ALEMANIA (Y MÓNACO)

                    (VERANO 2022)

  Este viaje resultará muy especial para todos los amantes del motor y, también, claro está, para los que les apasiona viajar como a nosotros.

  La idea de ir a Alemania pasando por Mónaco fue de nuestro hijo mayor, al que le hacía muchísima ilusión volver y circular con el coche por el famoso circuito de Montecarlo. Después de un año de esfuerzo, no pudimos negarnos, allá vamos!

  Para este viaje sólo reservamos el camping cercano a Múnich (en la zona de Dachau) pues queríamos visitar a unos amigos allí y nos dijeron que en agosto sería difícil encontrar sitio. Para el resto de destinos, fuimos a la aventura, llamábamos por la mañana, y si no había sitio en uno, había en otro.

  29 DÍAS

  KILÓMETROS= 4526

  GASOIL= 1556 euros

  PEAJES= 127.80 euros

  CAMPING= 1408 euros

  MUSEOS Y OTRAS VISITAS= 620

  30 JULIO. CAZORLA-LA JONQUERA. 1 NOCHE. 895 KM

  Salimos de noche porque hacía tanto calor que era imposible dormir, así que nos fuimos turnando para descansar y conducir, y los chicos hicieron el viaje sin enterarse.

  Llegamos al camping L´Albera, (56.05 una noche), muy cerca de la Jonquera, a unos 15 minutos. El camping es muy tranquilo y sencillo y los propietarios son muy amables. Dispone de una agradable piscina junto a un bar, tumbonas,  mesa de ping pong y un billar. Las parcelas no están muy delimitadas, algunas tienen rastrojillos, llegas y te instalas donde quieres había poca gente. Para descansar en ruta, está bien. La otra vez que fuimos a Mónaco paramos en un camping de Lloret de Mar, pero, no sé si habrá cambiado de dueños, el caso es que en las reseñas lo ponían bastante mal. Siempre me gusta mirar las reseñas, ya que con los años las cosas pueden cambiar.

  31 DE JULIO. LA JONQUERA-MÓNACO. 2 NOCHES. 536KM

  En Mónaco no hay camping, por lo que la opción es quedarse en uno francés. Tuvimos mucha suerte, porque es un destino muy concurrido y cuando llegamos al camping que habíamos visto (La Laune) no había sitio, pero le pedimos al dueño un espacio pequeñito y, finalmente, nos hizo un hueco (otro de los motivos por los que nos gustan las caravanas pequeñas), siempre le estaremos agradecidos. Nos costó 82 euros las dos noches. Además, había dos mesas grandes de madera con bancos, por lo que no tuvimos que sacar ni las nuestras. Como también había mucha sombra, tampoco fue necesario abrir el toldo. El camping tiene una habitación con TV y revistas. Los baños no eran muy nuevos, pero estaban muy limpios. Sólo vimos dos duchas en el de señoras y otras dos en el baño de caballeros, no sé si habrá otra zona de baños en el camping, nos quedamos sólo por nuestra zona. Había una habitación con un frigorífico grande a disposición del cliente que quisiera meter algo. Por la mañana tienen servicio de panadería (hay que avisar si vas a querer pan o croissant) Para visitar Mónaco desde allí, puedes ir por una carretera secundaria o pagar peaje (4,80 ida y vuelta), esto último es más recomendable pues en la zona,  había conductores que no respetaban en absoluto las limitaciones, hacían barbaridades y nos topamos con uno que incluso en la zona de curvas se enfadó de que fuésemos a la velocidad máxima permitida y nos lanzó una botella de plástico al adelantarnos, fue surrealista, por lo que al día siguiente preferimos pagar el peaje.

  El primer día fuimos por la carretera secundaria, se tarda unos 40 minutos escasos., aparcamos en el centro comercial donde está carrefour que nos costó 9 euros, unas 4 horas y comimos en el McDonalds que está justo allí. Dedicamos la tarde a dar un tranquilo paseo por la ciudad, que ya la conocíamos (se puede ver en otra entrada del blog) puerto, casino....


Al día siguiente, aparcamos en el mismo parking y nos fuimos a la famosa piscina de Mónaco, llamada Stade Nautique Rainier III e inaugurada en 1961 por el príncipe Rainiero y la princesa Grace. La entrada de adulto cuesta 7,50 (tumbonas 3 euros, nosotros no alquilamos ninguna, pasamos el día en el agua y sólo salimos para comer los bocadillos que llevábamos) La temperatura del agua era estupenda, el tobogán y los trampolines muy divertidos, y las vistas de Mónaco, espectaculares. Pasamos un día de relax estupendo. Ángel y Angelillo se dieron otra vuelta por la ciudad mientras Álvaro y yo disfrutamos de la piscina hasta la hora de cierre. 


Una vez fuera, hicimos compra en carrefour (te hacen descuento en el parking) y recorrimos con el coche el circuito de Fórmula  uno de Montecarlo.

3 DE AGOSTO. MÓNACO-SELVA NEGRA. 4 NOCHES. 731 Km
Como teníamos un buen tirón hasta la Selva Negra, decidimos cenar en el camping, salir después y así turnarnos para descansar y que los chicos hicieran el camino durmiendo, de esta forma también evitamos el denso tráfico que hay por las carreteras europeas.
Ver el amanecer atravesando Suiza es un espectáculo de la naturaleza. Como nuestro paso por este país era tan efímero, olvidamos que hay que solicitar una viñeta para poder circular por las carreteras suizas, cuesta algo menos de 50 euros y se puede comprar también en la frontera (nos enteramos ya en Alemania), tuvimos suerte y no nos pararon, quizás por la hora, pero la próxima vez la compraremos sin falta. (6 meses después cuando estoy terminando de pasar el diario al blog, no hemos recibido ninguna multa)
Llegamos al camping Kirchzarten Kg y tuvimos suerte para alojarnos las cuatro noches que teníamos pensadas(252,80).
El camping está genial, el mejor del viaje y en una zona ideal para explorar la Selva Negra, a tan sólo 11 km de Friburgo. La chica de recepción, muy amable, nos entregó tickets gratuitos para el transporte (bus o tren) por toda la Selva Negra, y también entradas incluidas para la zona de piscinas de la localidad. Están junto al camping y es un hermoso recinto con árboles y césped que cuenta con 5 piscinas, toboganes y trampolines de los que disfrutamos un montón.
Los baños del camping son muy nuevos y estaban muy limpios, hay animación infantil (en alemán), mis hijos no fueron porque ya son mayores, pero los monitores eran muy simpáticos e iban cantando y saludando por todas las parcelas recogiendo niños; tiene una tiendecilla y un bar. 

La parada de tren para llegar a Friburgo está a 10 minutos andando. Es la mejor opción pues no se puede acceder en coche al centro de la ciudad. a no ser que el coche sea de bajas emisiones. El trayecto dura unos 15 minutos.
Friburgo es una ciudad preciosa y animada y es la capital de la Selva Negra.
En la plaza del Ayuntamiento (Rathausplatz) se puede ver el Antiguo Ayuntamiento, de color rojizo, y el Nuevo Ayuntamiento. En el centro hay una fuente de agua fresquita y buenísima donde aprovechamos para rellenar los termos. Hacía mucho calor, llegamos a los 36 grados, algo muy inusual en esta zona.
Nos sorprendió ver en el suelo el escudo de nuestra ciudad y es porque Friburgo y Granada están hermanadas.
En esta plaza había un puestecillo de información turística, donde nos explicaron, en español, los lugares más importantes que podíamos visitar, y también preguntamos donde probar la repostería típica 😋. Por 1 euro compramos el plano con los lugares más destacados..
En primer lugar nos dirigimos a la Münsterplatz, donde se encuentra la Catedral rodeada de edificios con preciosas fachadas. De camino allí, pasamos por la Casa de la Ballena, donde residió Erasmo de Rotterdam.

La Catedral (Münster), con su arquitectura gótica y sus altas torres, se construyó entre los siglos XIII y XIV y fue uno de los pocos edificios que resistió los bombardeos de la II Guerra Mundial.
Por dentro destacan sus bonitas vidrieras. Tiene un mirador muy alto, hay que pagar para subir. Nosotros no subimos porque teníamos pensado subir hasta la torre del Schlossberg, que, como pudimos comprobar después, tiene unas vistas impresionantes.
En la misma Plaza de la Catedral, ponen todos los días el mercado, con productos de artesanía, alimentación, etc. Compramos una tablita de madera con un tractor pintado a mano, que nos venía muy bien para la caravana, y comimos unas salchichas muy buenas, típicas de Friburgo llamadas Lange Rote, en un puestecillo que se llamaba Hassler´s Wurststand.

Desde allí seguimos recorriendo las bonitas calles adoquinadas con sus fachadas que parecían sacadas de algún cuento. No vimos casi ningún coche, Friburgo está considerada  la capital ecológica de Alemania y sus habitantes se trasladan en bicicleta.
  Durante el paseo se pueden admirar algunas de sus puertas medievales, como la de los Suabos y la Puerta de Martín.
Uno de los lugares que más nos maravilló  fue la subida andando a la Torre Schlossberg (gratuíta). El camino es espectacular, rodeado de árboles. Por la noche se celebran conciertos y ponen puestos de comida. De día hay un bar, con bancos de madera y unas vistas espectaculares, donde nos tomamos una cerveza bien fría que nos supo a gloria. Apareció un dúo que cantaban genial, Elk&Bearhead.
La torre, cuya construcción costó unos 375.000 euros, fue financiada por empresarios y ciudadanos de Friburgo, cuyos nombres, a modo de reconocimiento, aparecen en las escaleras de subida.
Merece mucho la pena subir sus más de 250 escalones, pues las vistas son indescriptibles. Los que tenemos vértigo, disfrutamos desde el penúltimo mirador, allí se notaba claramente que la torre se movía, y no pude continuar el pequeño tramo de escaleras que quedaba, pero aquí tenemos la espectacular foto que hizo Ángel desde todo lo alto.


De allí nos fuimos al Jardín Municipal de la ciudad, donde sus habitantes descansan a la sombra de enormes árboles o hacen deporte mientras los patos nadan en el estanque, un lugar estupendo para tomarse un descanso.
De vuelta a la estación, paramos en el café Schmidt, tal y como nos recomendó la señora de la oficina de turismo, donde probamos la tarta de queso, el pretzel y la famosísima tarta Selva Negra, estaba todo muy bueno y nos atendió en español una chica joven muy simpática.
A la vuelta, nos dio tiempo de darnos un baño en la piscina.

4 DE AGOSTO. GENGENBACH
Nos pusimos en marcha rumbo a Gengenbach, a poco más de una hora de nuestro camping. Es uno de los pueblos más recomendados para visitar en la Selva Negra, y, efectivamente, no nos deufradó. Tim Burton la eligió para rodar allí Charlie y la fábrica de chocolate. Nos llamó la atención lo tranquilo que estaba, acostumbrados en España a la cantidad de gente en las zonas turísticas en pleno agosto.
Lo mejor que se puede hacer en Gengenbach es pasear tranquilamente por todas sus calles y rincones.
Aparcamos al otro lado del río que era gratuíto (depende desde donde llegues, en un lado hay parquímetros, y en el otro, no)
Para comenzar nuestro paseo, entramos por el arco de la Torre Kinzig, llamada así por el río Kinzig, afluente del Rin. Es la entrada principal y en ella podemos admirar el escudo con el águila que indica que Gengenbach fue antiguamente Ciudad Imperial Libre. Es la torre más alta y su función principal era la defensa de la ciudad.
Justo al atravesar el arco, compramos unos kebab muy buenos para tomar durante el paseo.
Enseguida llegamos a la Plaza del Mercado (Marktplatz), es preciosa, desembocan en ella las tres calles principales de la ciudad, adoquinadas y con sus maravillosas casas adornadas con flores. En el centro de la plaza, se encuentra la Fuente del Mercado o Röhrbrunnen con la figura del Caballero de Piedra del S. XVI. Cuidado, que al contrario de lo que leí en un blog, el agua de la fuente no es potable, y el cartel que lo indica, no es demasiado grande.

