ALEMANIA (Y MÓNACO)
(VERANO 2022)
Este viaje resultará muy especial para todos los amantes del motor y, también, claro está, para los que les apasiona viajar como a nosotros.
La idea de ir a Alemania pasando por Mónaco fue de nuestro hijo mayor, al que le hacía muchísima ilusión volver y circular con el coche por el famoso circuito de Montecarlo. Después de un año de esfuerzo, no pudimos negarnos, allá vamos!
Para este viaje sólo reservamos el camping cercano a Múnich (en la zona de Dachau) pues queríamos visitar a unos amigos allí y nos dijeron que en agosto sería difícil encontrar sitio. Para el resto de destinos, fuimos a la aventura, llamábamos por la mañana, y si no había sitio en uno, había en otro.
29 DÍAS
KILÓMETROS= 4526
GASOIL= 1556 euros
PEAJES= 127.80 euros
CAMPING= 1408 euros
MUSEOS Y OTRAS VISITAS= 620
30 JULIO. CAZORLA-LA JONQUERA. 1 NOCHE. 895 KM
Salimos de noche porque hacía tanto calor que era imposible dormir, así que nos fuimos turnando para descansar y conducir, y los chicos hicieron el viaje sin enterarse.
Llegamos al camping L´Albera, (56.05 una noche), muy cerca de la Jonquera, a unos 15 minutos. El camping es muy tranquilo y sencillo y los propietarios son muy amables. Dispone de una agradable piscina junto a un bar, tumbonas, mesa de ping pong y un billar. Las parcelas no están muy delimitadas, algunas tienen rastrojillos, llegas y te instalas donde quieres había poca gente. Para descansar en ruta, está bien. La otra vez que fuimos a Mónaco paramos en un camping de Lloret de Mar, pero, no sé si habrá cambiado de dueños, el caso es que en las reseñas lo ponían bastante mal. Siempre me gusta mirar las reseñas, ya que con los años las cosas pueden cambiar.
31 DE JULIO. LA JONQUERA-MÓNACO. 2 NOCHES. 536KM
En Mónaco no hay camping, por lo que la opción es quedarse en uno francés. Tuvimos mucha suerte, porque es un destino muy concurrido y cuando llegamos al camping que habíamos visto (La Laune) no había sitio, pero le pedimos al dueño un espacio pequeñito y, finalmente, nos hizo un hueco (otro de los motivos por los que nos gustan las caravanas pequeñas), siempre le estaremos agradecidos. Nos costó 82 euros las dos noches. Además, había dos mesas grandes de madera con bancos, por lo que no tuvimos que sacar ni las nuestras. Como también había mucha sombra, tampoco fue necesario abrir el toldo. El camping tiene una habitación con TV y revistas. Los baños no eran muy nuevos, pero estaban muy limpios. Sólo vimos dos duchas en el de señoras y otras dos en el baño de caballeros, no sé si habrá otra zona de baños en el camping, nos quedamos sólo por nuestra zona. Había una habitación con un frigorífico grande a disposición del cliente que quisiera meter algo. Por la mañana tienen servicio de panadería (hay que avisar si vas a querer pan o croissant) Para visitar Mónaco desde allí, puedes ir por una carretera secundaria o pagar peaje (4,80 ida y vuelta), esto último es más recomendable pues en la zona, había conductores que no respetaban en absoluto las limitaciones, hacían barbaridades y nos topamos con uno que incluso en la zona de curvas se enfadó de que fuésemos a la velocidad máxima permitida y nos lanzó una botella de plástico al adelantarnos, fue surrealista, por lo que al día siguiente preferimos pagar el peaje.
El primer día fuimos por la carretera secundaria, se tarda unos 40 minutos escasos., aparcamos en el centro comercial donde está carrefour que nos costó 9 euros, unas 4 horas y comimos en el McDonalds que está justo allí. Dedicamos la tarde a dar un tranquilo paseo por la ciudad, que ya la conocíamos (se puede ver en otra entrada del blog) puerto, casino....
En la misma plaza se encuentra el Ayuntamiento, construido en el S. XVIII. Tiene la curiosidad de ser el Calendario de Adviento más grande del mundo. En sus 24 ventanas se celebra un ritual en Navidad, entre el 30 de noviembre y el 23 de diciembre. Cada tarde, a las 6 en punto, con el Ayuntamiento a oscuras, se enciende una luz, a la que le siguen muchas luces de colores que se mueven por la fachada, haciendo que las figuras de piedra que lo decoran, cobren vida. Después se abre una ventana, y cada noche, una más, hasta completar las 24. Cada año decoran las ventanas en torno a una temática. Habrá que volver en Navidad...
