se encuentra, es tan pequeño, que no puedes tumbarte a tomar el sol (o la nube) Parece ser, según nos dijeron, que han presentado varios proyectos para ampliar la zona, pero que por la ley de costas no les aprueban ninguno.
De todas formas no vimos el sol nada más que el primer día, el resto estaba nublado y con frío para bañarse; en nuestro caso no nos importó tanto, porque queríamos visitar la zona, pero si vas con la idea de disfrutar la playa y la piscina puede ocurrir que el tiempo no acompañe.
Nos fuimos a Baiona, al restaurante Naveira donde pedimos 2 mariscadas (cada una de dos personas), estaban muy buenas y la cena nos costó 112 euros, había que celebrar ese B2 de nuestro hijo.
Nos fuimos al camping porque no puedes meter el coche después de las 23:30. Desde el camping se puede ir andando hasta Baiona, el paseo es bonito.
DÍA 10. SANTIAGO DE COMPOSTELA. COMBARRO.
Como estaba nublado, decidimos irnos a pasar el día a SANTIAGO DE COMPOSTELA, una de las ciudades con más encanto que se pueden visitar.
Aparcamos sin problema y paseando llegamos hasta la Plaza del Obradoiro. Estaba, como siempre, animadísima, con los peregrinos llegados de todos los rincones, gaiteros... Es un placer pasear por allí y por las callejuelas que rodean esta maravillosa plaza.
Entramos a comer en un bar que se llamaba 0´46. En realidad, fue una equivocación, nos habían recomendado otro, y una vez dentro vimos que era una tasquilla de pueblo regentada por personas mayores, que escondían el pulpo más tierno y rico que hemos probado nunca. La carta es súper pequeña, tiene cuatro tapas mal contadas, pero todo estaba buenísimo: el pulpo, el lacón, los pimientos del piquillo y los mejillones, y además, súper barato, comimos los cuatro exquisiteces por 42 euros.
De vuelta al camping paramos en COMBARRO, uno de los pueblos que no te puedes perder en Galicia.
Situado frente al mar, en plenas Rías Baixas, puede decirse que es el pueblo de los hórreos y los cruceiros y, sin duda, uno de los más bonitos de Galicia.
Es imprescindible pasear relajadamente por sus dos calles principales (Rúa S. Roque y Rúa do Mar), situadas en el casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural, disfrutar de sus casas de piedra adornadas con flores, preciosas vistas al mar que asoma entre pequeñas callejuelas, plazoletas llenas de encanto con sus cruceiros, como la Plaza de San Roque, y la Plaza da Fonte, sus hórreos.... Hay muchos sitios para tomar algo con espectaculares vistas.
Obligado también es bajar a la Playa do Padrón (se accede por una de las callejuelas de la Plaza da Fonte) ya que te ofrece unas maravillosas vistas de Combarro y sus hórreos.
DÍA 11. ISLAS CÍES.
Habíamos sacado el billete del barco a las ISLAS CÍES desde el puerto de Baiona, 68´50 euros los 4 (hay que pedir un permiso a la Xunta de Galicia a través de su página web para poder sacar el billete, las islas están muy protegidas y hay un número diario limitado de visitantes). Aunque íbamos con mucho tiempo (me gusta llegar a los sitios relajadamente) tuvimos un par de imprevistos que casi nos hicieron perder el barco. El primero, que nuestro hijo mayor se levantó con dolor de estómago y tuvimos que hacer una parada de emergencia, y el segundo, que aparcar el coche fue una tarea sumamente difícil.
Las islas forman parte del Parque Natural marítimo-terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Este archipiélago lo forman tres islas: Monteagudo, al norte, Do Faro, en el centro y San Martiño, al sur. Las dos primeras, están unidas por medio del arenal de la Playa de Rodas y una escollera.
El paseo en barco dura unos 40 minutos, según te acercas a la isla de Monteagudo puedes ir admirando la inmensa belleza de la Playa de Rodas, de hecho, en 2007, el periódico británico The Guardian, la eligió como una de las diez mejores playas del mundo. Eso si, tienes que ser muy valiente (como mi hijo Álvaro) para darte un baño porque el agua parece recién sacada de la nevera.
El barco te deja junto a la playa de Rodas. Allí mismo hay un restaurante con servicios que se pueden utilizar libremente. Nosotros llevábamos nuestra propia comida, lo que nos daba una mayor libertad.
El día estaba bastante nublado (como todos los que pasamos en la zona, a excepción del primero) Esto nos vino bien, ya que nuestro hijo mayor no se encontraba con fuerzas para caminar y pasó el día tumbado en la playa descansando.