En la misma plaza se encuentra el Ayuntamiento, construido en el S. XVIII. Tiene la curiosidad de ser el Calendario de Adviento más grande del mundo. En sus 24 ventanas se celebra un ritual en Navidad, entre el 30 de noviembre y el 23 de diciembre. Cada tarde, a las 6 en punto, con el Ayuntamiento a oscuras, se enciende una luz, a la que le siguen muchas luces de colores que se mueven por la fachada, haciendo que las figuras de piedra que lo decoran, cobren vida. Después se abre una ventana, y cada noche, una más, hasta completar las 24. Cada año decoran las ventanas en torno a una temática. Habrá que volver en Navidad...
Al otro lado de la plaza, se encuentra la Torre de la Puerta Superior, Obertorturm, con su reloj y su águila. De camino a ella, nos tomamos un helado muy bueno para refrescarnos, ya que había nada menos que 39º, algo inusual en Alemania.
Fuera de las murallas, en la Torre Niggel, se encuentra el Narren Museum (Museo de los Tontos), que muestra una exposición sobre el carnaval de Gengenbach, cuyo personaje principal es el "Schalk". No lo visitamos pues el calor era abrasador y queríamos darnos un baño en la piscina.
Entramos en la Iglesia de Santa María, adosada a lo que fue una Abadía Benedictina del S. IX, que actualmente es una de las sedes de la Universidad de Offenburg.
La Iglesia ha sido reformada en varias ocasiones y destruida por los franceses en la Guerra de Sucesión Palatina en 1689. Llaman la atención sus coloridos frescos. A Álvaro le gustó la figura del frailecillo que te saludaba al echar una moneda, y la representación con figurillas de un pasaje de la Bíblia.
En la parte trasera de la Abadía, se puede ver el Jardín Botánico, donde se pueden ver flores y plantas medicinales como las que los monjes cultivaban para su uso.
Nos fuimos de Gengenbach con la sensación de haber estado en un lugar de cuento.

4 DE AGOSTO. TOBOGAN DE GUTACH - TRIBERG
Nos pusimos rumbo al tobogán de Gutach, en pleno centro de la Selva Negra. Consiste en una especie de trineos que van por raíles subiendo por la montaña, y al bajar, te permiten controlar la velocidad con unas palancas que tienen a modo de frenos. Nos montamos los niños y yo, cada uno en uno (si los niños son muy pequeños tienen que ir en el mismo trineo acompañados de un adulto). Los 3 tickets nos costaron 10,40 euros (a partir de 14 años, que era el caso de Ángel, se paga como adulto). Había mucha cola y hacía calor, pero mereció la pena porque el entorno es muy bonito y la actividad, muy chula.
De allí, y camino de Triberg, paramos a ver el reloj de cuco más grande del mundo (así puedes buscarlo en el maps para llegar a él). Es muy bonito y curioso de ver y está junto a una enorme tienda de regalos y relojes de cuco. Por cierto, iba con unos minutillos de retraso. Se puede visitar por dentro para ver el mecanismo.
Llegando a Triberg, pasamos por un lidl donde entramos a comprar la comida. Por cierto, en Alemania, si pides agua y no especificas, te la darán con gas.
Llegar a Triberg es llegar a un lugar que parece sacado de un cuento. Las casas son preciosas, las tiendas te dejan boquiabierto...
En primer lugar queríamos visitar las cascadas. Puedes hacerlo de dos formas, aparcar en Triberg y hacer la rutilla andando hacia arriba, o aparcar arriba y caminar hacia Triberg atravesando las cascadas. Yo recomendaría aparcar en Triberg que hay más aparcamientos, aunque nosotros tuvimos suerte y pudimos dejar el coche arriba.
Antes de comenzar la ruta, te encuentras un cartel en el que presumen de tener allí la cascada más alta de Alemania, aunque hay cierta polémica con este asunto. Sin entrar en debates, realmente el paseo es precioso. Aquí realmente sientes que estás en la Selva Negra, pues hay tantos árboles, que casi no pasan los rayos del sol.

Comienzas el camino hasta que te encuentras una casetilla donde debes pagar para continuar. Sacamos el bono familiar que salía más económico (18,50 euros los 4), y te permitía, además de ver las cascadas, acceder en Triberg a una exposición de maquetas de trenes (Tribergland),
a Tribergfantasy, y al Museo Schwarzwaldmuseum, que desgraciadamente cerraba pronto (como casi todo en Alemania) y no nos dio tiempo a verlo.
La zona de las cascadas del río Gutach es preciosa y merece la pena dedicarle un buen paseo, descendiendo por caminos y pasarelas en medio de un bosque. 

Conforme vas bajando, se puede apreciar entre los árboles la ciudad de Triberg.  

Al final del paseo hay unos aseos y tienen agua muy buena y fresquita.
Nada más comenzar el paseo por Triberg, te encuentras un montón de tiendecillas encantadoras de regalos y relojes de cuco. Para nosotros, la más espectacular es "La casa de los 1000 relojes", con personajes animados y un osito que sube y baja trepando por una cuerda. Podrías estar toda la tarde allí admirando sus relojes, verdaderas obras de arte, desde los más sencillos hasta el más caro, hecho con figuras de oro y cristales de swarovski, por el módico precio de 20.000 euros. Casualmente, hacía un par de meses, habíamos visto en el programa de DMAX ¿cómo lo hacen? la fabricación artesanal de los relojes en Triberg, considerada la capital mundial de los relojes de cuco.
No pudimos resistirnos  y nos llevamos nuestro pequeño reloj de cuco de recuerdo. Nos atendió un señor muy simpático ¡gaditano!, así que nos enteramos de todo perfectamente.
  De allí nos fuimos a Triberg Fantasy, donde tienen distintos escenarios para hacerte divertidas fotos...


... y en Tribergland disfrutamos de las maquetas de tren. Tienen botones, para que pongas en marcha los trenes o algunos vehículos como camiones o coches. Están hechas con todo detalle. Hay un vídeo en el que puedes ver cómo se construyó la más grande de la exposición. Hay varias con distintos escenarios, una de las más espectaculares es la de la feria, con su noria, tiovivo...en la que todo cobra vida y se hace de noche y se ilumina...realmente precioso. La última que vimos representaba la cascada, con una proyección de un espectáculo nocturno con luces y fuego.


De regreso, y enfrente del Ayuntamiento, entramos en una droguería llamada Rossmann, donde nos sorprendimos con sus buenos precios. Nos llevamos, entre otras cosas, una tostadora para la caravana por 16 euros, y funciona de maravilla.
  Dejamos a los chicos con las compras en los bancos que hay en el Ayuntamiento y volvimos a subir por la zona de las cascadas para coger el coche. Fue el broche de oro a nuestra ruta por la preciosa Selva Negra.

6 DE AGOSTO. STUTTGART 179 km CON PARADAS EN SIGMARINGEN, CASTILLO DE HOHENZOLLERN Y HAIGERLOCH)
Nuestra primera parada del día fue en Sigmaringen. Nos llevó un par de horas que realmente merecieron la pena. A la entrada hay un parking de coches y autocaravanas donde pudimos dejar el coche con la caravana sin problema, además no tuvimos que pagar porque era sábado.
Lo más destacado de Sigmaringen es su Castillo, una antigua fortaleza, que fue la última sede del gobierno colaboracionista francés durante la Segunda Guerra Mundial. Nos costó la entrada 28 euros y venían incluidas las audioguías. La información es muy amplia, te explica cada sala con todos sus detalles, así como los entresijos de la familia real.
  No nos podíamos ir sin ver las espectaculares vistas del Castillo desde el río Danubio. Tiene una zona para pasear muy bonita y un parque infantil.

Continuamos nuestro camino con una breve parada para fotografiar el Castillo de Hohenzollern, que aparece espectacular entre la vegetación coronando la colina. Está vinculado a los orígenes de la Dinastía Hohenzollern, familia que llegó al poder durante la Edad Media y gobernó Prusia y Brandeburgo hasta el final de la Primera Guerra Mundial.
  

Nuestra última visita antes de llegar a Stuttgart fue Haigerloch, un pequeño municipio situado en el valle del río ^
Eyach, que se encajona al pasar por la localidad, entre paredes de piedra caliza, por lo que Haigerloch es conocida en la zona como Felsenstädtchen (pequeña ciudad de roca).
Aparcamos con la caravana sin problema en una calle muy larga que hay a la entrada.
Entre 1943 y 1945 se llevaron a cabo en Haigerloch experimentos nucleares dentro del Proyecto Uranio, concebido por las autoridades nazis para investigar y poner en marcha un reactor nuclear (parece ser que el Director del proyecto sabía cómo llevarlo a cabo pero no quiso) Hoy se puede visitar ese lugar convertido en el Museo Atomkeller, que ofrece una exposición de historia atómica completa con una réplica de los reactores de prueba y varios otros artefactos. Todo está en alemán, por lo que nos vino muy bien el traductor.
La entrada costó 14 euros (el pequeño de 12 años no pagaba)
A medida que la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin, Berlín fue asediada por bombarderos, por lo que los científicos alemanes que trabajaban en la creación de un reactor nuclear en el Instituto de Física Kaiser Wilhelm, tuvieron que encontrar un espacio más seguro para continuar su investigación.
En 1944 se trasladaron a esta pequeña localidad de Haigerloch, que albergaba un Castillo Palacio construido sobre un alto acantilado, y la bodega de cerveza construida en la base de la roca debajo de la mansión, proporcionaba un espacio ideal para llevar a cabo su trabajo. La roca proporcionó una protección natural excelente para sus experimentos.

El objetivo de los científicos no era crear una bomba nuclear, si no, un reactor nuclear, usando hilos largos, anudados con cientos de cubos de uranio. Los hilos colgantes se sumergírían en un tanque con agua y los científicos desencadenarían entonces una reacción nuclear.

Junto al museo se encuentran las escaleritas que llevan a la Iglesia St. Trinitatis que hay justo encima. Es muy bonita, con unas vistas preciosas y nos sorprendió su luminosidad, como si quisiera contrarrestar aquello tan oscuro que tramaban bajo tierra.

Curiosamente la idea de parar tanto en Sigmaringen como en Haigerloch nos la dio Javi, el amigo de mi hijo mayor al que le gusta mucho la historia y al que le estamos muy agradecidos por la idea.
Y ya, por fín, después de un día tan bien aprovechado, llegamos al Camping Cannstatter Wasen, en Stuttgart.
El camping es muy normalito, las parcelas un poco caóticas, no está muy claro dónde empiezan y terminan, pero está muy bien situado para visitar los Museos de Mercedes y Porsche, que era lo que pretendían mis dos aficionados del motor. Otro punto a su favor, el precio, 37 euros la noche, los cuatro, coche, caravana y electricidad.

7 DE AGOSTO. STUTGART
Álvaro y yo dedicamos el día a descansar, pasear...mientras Ángel padre e hijo disfrutaban de los museos. Al de Mercedes fueron andando pues estaba a poco más de 10 minutos del camping y les costó 9 euros la entrada a cada uno. 
Después de comer fueron al de Porsche, que se les hizo demasiado corto pues cerraba a las 18h, el parking costaba 4 euros y cada entrada 10.