Comienzas el camino hasta que te encuentras una casetilla donde debes pagar para continuar. Sacamos el bono familiar que salía más económico (18,50 euros los 4), y te permitía, además de ver las cascadas, acceder en Triberg a una exposición de maquetas de trenes (Tribergland),
Continuamos nuestro camino con una breve parada para fotografiar el Castillo de Hohenzollern, que aparece espectacular entre la vegetación coronando la colina. Está vinculado a los orígenes de la Dinastía Hohenzollern, familia que llegó al poder durante la Edad Media y gobernó Prusia y Brandeburgo hasta el final de la Primera Guerra Mundial.
Eyach, que se encajona al pasar por la localidad, entre paredes de piedra caliza, por lo que Haigerloch es conocida en la zona como Felsenstädtchen (pequeña ciudad de roca).
El objetivo de los científicos no era crear una bomba nuclear, si no, un reactor nuclear, usando hilos largos, anudados con cientos de cubos de uranio. Los hilos colgantes se sumergírían en un tanque con agua y los científicos desencadenarían entonces una reacción nuclear.
Junto al museo se encuentran las escaleritas que llevan a la Iglesia St. Trinitatis que hay justo encima. Es muy bonita, con unas vistas preciosas y nos sorprendió su luminosidad, como si quisiera contrarrestar aquello tan oscuro que tramaban bajo tierra.
Y ya, por fín, después de un día tan bien aprovechado, llegamos al Camping Cannstatter Wasen, en Stuttgart.
La señora de la taquilla que nos tocó no hablaba inglés y hubo un malentendido con las entradas, nos dio 6 en lugar de 4, pero con el traductor subsanamos el problema y nos devolvió el dinero de las otras 2 entradas.
Los más divertidos, son, uno con un enorme tobogán de tubo (para tirarte por él tienes que coger la alfombra deslizante en la parte de abajo del pabellón), y otro que tiene un pequeño simulador de vuelo
En el Museo también hay algunos simuladores, tienda de recuerdos y cine IMAX, este último no pudimos verlo por falta de tiempo.
La cara de felicidad al salir del circuito, lo decía todo. Encantados con la experiencia y alucinados con la abuelilla de más de 70 años que los adelantó con su Porsche sin despeinarse.
Es una pena que estando en un sitio tan tranquilo y bonito, con una enorme pradera verde, árboles de fondo, y un precioso atardecer, estuvieran los servicios en el estado que estaban, viejos y sucios. Nos costó la noche 56 euros, caro para lo que ofrece. Eso sí, el hombre es amable y el sitio ideal para explorar la zona que rodea al circuito.
Descubrimos una zona donde había coches y autocaravanas, y desde donde puedes ver la curva Adenau, conocida por los expertos como la curva de youtube (no sale en el maps, la descubrimos por casualidad, aunque supongo que la acabarán incluyendo)
Colonia es una ciudad muy animada, en la que gusta pasear por sus calles, disfrutar de su ambiente, sus tiendas...me llamó la atención que los niños disfrutan de las fuentes públicas para mojarse y refrescarse con el beneplácito de sus padres, algo poco común en España, creo que es una idea divertida y estupenda, siempre que se respete el mobiliario urbano, como era el caso.
En otro hangar del Museo hay un simulador de un boing y en el parking puedes dejar el coche bajo el ala de un Fokker.
Después de otro día bien aprovechado, nos fuimos al camping a descansar, no todo lo que hubiésemos querido por los ruidosos vecinos que nos tocaron. Menos mal que era nuestra última noche en este camping.
La Catedral de San Martín, de estilo románico, es uno de los monumentos más bonitos de la ciudad. El templo se levantó sobre los restos de una necrópolis romana, de la que se encontraron numerosos restos como altares, tumbas o estelas funerarias.
En 2004, junto con la estatua de Rolando, el edificio se agregó a la lista de sitios Patrimonio Mundial de la Unesco.
De allí nos fuimos a la famosa calle Sogerstrasse (o calle de los cerdos) cuyas esculturas recuerdan el momento en que los ganaderos bajaban a la Plaza del Mercado para vender sus animales. Es una calle muy animada y con muchas tiendas.