Al llegar, hay un punto de información que está muy bien. Te informan perfectamente de todo lo que puedes hacer, asistir a charlas o las distintas rutas como la del Faro de Cíes, de 7km, la del Faro A Porta, de 5km, la del Alto do Príncipe, de 3km, o la del Monte Agudo y Faro do Peito, con el observatorio de aves y los acantilados de la Costa de la Vela. Como no queríamos dejar solo a nuestro hijo mayor, decidimos turnarnos para caminar y conocer un poco los alrededores y sólo nos apuntamos a una charla sobre las gaviotas que había por la tarde junto a la playa de Rodas.
El tema de las gaviotas en las islas Cíes es sorprendente, ya habíamos leído algunos comentarios sobre el acoso que puedes sufrir por parte de estas aves cuando te dispones a comer, y así pudo comprobarlo nuestro hijo Álvaro cuando se estaba comiendo su empanada de calamares en su tinta y pasó una gaviota en vuelo rasante llevándosela en su pico. Eso sí, no le hizo el más mínimo rasguño.
La charla sobre las gaviotas nos gustó mucho, pudimos ver de cerca estas aves con sus crías, nos contaron muchas anécdotas, como que pueden vivir hasta 20 años y que allí, en las Cíes vive la mayor colonia de gaviotas de Europa.
Realmente, disfrutar de las playas y la naturaleza de la Cíes merece mucho la pena.
DÍA 12. BAIONA.
Pasamos la mañana tranquila en el camping y por la tarde nos fuimos dando un paseo hasta Baiona. Se tarda poco y hay un paseo marítimo con vistas muy bonitas.( Por cierto, a la entrada de Baiona hay un carrefour que viene muy bien para reponer víveres y hacen comida para llevar que estaba bastante buena).
BAIONA es un precioso pueblo de la comarca de Vigo, en las emblemáticas Rías Baixas.
Visitamos el Parador Nacional, ubicado en la Fortaleza de Monterreal, en un entorno y con unas vistas espectaculares. La fortaleza, de 3 km de longitud, comenzó a construirse a partir del S. XI, sobre la pequeña colina en la que se encuentra, para defender a la ciudad de los ataques piratas. A día de hoy, mantiene las tres torres desde las que se vigilaba, la Torre del Reloj, a la entrada, que escondía una campana con la que dar la voz de alarma en caso de ataque enemigo, la Torre de la Tenaza, que defendía el puerto con unas baterías de tiro, y la Torre del Príncipe que actuaba como faro para los navíos.
A continuación nos dirigimos a la réplica de la Carabela La Pinta, frente a la Playa de la Ribera, en la zona del puerto deportivo.
La Pinta fue la primera desde la que se informó del éxito del descubrimiento del Nuevo Mundo. El 1 de marzo de 1493, capitaneada por Martín Alonso Pinzón, atracó en el puerto de Baiona, días antes de que Colón llegara a Lisboa, y envió varias cartas con el descubrimiento a distintos puntos de España y a la Corte Real. Durante la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento, se construyó esta réplica exacta de la embarcación con reproducciones de objetos y figuras de la época colombina, para que podamos verla tal y como llegó a Baiona. Es una visita que a los niños les gustó mucho.
Y, por supuesto, no te puedes ir de Baiona sin dar un tranquilo paseo por su casco histórico, con sus casas señoriales y disfrutar su gastronomía (pescados, mariscos, carnes...). Comimos muy bien, en el restaurante El túnel, en la animada Plaza de Pedro de Castro. Las palomas deseando que terminaras para rebañar lo que quedara, como hicieron con la paella de los de la mesa de al lado en cuanto se levantaron.
En esa misma plaza se encuentra la Casa de la Navegación, a la que entramos después de comer. (Habíamos sacado la tarifa combinada para ver La Pinta y La Casa de la Navegación que sale muy bien de precio, 12 euros los 4 y merece la pena.) Hay muchas curiosidades y objetos llamativos, mostrando la evolución histórica, urbana y social de la ciudad y destacando las privilegiadas relaciones comerciales que mantuvo con Europa y América, así como el papel trascendental que jugó su puerto en la historia de la navegación atlántica.
DÍA 13. RIBADAVIA. TERMAS DE PREXIGUEIRO.
Nos levantamos tranquilamente y pusimos rumbo a RIBADAVIA. Llamamos por teléfono al restaurante O Birrán del que habíamos leído buenas reseñas y acertamos.
Está en un lugar precioso, rodeado de casas de piedra. El restaurante es muy bonito y estaba todo muy rico. Pedimos pulpo con queso de tetilla, pluma, raya, croquetas caseras y tigres, todo buenísimo. La relación calidad-precio estaba bien, aunque las raciones no son excesivamente abundantes. Comimos los 4 por 62 euros, sin postre.