8 DE AGOSTO. MUSEO SINSHEIM.
A poco menos de una hora del camping está el Museo de la Automoción y la Tecnología de Sinsheim, y allí nos fuimos a pasar el día, y sí, necesita un día entero si quieres disfrutarlo como merece.
Conforme te vas acercando ya puedes ver el Concorde y el Tupolev en alto, espectaculares. El parking está genial y es gratuito, si os pilla de paso en ruta podéis dejar la caravana o la AC sin problema.

La señora de la taquilla que nos tocó no hablaba inglés y hubo un malentendido con las entradas, nos dio 6 en lugar de 4, pero con el traductor subsanamos el problema y nos devolvió el dinero de las otras 2 entradas.
El Museo está genial y muy entretenido para los niños, hay restaurantes, aunque nosotros nos llevamos la comida para aprovechar más el tiempo.
Tiene todo tipo de vehículos, una gran exposición de tanques de la Segunda Guerra Mundial, coches clásicos y modernos, desde la réplica del Mercedes todoterreno que le regaló Hitler a Franco, hasta Ferraris, Bugattis...incluso el famoso DLorean de Regreso al Futuro.


También hay una gran exposición de Fórmulas 1, como con el que debutó Michael Schumacher y monos oficiales de los principales pilotos, como nuestro campeón Fernando Alonso.
En el hangar de los tanques hay una exposición dedicada al ciclismo, con material y bicicletas de los grandes campeones alemanes, o de otras nacionalidades, como Miguel Indurain.
Hay unas curiosas orquestas (que recuerdan al hombre orquesta) que les echas 1 euro y tocan una melodía.
Hay también exposiciones de espectaculares máquinas de tren, motocicletas antiguas y muy curiosas.
La zona de los aviones está muy chula y además te permiten montar en ellos. Están suspendidos en el aire sujetos con unos pilares metálicos y cuando subes, se mueven un poquito.
Los más llamativos son el Concorde y el Tupolev.

Los más divertidos, son, uno con un enorme tobogán de tubo (para tirarte por él tienes que coger la alfombra deslizante en la parte de abajo del pabellón), y otro que tiene un pequeño simulador de vuelo
También hay un parque infantil con una zona gratuita, y otra zona donde pagando 1 euro, subes a un avión que tiene dos toboganes, uno de tubo y otro de espiral.
Hay algunas atracciones más, una muy chula en la que, por 1 euro, te montas en una barquita, tiras 2 veces de la cuerda y te van subiendo hasta lanzarte por una cuesta de la que sales volando y dando un saltito, caes al agua del lago.

En el Museo también hay algunos simuladores, tienda de recuerdos y cine IMAX, este último no pudimos verlo por falta de tiempo.

MARTES 9. NURBÜRGRING. 324 km
Otro día dedicado en especial a los amantes del motor. Nos fuimos hacia Nurbürgring, en primer lugar hacia Ringfreak, donde Ángel había alquilado un coche de competición para dar 2 vueltas  al famoso circuito en el que Niki Lauda tuvo el accidente más grave de su historia. El alquiler del coche fueron 160 euros, más 25 cada vuelta, más la gasolina extra 98 que costó unos 20 euros. Hay muchos tipos de coches para alquilar, elegimos el que salía mejor de precio, el BMW e90, 325i, de 225cv. En la empresa hay sitio de sobra para dejar el coche con la caravana.

La cara de felicidad al salir del circuito, lo decía todo. Encantados con la experiencia y alucinados con la abuelilla de más de 70 años que los adelantó con su Porsche sin despeinarse.
De allí fuimos a instalarnos al camping Meuspath am Nurbürgring 

Es una pena que estando en un sitio tan tranquilo y bonito, con una enorme pradera verde, árboles de fondo, y un precioso atardecer, estuvieran los servicios en el estado que estaban, viejos y sucios. Nos costó la noche 56 euros, caro para lo que ofrece. Eso sí, el hombre es amable y el sitio ideal para explorar la zona que rodea al circuito.
Una vez instalados nos acercamos a Nurburg, que tiene un pequeño y bonito castillo.

Descubrimos una zona donde había coches y autocaravanas, y desde donde puedes ver la curva Adenau, conocida por los expertos como la curva de youtube (no sale en el maps, la descubrimos por casualidad, aunque supongo que la acabarán incluyendo)
En nuestra ruta de exploración descubrimos un polígono industrial que hizo a nuestros frikis alucinar, con naves de Aston Martin Racing AMR, Yokohama, Continental, Pirelli (las marcas más importantes de neumáticos tienen su central de competición aquí. También hay un centro de pruebas de Mercedes de donde salían coches camuflados, muchos coches de competición, Porsche, etc.

MIÉRCOLES 10. COLONIA. 85 km
Nos pusimos en rumbo hacia Colonia, donde recomendamos reservar el camping con antelación, pues suelen estar completos. Nosotros llamamos el día anterior y no había sitio en ninguno cercano. El problema es que para pocos días no suelen reservar, así que cruzamos los dedos y finalmente conseguimos una parcela en el Campingplatz Stadt Köln. (101 euros dos noches) Nos avisaron de que no llegásemos antes de las 13h, pues la calle de acceso es bastante estrecha y no te puedes parar. Así que para hacer tiempo, pasamos a informarnos por los Karting de Michael Schumacher, que están en Kerpen, ciudad de nacimiento del famoso piloto.
Al llegar al camping nos atendió una mujer muy seria que nos dijo que allí no habíamos hecho ninguna reserva. Gracias a nuestro hijo mayor que insistió en enseñarle el registro de la llamada en el teléfono, así como el correo electrónico que nos hicieron mandar, el error se subsanó y por fin pudimos instalarnos.  La ubicación está muy bien, junto al Rin, la zona es muy bonita, incluso puedes ir caminando a la ciudad en una hora aproximadamente (como hicimos nosotros) o coger el transporte público. Para llegar a los servicios había que subir una larga escalera en la que te daba la bienvenida una enorme telaraña. El suelo de las duchas no está muy bien diseñado, y mientras te duchas el agua de tu habitáculo entra y sale mezclándose con la ducha vecina. Desconozco si había servicios para minusválidos., tampoco entramos en la pequeña cafetería que había en la entrada ni vimos tienda. Hay wifi gratis en la zona de recepción. La barrera está cerrada a partir de las 22 horas y ya no puedes entrar con el coche. Lo peor fueron los vecinos, un grupo de amigos que pasó toda la noche con la música alta y hablando a voces sin parar, el único sitio de Alemania donde nos ha ocurrido eso. Nadie les llamó la atención y recepción por la noche estaba cerrada.

El camping está en un sitio muy bonito, rodeado de árboles y en la misma orilla del río.
Fuimos dando un paseo hasta la Catedral, andando junto al río. Se tarda poco más de una hora. En el camping se pueden alquilar bicicletas y también hay patinetes de alquiler por todas partes.
Frente al Museo del Chocolate lindt, al otro lado de la calle, hay una tienda típica donde te venden salchichas y salsas, una pena no haberla visto antes, eran casi las 16 horas, los restaurantes ya estaban cerrando, y teníamos tanta hambre y calor que entramos en la gasolinera que había de camino y compramos bocadillos y bebidas frías.
Nos dirigimos hacia el Puente de Hohenzollern, el más famoso por ser el que más cerca se encuentra de la Catedral. Separa la zona industrial de la zona histórica de la ciudad. El puente se construyó sobre otro más antiguo y pequeño, siendo inaugurado en 1911 por el Emperador Guillermo II. Al final de la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán voló todos los puentes que cruzaban el Rin, incluido el de Hohenzollern. Tres años después fue reparado y en 1959 totalmente reconstruido. En los años 80 fue renovado y ampliado. Ahora es un puente ferroviario con seis vías, y debido a su ubicación cerca de la estación principal de tren, lo atraviesan cerca de 1200 trenes al día. Cuenta también con una pasarela peatonal, que se puede atravesar para ver las vistas del Puente, la Catedral y la ciudad, desde el otro lado del río.


La Catedral es espectacular y la entrada es gratuita. Hay que pagar por ver el relicario de los Reyes Magos, de oro y piedras preciosas y para subir a las torres, cosa que recomiendo encarecidamente, aunque tengas que hacer un esfuerzo como yo para superar el vértigo, pues ofrece unas vistas magníficas de la ciudad.  Me lo propuse como un reto, pues hacía 18 años, embarazada de mi hijo mayor, no pude subir el último tramo de escaleras debido al vértigo, curiosamente, 18 años después y con el ánimo de mi hijo pequeño, lo conseguí. El bono familiar nos costó 12 euros.

Colonia es una ciudad muy animada, en la que gusta pasear por sus calles, disfrutar de su ambiente, sus tiendas...me llamó la atención que los niños disfrutan de las fuentes públicas para mojarse y refrescarse con el beneplácito de sus padres, algo poco común en España, creo que es una idea divertida y estupenda, siempre que se respete el mobiliario urbano, como era el caso.
En el centro hay muchas opciones para comer, todo tipo de tiendas, muchas de ellas de golosinas exquisitamente decoradas, y con un aroma tan dulce que empalagaba nada más entrar.
Aprovechamos un lidl para hacer compra y regresamos al camping en un taxi que nos cobró 18 euros.
De allí nos fuimos al Karting de Michael Schumacher que habíamos reservado y pasamos un buen rato en el circuito outdoor, no es demasiado grande, la pista es buena, bien cuidada y los karts son rápidos. Nos costó 70 euros a los 4. Hay que tener en cuenta que también hay pista indoor y dependiendo de la hora, está abierta una u otra.

JUEVES 11. AQUALAND FREIZEITBAD. MUSEO MICHAEL SCHUMACHER
Evitando el centro de Colonia por el tema de las emisiones, y dando un rodeo lleno de obras por todas partes, llegamos al parque acuático Aqualand Freizeitbad, una de las pasiones de nuestro hijo Álvaro. Nos costó la entrada 83,60 a los 4. No está permitido hacer fotos ni vídeos. Para los aficionados a este tipo de parques, es muy divertido. La zona de piscinas con toboganes está en el interior, por lo que no hay que preocuparse por el clima, tiene una gran cúpula por donde entra la luz natural y hace bastante calor. Tiene toboganes muy divertidos, jacuzzis, una piscina de agua a 36º metida como en una cuevecilla, una gran piscina con una zona de corriente que comunica con la piscina exterior. Allí hay una zona de césped con hamacas y zonas de sol y sombra, aunque nosotros comimos en la parte de dentro. Llevábamos nuestra comida aunque hay restaurante para el que prefiera comer allí. Aqualand abre hasta las 23h aunque nos fuimos sobre las 19h para ver el Museo privado de Michael Schumacher, que, según el maps, estaba a 14 minutos de allí. Si te queda de paso en ruta, puedes parar con caravana o AC ya que tiene un parking muy grande, gratuito. Aunque en google ponía que cerraba a las 20h, en realidad se refiere a las tiendas que hay allí, el Museo se puede ver hasta más tarde, además de forma gratuita. Varios restaurantes se encuentran ubicados allí, por lo que puedes tomar algo junto a verdaderas joyas sobre ruedas. Nosotros nos conformamos con dar un buen paseo para disfrutar del Museo.
Puedes admirar todos los coches con los que ha corrido Michael Schumacher, sus trajes, guantes, cascos, trofeos, vídeos, recortes de prensa de todo el mundo...
 También hay modelos modernos y de otros tiempos, desde el seat 600, hasta ferraris, beantly, lamborghini, Aston Martin, Masserati...
En el parking nos encantó ver un DMC Delorean con un parasol con los personajes de Regreso al Futuro. Cuando el dueño lo arrancó puso en marcha el condensador de fluzo que le había instalado. 😅

En otro hangar del Museo hay un simulador de un boing y en el parking puedes dejar el coche bajo el ala de un Fokker.