Bajo la lluvia nos fuimos caminando hacia el barrio más bonito de Bremen, Schnoor. Este antiguo barrio medieval de pescadores fluviales, artesanos y comerciantes nos dejó maravillados. Sus callejuelas adoquinadas, sus casas tan bonitas y cuidadas te transportan a otra época.
La Rathausplatz, donde se ubica el Ayuntamiento, estaba cercada con vallas y estaban montando multitud de carpas, suponemos que por algún festival que fuera a celebrarse.
De allí nos fuimos a Speicherstadt. En este barrio, entre canales, se encuentra el área de almacenes más grande del mundo, con su estilo gótico de ladrillo rojo, declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Aquí se pueden visitar el Museo Marítimo y el Museo de coches prototyp. Mis expertos en motor después de mirar en google, decidieron que no les merecía la pena entrar después de haber estado en junio en el festival de la velocidad de Goodwood y haber visto todo lo que vieron allí.
Después de la visita, nos dirigimos hacia la calle Cremon, que bien merece una foto, situada junto a Deichstrasse, una animada calle de preciosas casas de estilo neerlandés que se empezaron a construir en el S. XVII. Muchos de ellos resistieron a los bombardeos de la II Guerra Mundial, aunque algunas tuvieron que ser reconstruidas.
De allí nos fuimos a la Iglesia de S. Nicolás, uno de los edificios más altos de Hamburgo. De hecho, en 1876 era el edificio más alto del mundo con su torre de 147 metros.
La otra escultura, denominada "Ángel de la Tierra" se erigió en recuerdo de todas las víctimas inocentes.
Continuamos hacia Ludwig-Erhard-Strase, la calle que da acceso a la Iglesia de S. Miguel, y donde se encuentra la escultura de Henriette Johanne Marie Müller, conocida como Zitronenjette, una mujer que se ganó la vida en las dos últimas décadas del siglo XIX vendiendo limones al grito de ¡zitron, zitron!. Debido a la embriaguez y se cree que a la enfermedad mental, terminó ingresada en el manicomio de Friedrichsberg.
La Iglesia de S. Miguel, conocida popularmente como "Der Michel", es una de las cinco Iglesias protestantes más importantes de Hamburgo. En su fachada cuenta con una estatua de bronce que muestra al arcángel S. Miguel conquistando al diablo.
De aquí nos fuimos a pasear (por si habíamos paseado poco...😂) por el espectacular parque Planten un Blomen, un verdadero pulmón en el centro de Hamburgo, ideal para pasear, hacer deporte, descansar en una de sus múltiples hamacas de madera o en sus bancos.
Por último nos dirigimos al famoso barrio rojo de Hamburgo, conocido como barrio de St Pauli. Me sorprendió que, a diferencia del barrio rojo de Ámsterdam, las mujeres (a no ser que vayan a trabajar allí), no pueden acceder a la calle Herbeststrase, donde las chicas se exhiben. Resulta muy chocante en el siglo que estamos que esto siga existiendo. La calle principal de este barrio se llama Reeperbahn, desde ella llegas a The Beatles Platz, donde se encuentra una escultura de acero del famoso grupo inglés.
También allí se encuentra la Davidwache, la comisaría de policía más pequeña y célebre de Alemania, donde se han grabado algunas escenas para series y películas y donde, parece ser, que Paul McCartney pasó una noche detenido.
La parte central de la calle Reeperbahn estaba muy animada, con multitud de puestecillos de comida. Empezó una tormenta muy fuerte y nos refugiamos en un KFC para cenar. Las aceras de la calle causaban impresión por la cantidad de personas alcohólicas o drogadas tiradas por el suelo. Después de cenar, esperando en la estación del metro para volver al camping, un hombre con evidentes signos de embriaguez, cayó a las vías y su amigo que iba igual, o peor, consiguió sacarlo justo antes de que llegara el metro. Fue un momento muy tenso y desagradable, y un ejemplo para nuestros hijos de cómo no desperdiciar tu vida.
El camping está junto al canal, en una zona muy bonita, rodeado de vegetación y muy tranquilo. Los baños estaban limpios y tiene un pequeño barecillo para tomar algo con unas cuantas mesas en una pequeña terracita sobre el agua. No tiene supermercado pero a 10 minutos en coche hay farmacia y un aldi.
Fue construida por el arquitecto Carl Gotthard Langhan entre 1788 y 1791 a petición del rey de Prusia Federico Guillermo II (Federico el Grande). Dos años después se le añade la cuadriga con la diosa de la Paz.