El pueblo nos gustó mucho, tiene un casco histórico con mucho encanto. Su judería, ubicada alrededor de la Plaza de la Magdalena, es la más relevante de Galicia, tanto por la importancia que tuvo como por su estado de conservación.
Ribadavia es una ciudad ligada al vino. El comercio del vino Ribeiro fue casi monopolizado por los judíos, y ya en la Edad Media se bebía en Italia, Países Bajos, Alemania e Inglaterra.
Comimos temprano para llegar a las termas hacia las 15 horas, pensando que habría menos gente.
El parking estaba lleno de coches, aunque pudimos aparcar y tuvimos la suerte de poder entrar directamente sin hacer cola.
Las termas de Prexigueiro están en un entorno precioso, rodeadas de naturaleza. Es una ruta de 6 termas. Excepto en dos de ellas, que la temperatura era agradable, (para los que nos gusta el agua calentita), en las demás el agua está entre 38 y 40º. Te recomiendan no estar más de 10 minutos dentro, mi hijo pequeño no soportaba y se metía corriendo en los toneles de agua fría que hay para que hagas el contraste de temperaturas.
Agradecimos ver el sol en Orense porque en Baiona, excepto el día de llegada, no volvimos a verlo.
DÍA 13. BAIONA.
Nos tomamos el día de relax, un paseo tranquilito, compra en carrefour para reponer víveres...
Como el sol, definitivamente, no pensaba acompañarnos y no hacía tiempo para bañarse, dedidimos hablar con recepción para ver si nos permitían irnos un día antes de lo previsto, es decir, a la mañana siguiente. Y no hubo ningún problema.
DÍA 14. BAIONA – MUROS (LA CORUÑA) 152km
Nos pusimos rumbo al camping San Francisco, al lado de Muros, en Louro (La Coruña) 1 noche 42 euros.
Nos gustó mucho, es súper tranquilo y está en plena naturaleza, con hierba verde y muchos árboles. La recepcionista fue muy amable y nos enseñó las instalaciones y nos lo explicó todo muy bien. Hay una playa muy cerca, pero no fuimos porque teníamos muchos planes para esa tarde.
Comimos y nos fuimos hacia el mirador y la cascada de Ézaro o cascada del río Xallas, que nos gustó mucho. Desde el camping tardamos unos 30 minutos. Primero subimos hasta el mirador que tiene unas vistas espectaculares.
A continuación bajamos con el coche a la cascada. Para acceder a ella, hay un paseo muy bonito junto al río, bajamos unas escaleras de piedra al
lado de la central, sobre la desembocadura del agua de las turbinas y
seguimos por una pasarela de madera.
La cascada es impresionante, cae desde unos 80 metros produciendo un profundo hoyo erosionado sobre la roca del suelo.
Este río (Xallas o Ézaro) es el único de toda la península ibérica y uno de los pocos de Europa que desemboca en el mar (en este caso en el Océano Atlántico) en forma de cascada. En verano, los sábados por la noche se ilumina, aunque este verano no pudo ser, debido a la pandemia de COVID.
A continuación paramos en la espectacular playa de Carnota, donde mi peque se dio un baño mientras los demás teníamos la chaqueta bien abrochada.
De regreso, paramos en Lira para ver su impresionante hórreo de Santa María de Lira. Está construido con piedra de granito y descansa sobre 22 pares de pies. Su longitud alcanza los 36 metros.
Junto al hórreo, se levanta la iglesia parroquial de Santa María de Lira, de estilo barroco clasicista, construida en el año 1607 y posteriormente reformada. Este entorno nos ofrece unas preciosas vistas de la costa.
Para finalizar el día, nos fuimos a MUROS. Es precioso, con su puerto, sus casas y arcos de piedra, sin duda, hay que darse un buen paseo por él.
Dejamos el coche en el parking gratuito que hay junto al puerto y cenamos estupendamente justo enfrente, en el restaurante El Muelle: pulpo, zamburiñas, mejillones, croquetas caseras de boletus y gambas, empanada de calamares en su tinta y huevo con patatas (especialidad de la casa, las patatas impresionantes) todo, delicioso. 64 euros (como siempre, el precio se refiere a los 4)
DÍA 15. LA CORUÑA. 106 km
Por la mañana, un encantador matrimonio mayor que tiene su caravana instalada en el camping, nos asesoró sobre qué hacer y dónde comer en A Coruña. Nos recomendaron pernoctar en la Torre de Hércules, pero por el camino, leímos en las noticias que la policía había desalojado el aparcamiento por la cantidad de autocaravanas que se habían instalado allí; así que buscamos un camping lo más cercano posible y nos fuimos al Bastiagueiro. 1 noche, 42 euros.