Alucinamos cuando vimos que en el hotel que hay junto al Museo, las habitaciones premium disponen de una habitación anexa para el coche, de tal manera que uno de los clientes dormía junto a su Aston Martin.
Después de otro día bien aprovechado, nos fuimos al camping a descansar, no todo lo que hubiésemos querido por los ruidosos vecinos que nos tocaron. Menos mal que era nuestra última noche en este camping.

VIERNES 12 BONN. BURGEN. 116km
El segundo sábado del mes de agosto se celebra en la ciudad de Koblenz uno de los espectáculos de fuegos artificiales conocidos como el Rin en llamas (Rhein in Flammen) Hay un camping ubicado maravillosamente para ver el espectáculo (el Knaus Campingpark), pero estaba completo y nos ofrecieron quedarnos en el Knaus Campingpark Mosel en Burgen, a unos 30 minutos, dándonos la opción de llevarnos en autobús al knaus de Koblenz y darnos una pulsera para tener acceso a sus instalaciones. Las 2 noches con el autobús incluido para los 4 nos costó 135 euros.
  De camino al camping y tras comprar en una tienda de caravanas algunas cosillas, paramos en Bonn.
El centro de Bonn también es libre de emisiones por lo que callejeamos por las afueras y encontramos un sitio estupendo para dejar el coche con la caravana, en la calle Friedrich-Wöhler-StraBe. Había varias caravanas sueltas aparcadas, un remolque y una autocaravana. Es un barrio residencial muy tranquilo. Allí mismo está la parada del autobús 601, donde llegas a la vuelta del Centro. La parada para ir al Centro está en la calle perpendicular y te deja cerca de la Casa Museo de Beethoven. Cuando llegamos, comimos en un McDonald´s que había allí y entramos a la casa donde nació el famoso compositor, convertida hoy en Museo.


El pase familiar nos costó 19 euros y las audioguías en español estaban incluidas.
El Museo es muy interesante, en él puedes disfrutar, entre otras cosas, del cuadro más famoso del compositor realizado por Joseph Karl Stieler, su viola, violines, pianos de cola, sus partituras, la última pluma con la que escribió, muchas de sus cartas, los moldes de yeso que se utilizaron para hacer su rostro (una se hizo cuando tenía 41 años, y la otra 15 años después, apenas 12 horas después de su fallecimiento)
De allí nos fuimos a la Plaza del Mercado, donde el Ayuntamiento asoma con todo su esplendor y su estilo rococó por detrás de los puestecillos de comida, dulces y fruta.
En el otoño de 1944, el edificio sufrió graves daños debido a los bombardeos de los aliados. Su reconstrucción duró hasta el año 1950, después de que Bonn se convirtiera en 1949 en la capital del nuevo estado alemán. El edificio ha sido escenario de discursos históricos como el de Theodor Heuss, primer presidente de la RFA, que creyó necesario que el pueblo alemán reconociera la responsabilidad que tenía con las víctimas del nazismo. También han pasado por allí personas ilustres y jefes de Estado que han escrito su nombre en el Libro de Oro de la ciudad, como Charles de Gaulle, J.F. Kennedy o Michail  Gorbatschow.

En el centro de la plaza se encuentra la Marktfontaine, una fuente con forma de obelisco triangular, erigido en 1777.
En esta plaza, en la heladería pastelería Dolce Vita nos atendió un señor muy simpático y nos gustó mucho todo lo que probamos.
Continuamos el paseo por las animadas calles de Bonn hasta llegar a su bonita Catedral que, por cierto, estaba en obras.

La Catedral de San Martín, de estilo románico, es uno de los monumentos más bonitos de la ciudad. El templo se levantó sobre los restos de una necrópolis romana, de la que se encontraron numerosos restos como altares, tumbas o estelas funerarias.
Para volver al coche volvimos a coger el bus 601 que nos dejó en la misma calle donde teníamos la caravana.
El camino hacia el camping nos dejó maravillados, vas junto al río Mosela, rodeado de naturaleza y pasando por pueblecillos absolutamente encantadores. Por uno de ellos agradecimos enormemente que nuestra caravana sea rutera y que no nos cruzásemos con nadie en ese momento, porque no era muy amplia la calle que digamos...
El camping nos encantó, para mí es uno de esos lugares sencillos, tranquilos, en medio de un entorno precioso, que te transmiten paz y te llenan el alma. Un cisne nadando sobre el río Mosela, mamá pato paseando junto a sus patillos por las parcelas que estaban libres, los vecinos agradables y educados...
La señora de recepción nos atendió muy amablemente en inglés. Te da una tarjeta por la que dejas 10 euros de fianza para acceder al edificio de wc, duchas, fregaderos, lavadoras, etc, suponemos que es porque allí también hay personas que tienen sus barquitos amarrados y así se aseguran de que los baños sean utilizados por los clientes del camping. A esta zona se accede por unas escaleras que hay junto al bar, aunque también hay abajo servicios para minusválidos.
Al lado del bar y junto al río tienen una piscina donde poder refrescarte.

Las parcelas son de césped y amplias. A 10 minutos del camping hay un supermercado donde hicimos una buena compra. Los servicios estaban limpios y tienen WIFI gratis.
Me quedé con ganas de pasar allí más días porque la zona es preciosa. En los pueblecillos de alrededor es fácil parar con la caravana o la AC pues en la carretera que discurre junto al río hay un arcén ancho donde se puede aparcar.
Todos los pueblecitos están conectados por un carril bici que va paralelo al río. Es una zona increíble.

SÁBADO 13. CASTILLO DE ELTZ Y KOBLENZ
Descansamos de maravilla y nos pusimos rumbo al Castillo de Eltz, a unos 25 minutos del camping.
El parking cuesta 4 euros, desde allí, caminando por un precioso paseo de unos 15 minutos a través de un bosque, verás la imagen del Castillo absolutamente espectacular.

 
Aunque había cola, no tardamos demasiado en comprar los tickets (el familiar nos costó 32 euros) La guía puedes hacerla en alemán o inglés, aunque te dan un folleto con la información en español. Como dato curioso añadiré que buscan personas para trabajar en el Castillo (puedes contactar con ellos a través de la información de su web)
El Castillo de Eltz nos pareció uno de los más bonitos de Alemania, enclavado en una reserva natural increíble con interesantes rutas de senderismo,  ha sobrevivido a todas las guerras y curiosamente ha pertenecido siempre a la misma familia.
La visita guiada nos pareció muy interesante, el mobiliario se conserva tal y como si vivieran ahí desde hace nueve siglos. Una vez finalizada la visita entramos en la Sala del Tesoro (incluida en el precio) donde se pueden admirar piezas de orfebrería, cristalería, porcelana, joyas, armas, es una de las colecciones privadas más exclusivas del mundo.
Encantados con la visita al Castillo, nos fuimos al supermercado EDEKA, que está a unos 10 minutos del camping.
Comimos en nuestra parcela y a las 18h salía el autobús hacia el Knaus campingpark de koblenz. Nos pusieron una pulsera para poder acceder a las instalaciones.
Verdaderamente el camping está ubicado en un lugar privilegiado para ver el espectáculo, justo en la confluencia de los ríos Rin y Mosela, frente a la Fortaleza de Ehrenbreitstein, construida por los prusianos sobre las ruinas de un antiguo fuerte destruido por los franceses y declarada Patrimonio Mundial de la Unesco. Se puede subir hasta la fortaleza en teleférico, Realmente hay que venir a esta zona con tiempo pues es maravillosa.
Estaba la ciudad increíblemente animada, es recomendable llevarse toallas de playa para tumbarse en el césped a tomar algo mientras se hace de noche, puedes dar una vuelta, descansar, los niños disfrutaron un rato de la wifi del camping...
En la puerta del camping había un puestecillo con cervezas y refrescos fresquitos y los mejores pretzel que habíamos probado hasta el momento, calentitos y recién hechos.
El castillo de fuegos artificiales empieza a las 23 pm, antes puedes disfrutar de los barcos que se acercan iluminados y adornados para la ocasión.
El espectáculo frente a la fortaleza, con la luna llena de fondo y el ambiente alrededor fue una experiencia única.
  A las 00h y en la misma puerta del camping nos recogió el autobús para llevarnos al nuestro en unos 40 minutos aproximadamente.
Realmente esta zona merece más tiempo, porque es mágica y espectacular, uno de esos lugares donde parece no existir el estrés.

DOMINGO 14. SCHWERTE 202km
Este día fue muy especial para nosotros, por fin volveríamos a ver a nuestra querida Chispa, la perrita que tuvimos en acogida y que tuvo la suerte de ser adoptada por una maravillosa familia de Schwerte a la que consideramos nuestra familia perruna de corazón.


Pasamos una tarde estupenda con ellos. Aparcamos en su casa y nos proporcionaron electricidad, ofreciéndonos incluso dormir en su casa si hubiésemos querido, cosa que no hizo falta, ya que íbamos con nuestra casilla a cuestas.


 Nos prepararon una cena de lujo. Lisa, una chica encantadora amiga de la familia, hizo de traductora pues habla muy bien español. Sería un placer que nos visitaran en España.
Chispa, en un primer momento, se mostró algo temerosa, pero en cuanto nos olisqueó, se puso muy contenta. Nos hizo muy felices compartir esos momentos con personas tan especiales y estamos seguros que volveremos a verlos.

LUNES 15. BREMEN. 236 km
Después de un exquisito desayuno con nuestra familia perruna, nos despedimos con la esperanza de volvernos a ver.
Nuestra siguiente parada fue Bremen. Llegamos al camping Hanse (57 euros la noche)
Nos gustó bastante, las parcelas son amplias y de hierba, eso sí, la zona del fondo de la parcela tenía bastantes ortigas por lo que había que tener cuidado.
En la zona central hay un edificio de forma circular al que accedes con un código, donde están las duchas, servicios, fregadero, lavandería...incluso zona de lectura.
Al entrar hay un gran hall presidido por una réplica de la famosa escultura de los músicos de Bremen, rodeada de silloncitos y zona wifi.
Lo mejor de todo es que en la misma puerta del camping está la parada de autobús. Cogimos el 28 hasta la parada de la Universidad, y desde allí el tranvía 6, donde aprovechamos para comprar los tickets de 9 euros por persona que el gobierno alemán ofrecía durante el verano y con los que podías utilizar de forma ilimitada todos los transportes del país (excepto los trenes de alta velocidad)
Bremen está considerada como una de las ciudades más bonitas de Alemania, y ciertamente lo es.
Su centro histórico es uno de los mejor conservados del país.
En la Plaza del Mercado disfrutamos del Ayuntamiento, con la bandera de Ucrania en señal de apoyo a la guerra que está padeciendo este país. Es la sede del Presidente del Senado y del Alcalde de la ciudad y uno de los ejemplos más importantes de arquitectura de ladrillo gótico y renacentista Weser en Europa. Desde 1973 es un edificio histórico protegido. Tras salir indemne de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, se reformó para darle un estilo renacentista típico de la región del río Weser. En su fachada se pueden apreciar detalles y esculturas de caballeros, escudos y animales. 

En 2004, junto con la estatua de Rolando, el edificio se agregó a la lista de sitios Patrimonio Mundial de la Unesco.
La Estatua de Rolando, erigida en 1404, muestra a Roland, caballero del primer emperador del Sacro Imperio Romano (Carlomagno) y héroe de la batalla de Roncevaux Pase. Roland se muestra como protector de la ciudad, su legendaria espada Durendal se encuentra desenvainada y su escudo está adornado con el águila imperial de dos cabezas.

Aquí mismo pudimos disfrutar también de la Catedral, de estilo medieval, dedicada a S. Pedro y perteneciente a la Iglesia Evangélica de Alemania.