Durante el paseo, la guía nos enseñó la "cicatriz" que ha quedado en el suelo en los lugares por los que se había levantado el famoso Muro.
El 13 de agosto de 1961, la RDA (curioso que la parte comunista fuese llamada democrática), levantó uno de los símbolos que marcaron la Guerra Fría; una pared infranqueable de hormigón, de 120 km de largo y 4 metros de alto, partió Berlín en dos durante 28 años, dejando un lado comunista y otro capitalista, y separando a familias, amigos y vecinos.
Está formado por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas, por los que se puede pasear a modo de laberinto (está prohibido subirse, gritar y correr entre ellos). Recuerda a los millones de víctimas judías del holocausto. En un punto de información anexo se encuentran los nombres de todas las víctimas judías conocidas.
La guía hizo énfasis en que observáramos lo que Berlín le dedica a las víctimas judías (entre otras cosas, el Memorial que ocupa 19000 m2, y lo que dedica al recuerdo de Hitler: NADA)
A continuación llegamos a uno de los trozos de muro que quedan en pie y donde se encontraban los calabozos de la gestapo.
De allí llegamos a Check Point Charlie, el paso fronterizo más famoso de Berlín. Está presidido por una gran fotografía del último soldado que estuvo allí.
El momento de mayor tensión que se vivió allí, tuvo lugar entre el 27 y el 29 de octubre de 1961, cuando tanques estadounidenses y soviéticos se enfrentaron cara a cara, en lo que estuvo a punto de ser el detonante de una nueva Guerra Mundial. El hecho que lo propició fue que la policía de Berlín detuvo un coche oficial estadounidense para pedirle la documentación y no le dejaron pasar. Nos explicó la guía que un alto cargo estadounidense, se disponía a cruzar al otro lado con su mujer para asistir a la ópera, la negativa de la policía enervó a los estadounidenses que enviaron diez tanques blindados al puesto fronterizo. Los soviéticos no iban a ser menos y reaccionaron enviando otros diez tanques.
Terminamos nuestra ruta en la tristemente famosa plaza Bebelplatz, donde el 10 de mayo de 1933 miles de profesores y alumnos, afines al nacismo, quemaron en una hoguera miles de libros que, según ellos, contenían un ideario que consideraban nocivo para Alemania, o bien sus autores eran considerados enemigos de los nazis. Entre otros se quemaron obras de autores como Albert Einstein, Ernest Hemingway, Sigmund Freud o Marcel Proust.
También en el suelo hay una placa de acero con un texto en alemán que viene a decir algo así como "Eso fue un preludio sólo.
Al este de Bebelplatz se encuentra la Ópera de Berlín, en el sur, la Catedral de Santa Eduvigis, la Iglesia católica romana más antigua de la ciudad; y al oeste, la Universidad Humboldt, la más antigua de la ciudad de la que han surgido hasta hoy 29 premios Nobel, como el mismísimo Albert Einstein. Su modelo universitario ha influido en muchas Universidades europeas.
Mi pobre Álvaro comenzó a encontrarse peor y le dio fiebre. Nuestro vecino del camping, el médico madrileño nos dio antibiótico para que empezara a tomarlo.
Mis dos chicos aprovecharon bien el día paseando por la Isla de los Museos, comiendo el famoso codillo y schnitzel en Brauhaus Georgbraeu y el currywrust.
En East Side Gallery, admiraron el mayor tramo del Muro de Berlín que se conserva (1,3 km), convertido en la mayor Galería de Arte al aire libre del mundo, donde cientos de graffitis documentan los cambios tras la Guerra Fría.
De allí se fueron a la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, que fue bombardeada durante la II Guerra Mundial. Se decidió crear un Monumento conmemorativo con sus restos, para recordar la insensatez de la guerra y como alegato a la Paz y la reconciliación.
Mis chicos no quisieron volver al camping sin comprar el famoso kebab de Mustafa, así que después de esperar pacientemente la cola, trajeron 4, aunque el de Álvaro tuvimos que congelarlo porque no podía comérselo. Estaba muy bueno y es muy diferente a los kebab que habíamos probado hasta el momento. Por cierto, probé el que habíamos congelado cuando Álvaro se recuperó y estaba muy bueno, como recién hecho.
Desde el autobús se encendieron las alarmas de mis frikis de los coches cuando pasamos por la Fábrica de Cristal de Volkswagen, no podríamos irnos de allí al día siguiente sin hacerle una visita.