Para llegar tuvimos que preguntarle a un señor, porque la última calle que hay que tomar no estaba muy bien señalizada y el maps se volvió un poco loco.
El entorno es precioso, con unas vistas increíbles al mar desde nuestra parcela;
pero... el estado del camping era un poco penoso, la verdad.
Los servicios, aparte de viejos, no estaban muy limpios que digamos.
En el lavabo, en lugar de jabón, había un bote de gel
hidroalcohólico, con un extraño algodón flotando dentro. El agua
de la ducha, salía con mucha presión, pero no podía regularse, por
lo que cada vez que le dabas al botón salía fría hasta llegar a
ponerse templada, y vuelta a empezar.
Algunos de los “bungalows”, por llamarlos de alguna manera, eran caravanas muy viejas, que parecían abandonadas. Había otra zona con pequeños bungalows que tenían mejor pinta, pero no sé cómo estarían por dentro.
Realmente, es una pena que un camping en una zona tan espectacular, esté tan dejado. Eso sí, la recepcionista que nos atendió fue muy amable.
En A Coruña, aparcamos en el paseo marítimo, cerca de la Torre de Hércules, el aparcamiento es gratuito.
Fuimos a comer donde nos habían recomendado, la pulpería O Fiuza, pero eran las 15:20 y nos dijeron que a esa hora ya no nos atendían, así que nos fuimos al otro que nos habían recomendado y que estaba a pocos metros “Manda Truco”. Nos atendieron muy bien y estaba todo muy rico, pero los precios eran elevados así que hay que pedir teniendo también en cuenta lo que te quieras gastar. En nuestro caso pagamos 55´70, pedimos cosas que no fuesen muy caras.
Nada más comer, nos acercamos al parque escultórico donde está la Torre de Hércules. A la Torre no pudimos entrar porque el aforo estaba muy limitado debido al COVID nos dijeron que se agotaban las entradas hacia las 11 de la mañana.
El parque escultórico, es un museo al aire libre que se extiende por la península de la Torre. Las esculturas se distribuyen en el espacio verde que rodea la Torre, y en ellas podemos descubrir relatos mitológicos, referencias al mundo del mar, etc.
Las vistas desde la base de la torre son increíbles.
El faro de Hércules es el más antiguo del mundo en funcionamiento. La Torre de Hércules está hermanada con la estatua de la Libertad, representando la unión de las dos tierras separadas por el océano Atlántico.
Desde allí, por el paseo marítimo, que por cierto, es el más grande de Europa, fuimos caminando hasta el puerto.
Pasamos por un parking al aire libre para caravanas y autocaravanas, (parking Marina Coruña), las reseñas de google no son muy buenas, pero desde luego, la ubicación, es genial.
A CORUÑA nos encantó, es una ciudad muy bonita y animada.
La ciudad se extiende sobre una península con dos fachadas marítimas distintas. Una es la cara portuaria en la ría y otra en mar abierto, con las playas de Orzán y Riazor. Está unida a tierra firme por un estrecho istmo donde se localiza el casco antiguo.
En la Plaza de Santa Bárbara hay un pequeño convento con una bonita capilla.
El centro neurálgico de A Coruña es sin duda, la Plaza de María Pita, presidida por una escultura de bronce de nada menos que 30 toneladas, de esta heroína.
María Pita se hizo famosa a raíz del ataque sufrido por la ciudad de La Coruña, en mayo de 1589, a manos de una gran flota inglesa comandada por Francis Drake.
Según la tradición, cuando se encontraba en lo alto de la muralla junto a otros muchos vecinos ayudando a los soldados a defender la ciudad, se produjo la muerte de su marido. Entonces ella, se dirigió contra el abanderado inglés, al que logró derribar provocando la reacción de los defensores y la expulsión de los asaltantes.
En esta famosa plaza se encuentra el Ayuntamiento.
Terminamos en el gigantesco centro comercial Marineda City, ya que al peque de la casa le hacía ilusión cenar en Muerde la Pasta, y con el tute que le damos, se lo había ganado.
DÍA 16. LA CORUÑA - VALDOVIÑO (COSTA ÁRTABRA) (65km)
Nos pusimos rumbo al camping Valdoviño para explorar la costa Ártabra, acantilados de Herbeira (Cantis de Vixia de Herbeira, en Cariño), y el mirador de Coitelo, con los acantilados de Loiba, en Ortigueira.