En uno de los laterales de la Plaza del Mercado se encuentra la estatua de los famosos Músicos de Bremen, el famoso cuento de los Hermanos Grimm, en el que cuatro animales, un burro, un perro, un gato y un gallo huyen de las casa de sus respectivos dueños pues estos consideran que son demasiado viejos y ya no les son útiles por lo que deciden sacrificarlos. Los animales inician un viaje hacia Bremen, ciudad conocida por su simpatía hacia los extranjeros. En su camino, llegan al anochecer a una choza donde unos bandidos se estaban dando un festín. Con el objetivo de asustarlos, los animales deciden formar una figura esperpéntica con sus cuerpos, trepando unos encima de otros y emitiendo sonidos propios de su especie todos a la vez. Ante el extraño concierto, los bandidos huyeron aterrados y los cuatro animales disfrutaron del festín, sintiendo que les habían pagado bien por su música.

De allí nos fuimos a la famosa calle Sogerstrasse (o calle de los cerdos) cuyas esculturas recuerdan el momento en que los ganaderos bajaban a la Plaza del Mercado para vender sus animales. Es una calle muy animada y con muchas tiendas.

Bajo la lluvia nos fuimos caminando hacia el barrio más bonito de Bremen, Schnoor. Este antiguo barrio medieval de pescadores fluviales, artesanos y comerciantes nos dejó maravillados. Sus callejuelas adoquinadas, sus casas tan bonitas y cuidadas te transportan a otra época.

Como tanta caminata nos abrió el apetito, nos tomamos un kebab en "Kervan", estaba buenísimo, el mejor que había probado hasta el momento. Antes de dártelo lo meten un poquito en un horno de leña. Recomendable 100%
No podíamos irnos de Bremen sin ver  el Mühle am Wall, un antiguo molino de viento del año 1888, rodeado de un precioso jardín y un lago y que en la actualidad alberga un restaurante.

MARTES 16. HAMBURGO. 126km
De camino a Hamburgo tuvimos que llamar a un par de camping para encontrar sitio. Nos quedamos en Elbecamp. Está situado en una playa fluvial junto al río Elbe. Tan junto al río, que la caravana está literalmente en la arena y te la ponen y te la sacan con un tractor. El coche lo aparcas fuera, en una zona con barrera habilitada para ello.
Nos cobraron 90,35 por dos noches.
  El ambiente en el camping es agradable y hippie. Te puedes bañar en el río y hay zona infantil con columpios en la arena. Los servicios estaban todo lo limpios que pueden estar cuando hay mucha gente que entra y sale con los pies mojados llenos de arena. La temperatura de las duchas no es regulable, pero era agradable. Hay un bar y una tienda, ésta última no la llegamos a ver porque no nos hizo falta comprar nada.
En la misma puerta del camping cada hora, sale el bus 388 (microbús, ya que la carretera que da acceso al camping atraviesa un bosque y no es demasiado amplia) Este bus conecta con la estación del metro que te llevará al centro de Hamburgo, entre esperas y transbordos se tarda una hora aproximadamente en llegar al centro. Si vuelves más tarde por la noche, el bus que coges para la vuelta te deja a unos 15 minutos andando del camping, por el bosquecillo, pero la zona es tranquila y segura.
Aunque teníamos las entradas para Miniatur Wunderland para el día siguiente, nos aventuramos a ir esa misma tarde para verlo con más tranquilidad. Tuvimos suerte y nos permitieron entrar sin problema.
El museo es espectacular, pasaron 4 horas sin que nos diéramos ni cuenta.
Tiene dos plantas y cada maqueta es una obra de ingeniería y creatividad.
Hay edificios recreando escenas típicas de la vida cotidiana, situaciones de cualquier ciudad del mundo, trenes de todo tipo, camiones y coches que ponen los intermitentes, aviones despegando, barcos y monumentos como la Fontana di Trevi, La Torre Eiffel, Cinque Terre... así como algún que otro guiño al mundo cinematográfico con figuras tan famosas como E.T., Los Cazafantasmas o Regreso al Futuro.

Todo está hecho con una cantidad de detalles que te dejan boquiabierto, los bomberos apagando un fuego, un rally de coches antiguos, un hombre ahogado en el río junto a los servicios sanitarios y el furgón fúnebre...
En la planta de abajo, entre otras cosas están construyendo la maqueta de Mónaco, espectacular.

MIÉRCOLES 17. HAMBURGO
Dedicamos el día completo a pasear por Hamburgo. Nos bajamos del metro junto al Binnenalster lago, precioso, con su fuente en el centro y sus patos y cisnes nadando alrededor. Desde allí puedes hacer una bonita foto de la torre del Ayuntamiento que asoma imponente con sus 112 metros de altura.

La Rathausplatz, donde se ubica el Ayuntamiento, estaba cercada con vallas y estaban montando multitud de carpas, suponemos que por algún festival que fuera a celebrarse.
El Ayuntamiento, de estilo neorenacentista, es muy bonito, se puede visitar, aunque no en esta ocasión.
Frente a él hay algunos kioscos de comida rápida para tomar algo allí o llevarlo.
Muy cerca de allí está la Iglesia de St Petri, sencilla y bonita, con un impresionante órgano que estaban tocando en ese momento.

De allí nos fuimos a Speicherstadt. En este barrio, entre canales, se encuentra el área de almacenes más grande del mundo, con su estilo gótico de ladrillo rojo, declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Aquí se pueden visitar el Museo Marítimo y el Museo de coches prototyp. Mis expertos en motor después de mirar en google, decidieron que no les merecía la pena entrar después de haber estado en junio en el festival de la velocidad de Goodwood y haber visto todo lo que vieron allí.
Continuamos el paseo hacia el moderno y espectacular edificio de la Filarmónica del Elba. Hay que pasar por taquilla para recoger ,los tickets, pero el acceso al edificio es gratuito.
Aunque la zona del salón de música estaba cerrada, las vistas desde la terraza son espectaculares y el edificio en sí, de estilo vanguardista, merece mucho la pena.

Después de la visita, nos dirigimos hacia la calle Cremon, que bien merece una foto, situada junto a Deichstrasse, una animada calle de preciosas casas de estilo neerlandés que se empezaron a construir en el S. XVII. Muchos de ellos resistieron a los bombardeos de la II Guerra Mundial, aunque algunas tuvieron que ser reconstruidas.

De allí nos fuimos a la Iglesia de S. Nicolás, uno de los edificios más altos de Hamburgo. De hecho, en 1876 era el edificio más alto del mundo con su torre de 147 metros.

Se construyó en el S. XII y en la II Guerra Mundial sufrió terribles daños, pues los pilotos de los bombarderos aliados, tomaban como referencia de la ciudad la aguja de su torre.
Aunque el conjunto siguió en pie, por seguridad, se decidió derrumbar la nave, por lo que ahora puedes ver la torre (y subir a ella en el ascensor); en el lugar donde estaría el altar mayor,  hay un sencillo altar (a la intemperie) y un mosaico de Jesucristo. También hay dos bonitas esculturas. Una de ellas transmite la desesperación del hombre a causa de la guerra, sentado sobre unos escombros de ladrillo.

La otra escultura, denominada "Ángel de la Tierra" se erigió en recuerdo de todas las víctimas inocentes.

Continuamos hacia Ludwig-Erhard-Strase, la calle que da acceso a la Iglesia de S. Miguel, y donde se encuentra la escultura de Henriette Johanne Marie Müller, conocida como Zitronenjette, una mujer que se ganó la vida en las dos últimas décadas del siglo XIX vendiendo limones al grito de ¡zitron, zitron!. Debido a la embriaguez y se cree que a la enfermedad mental, terminó ingresada en el manicomio de Friedrichsberg.

La Iglesia de S. Miguel, conocida popularmente como "Der Michel", es una de las cinco Iglesias protestantes más importantes de Hamburgo. En su fachada cuenta  con una estatua de bronce que muestra al arcángel S. Miguel conquistando al diablo.
Por dentro sólo pudimos verla desde la puerta, pues ponía que debido a un evento no se podía visitar.
La torre, como muchas otras edificaciones de Hamburgo, se encuentra cubierta de cobre, adquiriendo un peculiar color verde.

De aquí nos fuimos a pasear (por si habíamos paseado poco...😂) por el espectacular parque Planten un Blomen, un verdadero pulmón en el centro de Hamburgo, ideal para pasear, hacer deporte, descansar en una de sus múltiples hamacas de madera o en sus bancos.
Tiene columpios para los niños, una gran zona para patinar, y al final, llegas a un jardín japonés con árboles, flores, plantas tropicales con agua cayendo...una verdadera joya en el centro de la ciudad.

 Por último nos dirigimos al famoso barrio rojo de Hamburgo, conocido como barrio de St Pauli. Me sorprendió que, a diferencia del barrio rojo de Ámsterdam, las mujeres (a no ser que vayan a trabajar allí), no pueden acceder a la calle Herbeststrase, donde las chicas se exhiben. Resulta muy chocante en el siglo que estamos que esto siga existiendo. La calle principal de este barrio se llama Reeperbahn, desde ella llegas a The Beatles Platz, donde se encuentra una escultura de acero del famoso grupo inglés.

También allí se encuentra la Davidwache, la comisaría de policía más pequeña y célebre de Alemania, donde se han grabado algunas escenas para series y películas y donde, parece ser, que Paul McCartney pasó una noche detenido.

La parte central de la calle Reeperbahn estaba muy animada, con multitud de puestecillos de comida. Empezó una tormenta muy fuerte y nos refugiamos en un KFC para cenar. Las aceras de la calle causaban impresión por la cantidad de personas alcohólicas o drogadas tiradas por el suelo. Después de cenar, esperando en la estación del metro para volver al camping, un hombre con evidentes signos de embriaguez, cayó a las vías y su amigo que iba igual, o peor, consiguió sacarlo justo antes de que llegara el metro. Fue un momento muy tenso y desagradable, y un ejemplo para nuestros hijos de cómo no desperdiciar tu vida.

JUEVES 18. BERLÍN. 289km
Rumbo a Berlín llamamos a un par de camping y conseguimos sitio en el Hotel und City Camping Süd Hettler&Lange. Nos costó 169,5 euros tres noches. En la misma ciudad de Berlín no hay ningún camping y es zona de bajas emisiones.

El camping está junto al canal, en una zona muy bonita, rodeado de vegetación y muy tranquilo. Los baños estaban limpios y tiene un pequeño barecillo para tomar algo con unas cuantas mesas en una pequeña terracita sobre el agua. No tiene supermercado pero a 10 minutos en coche hay farmacia y un aldi.
Para llegar a Berlín hay que coger el autobús 620 y después conectar con la línea de tren. En total, en aproximadamente una hora estás en el centro de Berlín.
Como Álvaro llevaba un par de días con dolor de garganta, nos quedamos tranquilos en la caravana jugando al monopoly.
Conocimos a Miguel, un médico de Madrid muy amable que estaba de paso con su furgo camperizada y nos ofreció antibiótico si Álvaro lo necesitaba.

VIERNES 19. BERLÍN. 
Habíamos contratado con civitatis un freetour por Berlín. La chica argentina que nos hizo de guía nos encantó y nos transmitió su pasión por esta ciudad alemana símbolo de cambio, mestizaje y paz.
El tour empezó en la famosa Puerta de Branderburgo.


 Fue construida por el arquitecto Carl Gotthard Langhan entre 1788 y 1791 a petición del rey de Prusia Federico Guillermo II (Federico el Grande). Dos años después se le añade la cuadriga con la diosa de la Paz.
En 1806 el ejército francés a las órdenes de Napoleón, invade Prusia y se lleva la cuadriga a Paris, siempre le gustaba llevarse algo de los lugares que invadía.
Ocho años después los alemanes la recuperaron y transformaron a la diosa de la Paz en la diosa Victoria.
Muy cerca de allí está el Parlamento. Su cúpula de cristal se puede visitar de forma gratuita. Conviene registrarse en su página para no quedarse sin entrada.