Se puede decir que Dresde resurgió de sus cenizas, pues fue la ciudad alemana más bombardeada durante la II Guerra Mundial, quedando su centro histórico destrozado. Los edificios más importantes han sido reconstruidos para recuperar la esencia de esta hermosa ciudad antes de la guerra.
Y por fin, nos pusimos rumbo a Múnich, pero, entre el tiempo dedicado a la visita y un par de anécdotas que nos ocurrieron, decidimos ir directamente a Nuremberg que nos pillaba de paso y también queríamos verlo.
Nos hubiese gustado entrar al Museo Memorial de los Juicios, que se encuentra allí mismo en el Palacio de Justicia, pero justo ese día (martes) cerraba.
Al pasar por el Puente del Museo y antes de llegar a la plaza de Hauptmarkt se encuentra la escultura de Narrenschiffbrunnen (el barco de los tontos), obra de Jürgen Weber, hace referencia al poema de Sebastian Brant, de finales de del S: XV, representando a los necios que intentaron llegar a la Tierra Prometida en un pequeño bote.
Desde allí fuimos al Castillo Imperial, construido en el año 1000, fue uno de los castillos favoritos de los emperadores y simbolizó el poderío del Sacro Imperio Romano Germánico. El entorno es precioso, accedimos a los jardines, pero no entramos dentro pues queríamos ir al campo zeppelin antes de salir hacia Múnich.
El último paseo por la ciudad antes de comer lo dedicamos a la muralla y a las encantadoras callejuelas que hay junto a ella, como la calle KönigstraBe, con tiendecillas y bares repletos de gente tomando cerveza.
Al otro lado de la calle se encuentra la estación, con tiendas y muchos sitios para comer, comida para llevar, McDonalds, etc y allí comimos.
Por fin nos pusimos rumbo a Múnich. Llegamos al camping Ampersee (262 euros 5 noches, hay que pagar en efectivo) Es el único que habíamos reservado por recomendación de un amigo alemán, y tal como nos había dicho, estaba completo. El recepcionista era un poco seco, tanto su madre como la mujer que limpiaba los baños, eran más agradables.
Es tranquilo, aunque por la noche puedes oír a lo lejos los coches que pasan por la autopista, aunque a nosotros, particularmente, no nos molestaban. Los baños estaban limpios, para la ducha hay que echar monedas de 1 euro que duraban 4 minutos y no había tienda. A la entrada del camping hay un bar, junto al lago, pero no lo probamos.
Tiene una parte muy grande gratuita de vehículos nuevos y otra parte dedicada a los motores BMW. Toda la información está en alemán o inglés.
El edificio conocido como el Nuevo Ayuntamiento, no te deja indiferente. Construido entre 1867 y 1908, con un recargado estilo neogótico, es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Su fachada, de 100 metros de longitud, y su torre de 85 metros (a la que puedes subir en ascensor), son impresionantes.
En la misma plaza de Marienplatz se encuentra el Antiguo Ayuntamiento, parece un castillo de cuento y tiene más de 500 años. En su torre se encuentra el Museo de los Juguetes, aunque nosotros no lo visitamos.
El Papa Benedicto XVI fue el arzobispo de esta Catedral entre 1977 y 1982. Nos contó la guía que al Papa le encantaba ir a la cervecería que hay justo enfrente a tomar su cerveza favorita, la agustiner edelstoff, que no se exporta fuera de Alemania. Cuando lo nombraron Papa, por ser él, le enviaban al Vaticano 30 litros mensuales.
De allí nos fuimos al Callejón del Tramposo. Junto a él, Hitler había mandado colocar una placa conmemorativa en bronce con el nombre de los 16 nazis muertos en una manifestación tras el golpe de estado fallido de noviembre de 1923. Obligaba a todos los ciudadanos a pasar por delante haciendo el saludo nazi. Los ciudadanos que no eran afines al régimen, para evitar hacerlo y no pasar por delante, daban un rodeo por la pequeña calle Viscardigasse (actualmente conocida como el Callejón de los Tramposos) Al percatarse de esto, Hitler hizo que la placa estuviese custodiada día y noche por miembros de las SS, los ciudadanos que evitaban pasar por delante haciendo el saludo nazi, eran enviados al campo de concentración de Dachau. En 1988 el artista Bruno Wank colocó en el pavimento, a modo de homenaje, unos adoquines de bronce.
Continuamos la visita hacia Odeonsplatz, la histórica plaza del mercado, una de las más importantes de Múnich, rodeada de majestuosos edificios.