En el camping nos quedamos una noche, por 49´70 euros. Es un destino estupendo para los amantes del surf, de hecho, había muchos surferos. Justo al lado tiene una playa con olas. Las parcelas son de hierba y están bien, aunque las calles para acceder a ellas no son muy anchas que digamos.
Los baños no son nuevos, pero estaban limpios. Las duchas estaban bien. Me llamó la atención que enfrente de los wc había lavabos y ninguno tenía dispensador de jabón; después de explorar un poco, vi que había otra habitación con zona de lavabos y allí si había jabón.
Comimos tranquilamente y después de descansar un rato, nos pusimos en marcha rumbo al mirador de Coitelo. Sin duda, es precioso, tiene un parking y muchísimos visitantes. Se formó un pequeño atasco entre los que llegábamos y el montón de autocaravanas que querían marcharse en ese momento.
La zona es muy bonita, los acantilados, espectaculares. En ellos se encuentran los materiales geológicos más antiguos de la península (que se note que el abuelo y la abuela de mis niños son geólogos)
Por cierto, allí hay un pequeño chiringuito por si quieres tomar algo.
Camino de los acantilados de Herbeira, el maps nos llevó por una carretera tremenda ¡¡menos mal que no llevábamos la caravana!!...estrechísima, con baches....eso si, preciosa. Había algunos espacios para apartarse que nos recordaban a los passing place de Escocia. Los acantilados, son espectaculares, las duras rocas basálticas y graníticas que aquí se encuentran, han soportado el embate del mar durante miles de años, y los acantilados formados, llegan a alcanzar los seiscientos metros de altura, los más altos de Europa continental.
A la vuelta fuimos por otra carretera para seguir disfrutando de los maravillosos miradores de la costa Ártabra. Cada uno de los miradores que hay en S. Andrés de Teixido ofrece unas vistas impresionantes.
Después de una tarde bien aprovechada, cena tranquilita en la caravana y a dormir.
DÍA 17. VALDOVIÑO – TAPIA DE CASARIEGO (ASTURIAS) 138km
Nos pusimos rumbo a Asturias, al camping Playa de Tapia (2 noches, 57 euros). El camping es pequeñito, situado en un entorno maravilloso, entre dos playas, con unas vistas y unos atardeceres espectaculares. Es muy tranquilo y los dueños son muy amables. La tortilla de patatas del bar, buenísima y muy bien de precio.
Las parcelas son muy amplias y con hierba muy bien cuidada. Los baños estaban bien, no son nuevos, pero estaban limpios.
El pueblo de TAPIA está a 5 minutos escasos de coche, también se puede ir paseando. Está animado pero la zona es mucho más tranquila que el oriente de Asturias, que lo conocemos muy bien, porque mi madre tuvo la suerte de nacer en Barro (Llanes) y cada año disfrutamos de la tierrina en verano.
Para conocer esta zona de Asturias no pudimos tener mejores guías que nuestros amigos Marcos y María.
Nos llevaron a comer al restaurante El Muelle, las fabes con almejas las he probado mejores (por ejemplo, en Llanes, en el Uría), pero el gallo estaba excelente.
Fuimos a tomar café al chiringuito que hay en la playa del Murallón, preciosa. Cómo no, mi peque aprovechó el momento café para darse un baño. Un lujo poder tomarlo, mientras no le quitas ojo.
Junto al camping está la urbanización La Reburdia, las vistas de la playa desde allí son espectaculares.
A continuación nos dirijimos hacia la Punta de la Cruz, desde donde se divisa perfectamente la ría que separa Asturias de Galicia. El paseo, tanto la playa de Penarronda, como el resto del camino, te pide hacer fotos en cada rincón, es absolutamente espectacular.
Por la noche, volvimos a Tapia para cenar, al restaurante La Muralla. Está en una zona de barecitos muy chula, animada, pero no agobiante. Estaba todo muy bueno, y en tan buena compañía ¡qué más se puede pedir! La cena de los 8 costó 70 euros.
Nos pusimos en marcha rumbo al Mazo de Meredo. La carretera es espectacular, con curvas, para disfrutarla despacio, rodeada de naturaleza en estado puro. En el camino, además del antiguo molino abandonado, nos encontramos la primera cascada del día, que, realmente, merece una parada.
Continuamos hacia Os Teixóis. El conjunto etnográfico de Os Teixóis data del S. XVIII y está basado en el aprovechamiento integral de la energía hidráulica del río, una pequeña aldea, en la que se puede descubrir un valioso conjunto de ingenios hidráulicos en estado natural: mazo, molino, rueda de afilar, pequeña central eléctrica y un batán. Actualmente se encuentra en perfecto estado de conservación y en funcionamiento.