Durante el paseo, la guía nos enseñó la "cicatriz" que ha quedado en el suelo en los lugares por los que se había levantado el famoso Muro.

El 13 de agosto de 1961, la RDA (curioso que la parte comunista fuese llamada democrática), levantó uno de los símbolos que marcaron la Guerra Fría; una pared infranqueable de hormigón, de 120 km de largo y 4 metros de alto, partió Berlín en dos durante 28 años, dejando un lado comunista y otro capitalista, y separando a familias, amigos y vecinos. 
De allí nos fuimos al Monumento Memorial a los Judíos asesinados en Europa.

Está formado por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas, por los que se puede pasear a modo de laberinto (está prohibido subirse, gritar y correr entre ellos). Recuerda a los millones de víctimas judías del holocausto. En un punto de información anexo se encuentran los nombres de todas las víctimas judías conocidas.
La guía nos explicó que el arquitecto Peter Eisenman, diseñador del proyecto, nunca ha querido desvelar qué quiere transmitir con su obra, así cada uno puede sacar sus propias conclusiones (una de ellas puede ser que el número de bloques coincide con el número de folios del Talmud, el libro judaico por excelencia.
Cerca de allí se encuentra el lugar en el que estaba el famoso búnker de Hitler y donde se suicidó junto a Eva Braun y otras personas afines al régimen, al ver cómo la derrota de Alemania en la II Guerra Mundial era inminente.
Curiosamente, en el lugar no hay nada, es un simple aparcamiento, con algunos árboles y en el que lo único que recuerda que allí se encontraba el famoso búnker es un cartel informativo.
Nos comentó que se podría acceder a algunas zonas del búnker haciendo excavaciones, que podrían proporcionar beneficios económicos a la ciudad. Pero el Gobierno no quiere hacerlo, pues, desgraciadamente hay aún personas antisemitas que convertirían este lugar en un sitio de peregrinación.


La guía hizo énfasis en que observáramos lo que Berlín le dedica a las víctimas judías (entre otras cosas, el Memorial que ocupa 19000 m2, y lo que dedica al recuerdo de Hitler: NADA)
Camino de la Avenida Ministerial, donde se encuentra el Ministerio de la Fuerza Aérea militar del Tercer Reich (hoy convertido en Ministerio de Hacienda), nos contó la historia de Georg Elser, un sencillo carpintero que atentó contra Hitler él solo y no consiguió su cometido por tan sólo ¡13 minutos!
Cuando la bomba que colocó en la cervecería Bürgerbräukeller de Múnich, donde el dictador se dirigía a sus seguidores estalló, hacía pocos minutos que Hitler se había marchado. Esa misma noche fue detenido cuando intentaba cruzar ilegalmente la frontera con Suiza. Tras cinco años en el campo de concentración de Dachau, fue ejecutado. Nos recomendó la película "13 minutos para matar a Hitler"
En la calle Wilhelmstrasse se inauguró un monumento en su recuerdo. Se trata de una silueta de acero del rostro de Elser de unos 17 metros de altura.

A continuación llegamos a uno de los trozos de muro que quedan en pie y donde se encontraban los calabozos de la gestapo.
Nos dio información sobre la franja de la muerte y nos recordó la histórica conferencia de prensa dada por Günter Schabowski, portavoz del partido comunista de la RDA, el 9 de noviembre de 1989, donde de manera improvisada, expresó la posibilidad de poder cruzar el muro. Al ser preguntado por el periodista Peter Brinkmann sobre cuándo podría llevarse a cabo, Schabowski, que no estuvo en la reunión ni le dio tiempo de leer los documentos antes de la rueda de prensa, desconcertado, dijo "Ab sofort" ¡¡de inmediato!!, en contra de los deseos de los dirigentes comunistas que querían abrir un puente más y no tirar el muro. Esto hizo que esa misma noche, la población alemana, de forma pacífica, derribase el muro. La reunificación de Berlín fue el inicio de la reunificación de Alemania.
Continuamos el tour pasando por un lugar donde puedes alquilar un coche Trabant (que significa compañero de viaje) Se hicieron famosos por ser el automóvil comunista por excelencia. Los habitantes de Berlín del este tardaban varios años en conseguir su pequeño Trabant debido a las largas listas de espera. Otras películas que nos recomendó la guía en aquel momento fueron "Goodbye Lennin" y "La vida de los otros"

De allí llegamos a Check Point Charlie, el paso fronterizo más famoso de Berlín. Está presidido por una gran fotografía del último soldado que estuvo allí.

El momento de mayor tensión que se vivió allí, tuvo lugar entre el 27 y el 29 de octubre de 1961, cuando tanques estadounidenses y soviéticos se enfrentaron cara a cara, en lo que estuvo a punto de ser el detonante de una nueva Guerra Mundial. El hecho que lo propició fue que la policía de Berlín detuvo un coche oficial estadounidense para pedirle la documentación y no le dejaron pasar. Nos explicó la guía que un alto cargo estadounidense, se disponía a cruzar al otro lado con su mujer para asistir a la ópera, la negativa de la policía enervó a los estadounidenses que enviaron diez tanques blindados al puesto fronterizo. Los soviéticos no iban a ser menos y reaccionaron enviando otros diez tanques.
Gracias a las negociaciones directas entre Kennedy y su homólogo Khrushchev, se rebajó la tensión y ordenaron retirar las tropas de la zona, por lo que fue una victoria política y diplomática.
Continuamos hacia Gendarmenmark, una de las plazas más bonitas de Berlín. Construida en el S.XII, en ella se pueden admirar las dos Iglesias, la calvinista y la luterana, entre las que se sitúa la Konzerthaus, sede de la Ópera Sinfónica de Berlín y donde se estrenó la 9ª Sinfonía de Beethoven.

Terminamos nuestra ruta en la tristemente famosa plaza Bebelplatz, donde el 10 de mayo de 1933 miles de profesores y alumnos, afines al nacismo, quemaron en una hoguera miles de libros que, según ellos, contenían un ideario que consideraban nocivo para Alemania, o bien sus autores eran considerados enemigos de los nazis. Entre otros se quemaron obras de autores como Albert Einstein, Ernest Hemingway, Sigmund Freud o Marcel Proust.
En el centro de la plaza se encuentra un monumento en memoria de esta quema de libros que consiste en una tapa de cristal en el suelo que cubre una estantería vacía. El tamaño de la estantería es el que debían ocupar los libros quemados aquella trágica noche.

También en el suelo hay una placa de acero con un texto en alemán que viene a decir algo así como "Eso fue un preludio sólo.
 Donde los libros arden, hay gente quemada al final"

Al este de Bebelplatz se encuentra la Ópera de Berlín, en el sur, la Catedral  de Santa Eduvigis, la Iglesia católica romana más antigua de la ciudad; y al oeste, la Universidad Humboldt, la más antigua de la ciudad de la que han surgido hasta hoy 29 premios Nobel, como el mismísimo Albert Einstein. Su modelo universitario ha influido en muchas Universidades europeas.
Allí se despidió de nosotros la guía no sin antes recomendarnos comidas típicas como el codillo o el schnitzel (como un filete empanado) en el barrio de S. Nicolás, el famoso Currywrust, en Curry 61, en el barrio judío (aunque también se pueden encontrar muy buenos en puestecillos callejeros), o el famosísimo kebab de Mustafa´s Gemüse en el que a diario se forman colas de hasta 2 ó 3 horas para adquirir la comida en este pequeño kiosco.
De allí nos fuimos a la Torre de Tv de Berlín (Berliner Fernsehturm), pues teníamos entradas para las 20h. Puedes comprar las entradas sólo para el Observatorio, como hicimos nosotros, o incluir desayuno, comida o cena. Teniendo en cuenta de que sólo el Observatorio nos salía a los 4 por unos 80 euros, nos pareció más que suficiente.
La Torre con sus 368 metros de altura es espectacular. No te confíes, al verse desde todas partes, puedes pensar que se llega en un momento y puedes estar a más de una hora andando de ella.

En menos de 1 minuto, el ascensor te deja en la sala de observación.
Las vistas son realmente impresionantes, en cada cristalera tienes paneles informativos sobre lo que se ve desde allí.

Mi pobre Álvaro comenzó a encontrarse peor y le dio fiebre. Nuestro vecino del camping, el médico madrileño nos dio antibiótico para que empezara a tomarlo.

SÁBADO 20. BERLÍN
Álvaro se levantó con fiebre, muchas llagas en la boca y con las encías muy inflamadas. Le dolía tanto que no podía ni comer.
En la farmacia nos dieron la crema con lidocaína y un colutorio específico que nos recomendaron. Nuestra dentista y amiga Cecilia nos dijo que podía tratarse de una estomatitis y que le esperaban unos días malos al pobre.
Animé a Ángel padre e hijo a seguir disfrutando de Berlín mientras Álvaro y yo nos quedábamos tranquilitos jugando al monopoly refugiados de la lluvia en la caravana.

Mis dos chicos aprovecharon bien el día paseando por la Isla de los Museos, comiendo el famoso codillo y schnitzel en Brauhaus Georgbraeu y el currywrust.
Pasearon por el barrio de S. Nicolás y el barrio Judío.

En East Side Gallery, admiraron el mayor tramo del Muro de Berlín que se conserva (1,3 km), convertido en la mayor Galería de Arte al aire libre del mundo, donde cientos de graffitis documentan los cambios tras la Guerra Fría.
Casualmente hacía justo 6 días que había fallecido aquí en Berlín, Dmitri Vladimirovich Vrúbel, el artista ruso que pintó el famoso graffiti del beso entre el líder de la Unión Soviética, Leonid Brezhnev y el Presidente de la RDA, Erich Honecker, al que acompañó de unas irónicas palabras "Dios mío ayúdame a sobrevivir a este amor mortal" (Mein Gott hilf mir, diese tödliche Liebe zu überleben)

 De allí se fueron a la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, que fue bombardeada durante la II Guerra Mundial. Se decidió crear un Monumento conmemorativo con sus restos, para recordar la insensatez de la guerra y como alegato a la Paz y la reconciliación.

Mis chicos no quisieron volver al camping sin comprar el famoso kebab de Mustafa, así que después de esperar pacientemente la cola, trajeron 4, aunque el de Álvaro tuvimos que congelarlo porque no podía comérselo. Estaba muy bueno y es muy diferente a los kebab que habíamos probado hasta el momento. Por cierto, probé el que habíamos congelado cuando Álvaro se recuperó y estaba muy bueno, como recién hecho.

DOMINGO 21. DRESDE. 193km
Nos pusimos en marcha rumbo a Dresde, al Campingplatz Dresden-Moskritz (1 noche,34´5 euros)
La parcela la eliges tú, tiene una piscina agradable, aunque la temperatura no acompañaba para el baño. Los servicios estaban limpios. Te dan fichas para la ducha, aunque no hizo falta ni echarlas, porque caía agua caliente de sobra. Lo mejor, es que la parada de autobús está en la misma puerta.

Desde el autobús se encendieron las alarmas de mis frikis de los coches cuando pasamos por la Fábrica de Cristal de Volkswagen, no podríamos irnos de allí al día siguiente sin hacerle una visita.
Dresde nos sorprendió muy gratamente, además estaba en fiestas y pasear por sus animadísimas calles repletas de puestecillos de comida, dulces, columpios, etc, fue una gozada.
Lo primero que visitamos fue el inmenso parque GroBer Garten, de 147 hectáreas construido en el S. XVII, como jardín de caza para el que posteriormente sería príncipe elector de Sajonia Juan Jorge III.
En el centro, en la intersección de las dos avenidas principales, se encuentra el Palais, que actualmente se utiliza como edificio de festivales y exposiciones y que está rodeado de un jardín barroco.