En esta plaza, Hitler dio un discurso, rememorando el golpe de estado y recordando a las 16 víctimas nazis. La guía nos contó, que cuando Alemania perdió la guerra, los americanos fundieron la placa conmemorativa de los nazis y con ella hicieron otra con los nombres de los 4 policías que habían fallecido en la misma manifestación.
Fue erigida a finales del S. XVII de la mano de los Príncipes electores Fernando María de Baviera y Enriqueta Adelaida de Saboya en agradecimiento por el nacimiento de su primer hijo, Maximiliano Emanuel, después de casi 12 años de matrimonio.
No quiso la quía despedirse sin hablarnos del traje típico bávaro, que lucían algunas personas por la zona. Nos dijo que se sienten muy orgullosos de llevarlo y se ofenden si ven que te ríes. No sólo se lo ponen en las fiestas, también lo hacen para salir a beber cerveza. El pantalón del traje del hombre está hecho de piel de ciervo y puede costar entre 800 y 1500 euros. El traje de mujer, puede costar entre 400 y 900, cuantos más bordados tiene, mayor nivel adquisitivo. Tiene un delantal con un lazo, si el lazo está a la izquierda, significa que está soltera, a la derecha, significa que está casada o tiene pareja, y si lo lleva detrás es tabernera o está viuda. Antiguamente, si se ataba delante, indicaba pureza, pero hoy en día ninguna mujer se lo ata delante.
Nos despedimos de la guía y nos dirigimos en primer lugar a la Torre de la Iglesia de S. Pedro, en Marienplatz. Las vistas son espectaculares, aunque tuve que dominar mi vértigo.
De allí nos fuimos al Jardín Inglés. Alucinamos cuando vimos a la gente nadando felizmente por el río, llevados por la corriente hasta las escalerillas por las que salían.
Más adelante llegamos hasta Eisbachwelle, una ola creada de forma artificial para evitar que el agua se congelara y es aprovechada por los surfistas para, de 1 en 1, hacer surf sobre ella.
Cuando se caen, dejan pasar a los bañistas entre uno y otro surfero. Obviamente, Álvaro no pudo resistirse y se lanzó a la ola convenciendo a su padre y viviendo, según él, una de las mejores experiencias de todo el viaje.
Terminamos la noche cenando en el Jardín Inglés (Biergarten am Chinesischen Turm), una cervecería al aire libre que nos encantó. El lugar es precioso y el ambiente espectacular. Te sientas en una de las mesas de madera que hay en los jardines y entras en el espacio donde están los distintos puestecillos a modo de self service. En nuestra bandeja pusimos cerveza, codillo y salchichas´, todo buenísimo y unos dulces que nos podíamos haber ahorrado porque no estaban muy allá, excepto el famoso pretzel tamaño XL que sí estaba muy rico. Cuando llegas al final, te cobran por lo que lleves en las bandejas.
En primer lugar el parking estaba prácticamente vacío, por lo que dejamos el coche con la caravana tranquilamente. El tiempo que estuvimos nos costó 6 euros.
El Castillo, que en realidad es un conjunto de dos Castillos, le sirvió de inspiración a Walt Disney para construir el de La Bella Durmiente. Es un Castillo muy especial, de recreo, no defensivo.
Fue mandado construir por Luis II de Baviera, conocido como el Rey loco. Con 18 años no se sentía preparado para reinar tan joven, su carácter era muy extravagante. En los actos oficiales mandaba colocar grandes centros de mesa, para no ver a los asistentes y ordenaba a los músicos tocar con el volumen adecuado para no escuchar a nadie.
Y parte de la locura del Rey se nos contagió ya que cenamos y nos pusimos rumbo a España, evitando Suiza para no pagar peajes y turnándonos para conducir y dormir, los niños hicieron el viaje de vuelta casi sin enterarse. En la primera parte del viaje, ya de noche, cayó un diluvio que nos obligó a ir muy despacio. En Francia aprovechamos las magníficas áreas de servicio que hay para tomar algo y utilizar los servicios y finalmente, el día 28 llegamos felizmente, como siempre, pensando ya en la próxima aventura.



































































































































Comentarios
Publicar un comentario