En la industria artesanal del hierro, hay que distinguir las ferrerías, lugares donde se obtenía el hierro a partir del mineral en bruto, los mazos, que eran instalaciones, muchas veces anexas a las ferrerías, donde se trabajaba el hierro obtenido en las primeras, con el objeto de darle forma; y la fragua, el lugar donde el herrero elaboraba o reparaba los productos finales (clavos, sartenes, herraduras...)
Realmente merece muchísimo la pena la visita, sales impactado por el ingenio de aquellas personas que, sin estudios, ni acceso a ningún tipo de información, fueron capaces de inventar semejante maravilla. La visita nos costó 16 euros los 4.
Comimos allí mismo en el restaurante, habíamos reservado mesa al llegar, para cuando terminara nuestra visita. Estaba todo muy bueno (no se puede pagar con tarjeta porque casi no hay cobertura) La comida fueron 100 euros (íbamos 8 personas)
El entorno es maravilloso, cultivan miel, totalmente natural, puedes probarla y comprar.
Después de comer fuimos a la cascada del Cioyo. Hay un parking a un lado del camino y a pocos metros un colegio abandonado donde también se puede dejar el coche. Es un lugar increíble, como de cuento. Una preciosa cascada con una gran poza, en la que los valientes como mi hijo pequeño, se pueden dar un baño. La bajada a la cascada requiere estar un poco en forma (no apta para personas muy mayores o niños muy pequeños) En las zonas más complicadas hay cuerdas para poder agarrarse. (Importante llevar buen calzado)
Por la noche, dimos un paseo por Tapia, viendo el puerto, el faro, paseamos por sus calles y nos acercamos a ver la piscina natural. Fue inaugurada en el año 2010 y está ubicada en el paseo marítimo, aprovechando la antigua cetárea. Tiene una amplia zona de madera para que se pueda tomar el sol y la entrada es gratuita.
Para los surferos, la playa de Anguileiro es muy conocida por el campeonato de surf que desde hace décadas se celebra allí.
DÍA 19. PLAYA DE LAS CATEDRALES – NOJA. 325Km
Antes de poner rumbo a Cantabria, nos acercamos de nuevo a Galicia pues no queríamos irnos sin conocer la famosa Playa de Las Catedrales, que nos pillaba muy cerquita.
Hablamos con el dueño del camping de Tapia para dejar mientras tanto, la caravana junto a la puerta de entrada que se puede ver desde recepción y no hubo ningún problema.
Para visitar esta emblemática playa en los meses de verano hay que pedir con antelación un permiso a la Xunta de Galicia. El acceso es gratuito.
La playa es espectacular. Para visitarla hay que tener en cuenta las mareas, pues hay que ir cuando la marea está baja.
Al llegar hay un parking (una de las zonas es para autocaravanas pero no la vimos pues íbamos sólo con el coche)
Allí hay un restaurante, con aseos para los clientes y, aparte hay otros aseos para las personas que visitan la playa que puedes utilizar pagando 1 euro por persona.
La playa de Las Catedrales es el resultado de la potencia del mar y la paciencia del tiempo. El mar ha esculpido en los acantilados todo un repertorio arquitectónico de arcos, columnas y bóvedas.
Las rocas que la componen son principalmente pizarras y cuarcitas, que tuvieron su origen hace unos 500 ,millones de años. Durante todo este tiempo han sufrido grandes transformaciones, soportando la acción de los movimientos tectónicos y la furia de las bravas aguas del mar Cantábrico golpeando contra estas rocas. Paseando por ella eres consciente de la grandiosidad de la naturaleza. Una visita maravillosa.
El acceso resulta fácil, tiene un paseo acondicionado por el borde superior y paneles informativos. Para entrar, debes presentar la autorización.
De allí, volvimos al camping a recoger nuestra casita rodante y aprovechamos para tomar en el bar una tortilla de patatas que estaba espectacular, con un pan de pueblo de los de quitarse el sombrero.
Rumbo a NOJA. Llegamos hacia las 20:30 al camping Playa Joyel, donde nos esperaban nuestros amigos Diego y Cristina, veteranos ya, en esta zona.
El camping está muy bien (3 noches ) los baños están limpios, es gigantesco, tiene una enorme zona de juegos, un pequeño parque de animales, campo de fútbol, pistas de tenis, piscina...tiene una tienda, restaurante, comidas preparadas y salida directa a una preciosa playa por un lado, y a una ría por el otro. Se encuentra en el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. Es un espacio natural protegido constituido por el estuario que forma el río Ansón y las marismas de Victoria y Joyel. Su extensión es de más de 6500 hectáreas. Este conjunto de humedales es el de mayor importancia, en lo que a aves acuáticas se refiere, del norte de España, llegando a tener hasta 130 especies distintas.