Se puede decir que Dresde resurgió de sus cenizas, pues fue la ciudad alemana más bombardeada durante la II Guerra Mundial, quedando su centro histórico destrozado. Los edificios más importantes han sido reconstruidos para recuperar la esencia de esta hermosa ciudad antes de la guerra.
Dresde es una ciudad cómoda de ver, pues sus principales monumentos históricos están concentrados en la Ciudad Vieja.
Un paseo alrededor de Kreuzkirche, la Iglesia luterana, Frauenkirche, la Iglesia de Nuestra Señora, el Palacio barroco del S. XVIII de Zwinger, el Palacio residencial (Residenzschloss), la Catedral de la Santísima Trinidad (Hofkirche), o Semperoper, una de las óperas más importantes de Europa, así  como las vistas desde el río Elba junto a estos maravillosos monumentos, no tiene precio.

LUNES 22. NUREMBERG. 316km
Los planes hoy cambiaron sobre la marcha, pues aunque teníamos pensado irnos a Múnich desde aquí, quisimos ver la Fábrica de cristal de volkswagen y hacer una parada en Nuremberg.
Llamamos a la fábrica cuando abrieron y nos citaron a las 13:15 para la visita en inglés (la otra opción era alemán) Nos costó 29 euros la visita a los cuatro. Nos ofrecieron también la posibilidad de probar un ID4 First edition, y cómo no, dijimos que sí.
Sacamos la caravana del camping para no pagar otro día y aparcamos sin problema y gratis en la calle Tiergarten StraBe, donde aprovechamos para comer. Desde allí hasta la fábrica se tardan unos 25 minutos andando, no tiene pérdida, es casi todo recto y un paseo muy agradable, en la zona donde se encuentra el Zoo (desde fuera se veían los caballos, flamencos e incluso los elefantes cuando lo bordeamos)
La fábrica de cristal "Gläserne Manufaktur" es una de las fábricas de automóviles más vanguardistas del mundo. Se utilizaron 27.500 metros cuadrados de vidrio para la fachada y la fábrica ocupa unos 83000 metros cuadrados.

La fábrica acristalada es luminosa, el suelo, de madera, los monos de los trabajadores, blancos. Todo está reluciente. Aquí se fabricaba el volkswagen Phaeton, por cierto, se puede ver expuesto el último que fabricaron con el nombre de todas las personas que trabajaron en él.

La verdad es que la visita, merece la pena, tiene también restaurante y una pequeña tienda con precios elevados.
La prueba del ID4 fue toda una experiencia, nos montamos los 4 y te indican por dónde puedes darte una vueltecilla para volver de nuevo a la fábrica.

Y por fin, nos pusimos rumbo a Múnich, pero, entre el tiempo dedicado a la visita y un par de anécdotas que nos ocurrieron, decidimos ir directamente a Nuremberg que nos pillaba de paso y también queríamos verlo.
Una de las anécdotas más curiosa, fue que nos salimos de u
la autovía para ir a una gasolinera Gulf y tras desesperarnos un poco al ver que estaba bastante alejada, alucinamos cuando nos dijeron que no les quedaba diésel ¡en ninguno de los surtidores! Para remate, al intentar volver a la autovía, habían cortado la carretera en esa dirección y tuvimos que hacer unos cuantos kilómetros en dirección contraria.
Por fin llegamos a Nuremberg y encontramos un parking estupendo con mucho sitio (Parkplatz Meistersingerhalle), costaba 4 euros al día, pero nos fue imposible pagar porque el parquímetro no admitía monedas ni la tarjeta de crédito.

DOMINGO 21. NUREMBERG - MÚNICH 169km
Junto al parking donde dormimos, estaba el Dokumentationszentrum Reichsparteitagsglände. La entrada familiar nos costó 12 euros y nos avisaron de que gran parte del edificio no podía verse por encontrarse en obras.
El museo se encuentra en los restos inacabados del Palacio de Congresos de los mítines del antiguo partido nazi. En su exposición "Fascinación y Terror" hay numerosa información sobre la historia del partido y las consecuencias de la Alemania nazi.
El parking donde pernoctamos tenía una excelente conexión en tranvía con el centro.
La ciudad de Nuremberg nos sorprendió muy gratamente. Más relacionada con el nacismo, descubrimos una ciudad preciosa y animada.
En primer lugar nos dirigimos al Palacio de Justicia, donde se celebraron los famosos Juicios de Nuremberg, donde los aliados procesaron a 24 de los principales jerarcas nazis (gran parte de la cúpula nazi había huido o se había suicidado). Aunque los acusados trataron de excusarse con la conocida frase "yo cumplía órdenes" hubo 12 condenas a pena de muerte.

Nos hubiese gustado entrar al Museo Memorial de los Juicios, que se encuentra allí mismo en el Palacio de Justicia, pero justo ese día (martes) cerraba.
De allí, en el metro, nos fuimos al centro, a la Plaza Hauptmarkt (mercado principal), la más importante de Nuremberg y la favorita de Hitler, incluso llegó a llevar su nombre (y fue arrasada en la II Guerra Mundial)




En la plaza, los puestecillos del mercado rodeaban la Fuente bonita (Schöner Brunner), erigida a finales del S. XIV por el maestro Heinrich Beheim, tiene casi 20 metros de altura, con sus 40 figuritas pintadas con vistosos colores, que representan  a la Filosofía, las Siete Artes Liberales, los 4 Evangelistas, los 4 Padres de la Iglesia, los 7 Príncipes Electores, los 9 Héroes, Moisés, y los 7 profetas. Estas esculturas son una réplica, ya que las originales se conservan en el Museo Nacional Germánico. Curiosamente los soldados soviéticos que entraron en la ciudad durante la Gran Guerra no quisieron destruirla.
En esta plaza se encuentra también el Ayuntamiento, de estilo renacentista, en cuyos sótanos se ha conservado la antigua mazmorra medieval.
También se encuentra aquí la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche), levantada donde se encontraba la antigua sinagoga judía. En su reloj, cada mediodía, se produce el baile de figurillas representando al Emperador, rodeado de los príncipes (lástima que no llegamos a tiempo por pocos minutos)

Junto a la plaza disfrutamos de las bonitas vistas del río Pegnitz y sus puentes, como el Puente del Verdugo y el Puente del Museo (Museumbrücke)

Al pasar por el Puente del Museo y antes de llegar a la plaza de Hauptmarkt se encuentra la escultura de Narrenschiffbrunnen (el barco de los tontos), obra de Jürgen Weber, hace referencia al poema de Sebastian Brant, de finales de del S: XV, representando a los necios que intentaron llegar a la Tierra Prometida en un pequeño bote.
Continuamos nuestro paseo hacia la bonita calle Weissgerbergasse, pasando por la Iglesia de S. Lorenzo, construida en 1250, siendo una Iglesia evangélica luterana desde 1525. Tuvo que ser restaurada debido a los graves daños que sufrió durante la II Guerra Mundial.

Desde allí fuimos al Castillo Imperial, construido en el año 1000, fue uno de los castillos favoritos de los emperadores y simbolizó el poderío del Sacro Imperio Romano Germánico. El entorno es precioso, accedimos a los jardines, pero no entramos dentro pues queríamos  ir al campo zeppelin antes de salir hacia Múnich.

El último paseo por la ciudad antes de comer lo dedicamos a la muralla y a las encantadoras callejuelas que hay junto a ella, como la calle KönigstraBe, con tiendecillas y bares repletos de gente tomando cerveza.


Al otro lado de la calle se encuentra la estación, con tiendas y muchos sitios para comer, comida para llevar, McDonalds, etc y allí comimos.
Después de comer nos dirigimos al campo zeppelin, donde se encuentra la tribuna desde la que Hitler se dirigía a las masas para dar sus discursos. Es posible visitar la zona de manera libre y gratuita, excepto el interior del edificio que está restringido y sólo se puede acceder en visita guiada. Nosotros lo vimos por fuera, se te encogía el estómago recordando como miles de personas podían congregarse allí a escuchar y seguir los dictámenes de un psicópata.

Por fin nos pusimos rumbo a Múnich. Llegamos al camping Ampersee (262 euros 5 noches, hay que pagar en efectivo) Es el único que habíamos reservado por recomendación de un amigo alemán, y tal como nos había dicho, estaba completo. El  recepcionista era un poco seco, tanto su madre como la mujer que limpiaba los baños, eran más agradables.
Lo mejor del camping es que está en un entorno precioso, junto al lago y prados verdes.

Es tranquilo, aunque por la noche puedes oír a lo lejos los coches que pasan por la autopista, aunque a nosotros, particularmente, no nos molestaban. Los baños estaban limpios, para la ducha hay que echar monedas de 1 euro que duraban 4 minutos y no había tienda. A la entrada del camping hay un bar, junto al lago, pero no lo probamos.
Lo peor, es la conexión con Múnich, es bastante complicada. A la ida, había que hacer una caminata de casi 25 minutos, para coger el autobús y posteriormente el metro. Y para la vuelta, google, con el que nos estábamos moviendo por toda Alemania sin problema, nos indicaba coger tranvía, metro, y una vez en Olching, un autobús que nos dejaba justo en la parada del camping. Pero... ese bus, nunca llegaba. Se iba actualizando la información cada poco tiempo, y a la tercera vez que el autobús fantasma no apareció, llamamos a un taxi de Olching que por 20 euros nos llevó al camping (la caminata para la ida, de día, podía resultar agradable, pero por la noche, eran unos caminos solitarios, sin aceras y sin ningún tipo de iluminación).

MIÉRCOLES 24. MÚNICH
Mis frikis del motor madrugaron para visitar el Museo BMW, mientras que Álvaro y yo nos quedamos descansando a ver si el pobre terminaba de recuperarse de su estomatitis.
La entrada de adulto costaba 10euros, la de menores de 18 años, 10, y el parking 10 euros.

Tiene una parte muy grande gratuita de vehículos nuevos y otra parte dedicada a los motores BMW. Toda la información está en alemán o inglés.
La tarde la dedicamos a nuestros amigos que tienen una preciosa casa en Dachau y teníamos mucha ilusión por conocer a su bebé. 
En Dachau hay un Castillo y un centro de concentración que conserva intacta la cámara de gas, preferimos evitar esta visita pues nos resultaba desagradable.

JUEVES 25. MÚNICH.
Nos fuimos a  Múnich donde teníamos reservado un freetour de la ciudad. Antes de que comenzara estuvimos callejeando y nos asomamos a la famosa cervecería Real, de la que luego daremos más detalles. Aunque no tomes nada, merece la pena entrar y puedes usar el servicio gratis, cosa que no ocurre en muchos sitios de Alemania.
Comenzamos el freetour en Marienplatz. Desde el momento en que salimos del metro en esta espectacular plaza, nos quedamos alucinados.

El edificio conocido como el Nuevo Ayuntamiento, no te deja indiferente. Construido entre 1867 y 1908, con un recargado estilo neogótico, es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Su fachada, de 100 metros de longitud, y su torre de 85 metros (a la que puedes subir en ascensor), son impresionantes.
Precisamente en su torre se encuentra uno de los carrillones más grandes de Europa, que desde el 18 de febrero de 1909, el reloj mecánico con sus 43 campanas (que varían su peso desde los 10 a los 1300kg), tocan 4 melodías mientras 32 figuras de tamaño natural, representan la fastuosa boda del Duque Guillermo V de Baviera con Renata de Lorena. En la parte baja del reloj, 8 toneleros representan el animado baile conocido como Schäfflertanz, con la que celebraron el fin de una terrible epidemia de peste en 1517. El Duque Guillermo IV ordenó que ésta se repitiese cada 7 años, tradición que se sigue cumpliendo a día de hoy. Es curioso, como nos contó la guía, que construyeron el Ayuntamiento con ese estilo para que no llamara la atención con el resto de edificios de la plaza, pero como estos fueron derruidos en la guerra, ahora es el que más llama la atención. 
En el centro de Marienplatz se encuentra la columna de María (Mariensäule), erigida en el año 1638 para conmemorar la retirada del ejército sueco tras la guerra de los 30 años. Está cubierta de oro auténtico y durante la II Guerra Mundial estuvo guardada para que no sufriese daños.

En la misma plaza de Marienplatz se encuentra el Antiguo Ayuntamiento, parece un castillo de cuento y tiene más de 500 años. En su torre se encuentra el Museo de los Juguetes, aunque nosotros no lo visitamos.
Y en este lugar también está la Iglesia de S. Pedro, el Templo católico más antiguo de Alemania, en la que se mezclan elementos góticos, barrocos y de estilo rococó. Nos recomendó la guía subir los 306 escalones de su torre porque tiene unas vistas espectaculares de la ciudad. Eso fue lo primero que hicimos al terminar el freetour y nos costó 12 euros a los 4.
A continuación visitamos  la Catedral de Nuestra Señora de Múnich (Frauenkirche), construida sobre los restos de una antigua Basílica romana entre los S. XV y XVI. Es la Iglesia más grande de la ciudad, bastante sencilla, construida en su exterior, con ladrillo rojo.
Durante la II Guerra Mundial fue parcialmente destruida, salvándose únicamente la zona de sus características Torres de 100 metros de altura.

El Papa Benedicto XVI fue el arzobispo de esta Catedral entre 1977 y 1982. Nos contó la guía que al Papa le encantaba ir a la cervecería que hay justo enfrente a tomar su cerveza favorita, la agustiner edelstoff, que no se exporta fuera de Alemania. Cuando lo nombraron Papa, por ser él, le enviaban al Vaticano 30 litros mensuales.
Una vez dentro de la Catedral, la guía nos enseñó la famosa huella del diablo
Se trata de una huella marcada en el suelo en la entrada de la Catedral, que según cuenta la leyenda, la dejó el diablo enfurecido al sentirse engañado por el arquitecto del Templo.
El arquitecto se había quedado sin dinero para terminar su construcción. El diablo le dijo que le ayudaría a terminarla si le prometía no incluir ventanas, pues quería un edificio oscuro para hacer de él su templo. Cuando la Catedral estuvo terminada, el diablo observó que tenía ventanas. El arquitecto le explicó, que desde su promesa no había hecho ninguna ventana, que las que veía las había construido antes de hacer el pacto. En ese momento, lo llevó al lugar donde habían hecho el trato (el lugar donde se encuentra la huella) y, curiosamente, desde allí, no se ve ni una sola ventana, pues están ocultas detrás de las columnas. El Diablo, lleno de ira, dio un zapatazo en el suelo, por lo que quedó su huella marcada.
Como anécdota nos contó también, que son tan supersticiosos, que a la hora de la misa la dejan tapada.
Continuamos el paseo por Salvatore Passage, un curioso centro comercial interior, con el techo repleto de plantas colgadas.

De allí nos fuimos al Callejón del Tramposo. Junto a él, Hitler había mandado colocar una placa conmemorativa en bronce con el nombre de los 16 nazis muertos en una manifestación tras el golpe de estado fallido de noviembre de 1923. Obligaba a todos los ciudadanos a pasar por delante haciendo el saludo nazi. Los ciudadanos que no eran afines al régimen, para evitar hacerlo y no pasar por delante, daban un rodeo por la pequeña calle Viscardigasse (actualmente conocida como el Callejón de los Tramposos) Al percatarse de esto, Hitler hizo que la placa estuviese custodiada día y noche por miembros de las SS, los ciudadanos que evitaban pasar por delante haciendo el saludo nazi, eran enviados al campo de concentración de Dachau. En 1988 el artista Bruno Wank colocó en el pavimento, a modo de homenaje, unos adoquines de bronce.

Continuamos la visita hacia Odeonsplatz, la histórica plaza del mercado, una de las más importantes de Múnich, rodeada de majestuosos edificios.

En esta plaza, Hitler dio un discurso, rememorando el golpe de estado y recordando a las 16 víctimas nazis. La guía nos contó, que cuando Alemania perdió la guerra, los americanos fundieron la placa conmemorativa de los nazis y con ella hicieron otra con los nombres de los 4 policías que habían fallecido en la misma manifestación.
En Odeonsplatz se encuentra el Pórtico de los Mariscales (Feldherrnhalle), mandado construir por el rey Luis I, en homenaje al ejército bávaro e inspirado en la Loggia della Signoria de Florencia.
Junto a él, se encuentra la Iglesia de los Teatinos (Theatinerkirche), con su llamativa fachada amarilla, estilo rococó. Las parejas que desean casarse aquí tienen una lista de espera de 5 años, curiosamente, según la guía, algunas mujeres se apuntan a la lista sin tener pareja, por si llegado el momento, hubiesen encontrado novio. 

Fue erigida a finales del S. XVII de la mano de los Príncipes electores Fernando María de Baviera y Enriqueta Adelaida de Saboya en agradecimiento por el nacimiento de su primer hijo, Maximiliano Emanuel, después de casi 12 años de matrimonio.
Frente a la Iglesia se encuentra el Palacio Real, pintada en trampantojo tras la II Guerra Mundial. Hoy en día es el palacio urbano más grande de Alemania. No entramos por falta de tiempo, pero tocamos 3 de los 4 leones que allí se encuentran y que, según los ciudadanos de Múnich, traen suerte (pero no toques los 4 que por avaricioso puedes tener mala suerte 😉)
Antes de irnos de Odeonsplatz, nos contó la guía curiosidades sobre la Ópera, que también se encuentra allí y nos recomendó visitar el jardín inglés (Englischer Garten), al que se puede acceder desde allí mismo.
Continuamos el freetour por MaximilanstraBe, la calle más cara de Alemania, con exclusivas tiendas.
Por el camino, la guía nos contó que el agua en Múnich es muy buena y que si en las fuentes que veas no pone expresamente que no es potable, se puede beber sin problema.
Terminamos el tour junto a la famosa cervecería Hofbräuhaus y escuchando las curiosidades sobre ella, como que puedes ser socio si demuestras tener sangre bávara y tomar dos litros diarios de cerveza durante 15 años; o que la orquesta para cada 20 minutos para beber cerveza y al brindar hay que mirarse a los ojos para no tener 7 años de mal sexo😆


No quiso la quía despedirse sin hablarnos del traje típico bávaro, que lucían algunas personas por la zona. Nos dijo que se sienten muy orgullosos de llevarlo y se ofenden si ven que te ríes. No sólo se lo ponen en las fiestas, también lo hacen para salir a beber cerveza. El pantalón del traje del hombre está hecho de piel de ciervo y puede costar entre 800 y 1500 euros. El traje de mujer, puede costar entre 400 y 900, cuantos más bordados tiene, mayor nivel adquisitivo. Tiene un delantal con un lazo, si el lazo está a la izquierda, significa que está soltera, a la derecha, significa que está casada o tiene pareja, y si lo lleva detrás es tabernera o está viuda. Antiguamente, si se ataba delante, indicaba pureza, pero hoy en día ninguna mujer se lo ata delante.

Nos despedimos de la guía y nos dirigimos en primer lugar a la Torre de la Iglesia de S. Pedro, en Marienplatz. Las vistas son espectaculares, aunque tuve que dominar mi vértigo.

De allí nos fuimos al Jardín Inglés. Alucinamos cuando vimos a la gente nadando felizmente por el río, llevados por la corriente hasta las escalerillas por las que salían.

Más adelante llegamos hasta  Eisbachwelle, una ola creada de forma artificial para evitar que el agua se congelara y es aprovechada por los surfistas para, de 1 en 1, hacer surf sobre ella.

Cuando se caen, dejan pasar a los bañistas entre uno y otro surfero. Obviamente, Álvaro no pudo resistirse y se lanzó a la ola convenciendo a su padre y viviendo, según él, una de las mejores experiencias de todo el viaje.

Terminamos la noche cenando en el Jardín Inglés (Biergarten am Chinesischen Turm), una cervecería al aire libre que nos encantó. El lugar es precioso y el ambiente espectacular. Te sientas en una de las mesas de madera que hay en los jardines y entras en el espacio donde están los distintos puestecillos a modo de self service. En nuestra bandeja pusimos cerveza, codillo y salchichas´, todo buenísimo y unos dulces que nos podíamos haber ahorrado porque no estaban muy allá, excepto el famoso pretzel tamaño XL que sí estaba muy rico. Cuando llegas al final, te cobran por lo que lleves en las bandejas.
Recomendamos encarecidamente este lugar.

VIERNES 26. MÚNICH-CASTILLO NEUSCHWANSTEIN 109km VUELTA A CASA
A modo de despedida mis chicos disfrutaron de un coche muy especial gracias a nuestro amigo Dominique.
Después fuimos al supermercado edeka que estaba a 10 minutos para comprar cervecillas especiales para llevarnos a España.
Comimos temprano y nos pusimos rumbo al Castillo de Neuschwanstein, la guinda de nuestro viaje.
Aunque no teníamos entrada para verlo por dentro (ya que hay que comprarla con al menos 3 meses de antelación) nos alegramos muchísimo de ir a la hora a la que casi todo el mundo se había marchado.

En primer lugar el parking estaba prácticamente vacío, por lo que dejamos el coche con la caravana tranquilamente. El tiempo que estuvimos nos costó 6 euros.
Desde el camping andando hasta el Castillo ponía que se tardaba unos 45 minutos, aunque tardamos algo menos.
El camino es precioso, naturaleza en estado puro, con vistas a los lagos, espectacular.
El color de la tarde era maravilloso y la paz que se respiraba, indescriptible. Estar en un lugar tan mágico prácticamente solos nos pareció insuperable.

El Castillo, que en realidad es un conjunto de dos Castillos, le sirvió de inspiración a Walt Disney para construir el de La Bella Durmiente. Es un Castillo muy especial, de recreo, no defensivo.

Fue mandado construir por Luis II de Baviera, conocido como el Rey loco. Con 18 años no se sentía preparado para reinar tan joven, su carácter era muy extravagante. En los actos oficiales mandaba colocar grandes centros de mesa, para no ver a los asistentes y ordenaba a los músicos tocar con el volumen adecuado para no escuchar a nadie.
Tuvo una amistad muy dependiente con Richard Wagner, aunque finalmente se vio obligado a alejarse de él.
Por otra parte, era popular entre los ciudadanos de Baviera, ya que disfrutaba viajando por la campiña bávara y charlando con los trabajadores que conocía en el camino y recompensaba a los que le atendían durante sus viajes con espléndidos obsequios.
No te puedes ir de este lugar sin asomarte a Marienbrücke, el puente que ofrece las vistas más espectaculares del Castillo y que está de éste a unos 15 minutos andando.

Y parte de la locura del Rey se nos contagió ya que cenamos y nos pusimos rumbo a España, evitando Suiza para no pagar peajes y turnándonos para conducir y dormir, los niños hicieron el viaje de vuelta casi sin enterarse. En la primera parte del viaje, ya de noche, cayó un diluvio que nos obligó a ir muy despacio. En Francia aprovechamos las magníficas áreas de servicio que hay para tomar algo y utilizar los servicios y finalmente, el día 28 llegamos felizmente, como siempre, pensando ya en la próxima aventura.
Alemania nos gustó muchísimo y sin duda, nos encantará volver.





























 















































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