El Parque tiene un Centro de Interpretación con actividades, talleres y rutas (previa reserva) vinculadas a la divulgación de la naturaleza, ubicado en el Puerto de Santoña, en el Edificio el Mirador de las Marismas.
DÍA 20. NOJA. LIÉRGANES.
Dimos un paseo hasta los karts de Noja (junto al camping Los Molinos). Están muy bien, los niños disfrutaron mucho.
Después estuvimos dando un buen paseo por la ría y las marismas.
Por la tarde fuimos a LIÉRGANES, un precioso pueblo cuyo conjunto urbano fue declarado de interés histórico-artístico nacional en 1978. Concentra una valiosa arquitectura clasicista de los S. XVII y XVIII. Cuenta además, con un balneario.
El núcleo urbano está asentado a los pies de dos pequeñas elevaciones: Marimón y Cotillamón, que por su forma, son conocidas como “Las tetas de Liérganes”
Visitamos la escultura del hombre pez, que llamó mucho la atención de los niños. Según la leyenda, en el S.XVIII, un joven del pueblo, Francisco de la Vega Casar, fue a nadar una tarde con sus amigos y desapareció. Casi 5 años después, apareció en la Bahía de Cádiz (Podéis consultar todos los detalles de la leyenda en la página del ayuntamiento de Liérganes)
DÍA 21. NOJA.
Por la mañana estuvimos paseando por la playa hasta el otro lado del Gran Hotel de Isla. El entorno es muy bonito.
Por la tarde aprovechamos uno de los múltiples supermercados que hay en Noja para reponer provisiones y dimos un paseo por el pueblo con helado incluido para despedirnos.
DÍA 22. NOJA – ANDORRA (675 km)
Nos pusimos rumbo a Andorra, al camping Valira. (3 noches, 144 euros) Cuidado con las llamadas e internet que sale carísimo desde allí. Nosotros desactivamos los datos para conectarnos únicamente desde redes wifi.
El camping está muy bien ubicado, con bastante sombra, baños limpios, una tiendecilla y una piscina climatizada con un pequeño tobogán y está abierto todo el año. El día que sales te puedes quedar hasta las 15 horas.
Cuando llegamos llovía a mares y hacía un viento terrible, como una tormenta tan fuerte no podía durar eternamente, decidimos sobre la marcha ir al balneario de Caldea que era una de las visitas que teníamos pensada hacer en Andorra.
Tuvimos muchísima suerte, aparcamos en un parking exterior que hay justo en la calle de al lado y nos costó 3´5 euros. Cuando fuimos a comprar las entradas nos dijeron que éramos afortunados, pues con nosotros se completaba el aforo. Entramos sobre las 20:30. El spa es espectacular, jacuzzis en varias alturas, una inmensa piscina con salida al exterior. Nos llovía mientras nadábamos en agua calentita. En la parte de fuera hay una zona muy chula, circular, con una suave corriente que te lleva hasta un jacuzzi. Hay también sauna, hamman, piscinas de contraste de temperatura, etc. Por la noche hubo un espectáculo de luz, sonido y acrobacias que nos encantó. Una mujer tocaba un violín con luces, mientras dos chicas hacían acrobacias con sus telas y luces de colores las iluminaban. No fue barata la entrada (142 euros) pero una vez en la vida, merece la pena. Por, cierto, tiene restaurante, aunque nosotros aprovechamos hasta el último minuto para disfrutar de sus aguas, salimos cuando cerraba, a las 12 de la noche.
Afortunadamente, al salir, la tormenta había amainado y volvimos al camping para descansar.
DÍA 23.ANDORRA
Amaneció un precioso día de sol y aprovechamos para ir a la estación de esquí de Ordino Arcalís.
El camino es precioso, con unos pueblecitos de ensueño, en plena naturaleza, con preciosas casas de piedra y madera llenas de flores:
La Massana, el más grandecillo por el que pasamos, con varios restaurantes y tiendas. Esta parroquia de alta montaña alberga el pico más alto de todo el país, el Alto de Comapedrosa, con sus 2943 metros de altitud.
Ordino, a 1300 metros de altitud, rodeado de bosques.
Ansalonga, tiene un pequeño camping en plena naturaleza.
La Cortinada, , con la preciosa Iglesia de Sant Martí de La Cortinada y cerca de ella, el edificio de La Mola y de la Serradora de Cal Pal.
Llorts, con su Iglesia, de San Serni de Llorts.
El Serrat, junto al río Valira. Desde allí se pueden hacer rutas hasta los Lagos de Tristaina y es un enclave muy bueno para los amantes del esquí en invierno.
El telecabina de Tristaina es uno de lo atractivos de la estación de Ordino Arcalís en verano. La zona de llegada del telecabina es el punto de salida de una las excursiones más emblemáticas, los Lagos de Tristaina. Desde el mismo punto se puede acceder también al Nuevo Mirador Solar, simplemente siguiendo el recorrido con el telesilla de Creussans y caminando unos pocos metros hasta el Pico de Pereguils. Las vistas son espectaculares.
Las opciones allí son infinitas, puedes subir en el telecabina y luego hacer las rutas a pie, subir en el telecabina y telesilla o hacer rutas sólo caminando. El entorno es maravilloso (lleva ropa de abrigo, lo agradecerás cuando estés arriba o cuando te vaya dando el airecillo en el telesilla) El precio del telecabina y del telesilla para los 4 fue de 68 euros.
Por la tarde estuvimos dando un paseo por la ciudad. Andorra la Vella es la capital del Principado y la más alta de Europa. El río Valira atraviesa la ciudad. Aparcamos sin problema en zona hora sin tener que pagar ya que era domingo.
La avenida de Meritxell es la calle central de Andorra, llena de tiendas y centros comerciales. Entramos en varias tiendas y en el centro comercial Pyrenees. La entrada es muy curiosa, entras en una perfumería que es la que da acceso al gran centro comercial de varias plantas. Llegamos a la conclusión de que (a excepción del tabaco, que no nos interesa) tampoco hay una diferencia abismal de precios, ni grandes chollos como hace años.
En la Plaza de Lidia Armengol se encuentra la escultura 7 poetas, de Jaume Plensa. Es una escultura formada por 7 cuerpos sentados sobre palos de hierro situados a varias alturas. Por la noche se iluminan de varios colores. Nos recordaron mucho a las que vimos en Niza.
DÍA 24. ANDORRA. (NATURLAND)
Nos pusimos en marcha rumbo a Naturland. El parque de aventura, en plena montaña, está fenomenal. Nos costó entrar los a los 4, 135 euros.
En la cota 1600 se encuentra el famoso tobotronc, el tobogán de naturaleza más largo del mundo (5´3 km) El tobotronc te propone un viaje por el bosque sentado en un trineo biplaza que puedes controlar en todo momento. A partir de 13 años y 1´20 de altura pueden ir solos, como hizo nuestro hijo mayor, los pequeños tienen que ir acompañados.
Hay muchísimas más actividades, le dedicamos todo el día, los niños disfrutaron un montón.
Hay una estructura gigantesca con tirolina, mis chicos se la hicieron entera, a mí el vértigo no me dejó, aunque fui capaz de tirarme por la tirolina.
Hay también buggis para mayores con carnet de conducir y para niños, una pena que los adolescentes no podían conducirlos, los grandes porque no tienen carnet, y los pequeños porque no cabían bien. Aún así, Ángel, disfrutó de copiloto
Había también motos eléctricas para niños, de nuevo, nuestro hijo mayor no pudo probarlas porque era demasiado alto. Nos comentó el monitor que estaban ampliando el parque y pondrían más actividades para ese rango de edad.
Había también un castillo hinchable gigantesco, desde el que saltabas a una colchoneta a una altura considerable.
Comimos allí unas hamburguesas (hay varias opciones, ninguna barata, se puede uno llevar la comida) Pagamos 52 euros por las hamburguesas con patatas y las bebidas, eso sí, la carne era muy buena. Pero si volviésemos, nos llevaríamos la comida.
Después de comer, subimos a la cota 2000 con el coche. Allí se pueden ver unos poquitos de animales como, ponis, conejos, ovejas, cabras..y a determinada hora, traen cubos con comida para que se la puedas dar.
En el tiro con arco, nuestro hijo mayor nos sorprendió con su buena puntería.
Por la tarde, a la vuelta, nos dimos un baño en la piscina del camping y dimos un paseo nocturno por la ciudad para despedirnos.
DÍA 25. ANDORRA – VALENCIA (443 km)
Nos pusimos rumbo a Valencia para conocer a nuestra nueva sobrina. Nos quedamos en el camping Valencia (2 noches 112 euros), junto a la playa de Puzol. Está muy bien, tiene piscinas con toboganes, pistas de pádel, baños limpios, playa cerquita, con una horchatería estupenda en el paseo marítimo.
Y tras disfrutar de parte de la familia, regreso a casa.
DÍA 26. VALENCIA – CAZORLA (372 km)
Llegamos a Cazorla para guardar el caracolillo y de allí, a casa, pensando ya, en la siguiente aventura.....
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